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La prisión donde vive Ahumada | Villa Maristas se caracteriza por su austeridad y el aislamiento | | |
08/04/2004 | Infosel Financiero.-LA HABANA.- Preso en la sede del Departamento de Seguridad del Estado cubano, es probable que Carlos Ahumada haya amanecido en uno de los calabozos individuales que existen aquí para reclusos VIP.
Sólo cuatro de los casi 90 calabozos de este lugar son utilizados para "casos especiales" y tienen baño, cama, sofá, aire acondicionado y televisión.
Pero según la Cónsul mexicana Olga García Guillén, la única funcionaria mexicana que ha visto a Ahumada luego de su captura, la fama de ésa cárcel provisional es la austeridad y el aislamiento.
"Aquí todo es minimalista y severo. Ni la comida de los guardias y los oficiales es buena," comentó uno de los reclutas del servicio militar que protegen la zona.
Conocido popularmente como Villa Maristas, porque antes de ser nacionalizado por la Revolución, el inmueble era un colegio masculino propiedad de la Orden religiosa de los Hermanos Maristas, el conjunto de edificios que forman la sede de la policía política de Cuba se encuentra ubicado en la calle San Miguel, entre Anita y Goicuría, dentro del municipio 10 de octubre. Ocupa toda una manzana del céntrico barrio de La Víbora.
"Villa", como le dice la gente para abreviar, forma parte de una zona de casas unifamiliares, con calles arboladas y sin edificios altos.
Por sus calabozos han pasado los opositores políticos cubanos y todos aquellos sospechosos de delitos contra la seguridad del Estado.
En Villa Maristas también estuvo preso el poeta Raúl Rivero y los 75 disidentes detenidos en las redadas de marzo del 2003.
"La comida es mala y escasa y todos bajaron de peso al estar sometidos a la tensión de los interrogatorios que son permanentes, de día y de noche, sin horarios fijos," comentó Blanca Reyes, esposa del poeta Rivero, quien estuvo encerrado ahí antes de ser juzgado.
En todo el perímetro de las instalaciones está prohibido tomar fotos y estacionarse, pero desde el final de la calle Mayía Rodríguez se distinguen los campos de deportes para practicar beisbol, voleibol, basquet y otros con gradas para espectadores.
Por fuera todo aparece pintado de un verde militar y cercado con rejas de hierro forjado.
"Por dentro, el churre no deja ver el color de las paredes", dice Gisela Delgado, la esposa del opositor preso, Héctor Palacio. "Todo es oscuro y grisáceo. Las celdas, por lo que me dijo mi marido, son mínimas, compartidas con otros, tapiadas, mal ventiladas, con una mirilla por la que continuamente eres observado".
Según Delgado, el agua corriente es "sólo por intervalos". "A veces no sabes cuando ha salido el sol. Pierdes la noción del día y la noche. No sabes cuando entraste ni el tiempo que llevas. Dicen que a algunos los sacan a una azotea a tomar sol, pero que yo sepa la mayoría no hace ningún deporte", añadió.
Según versiones de quienes han sido encarcelados ahí, el edificio principal está dedicado fundamentalmente a oficinas y en las tres construcciones laterales hay unas 90 celdas donde permanecen presos extranjeros y nacionales que están siendo investigados por delitos políticos.
"Las celdas son de tres por dos metros, con literas con cadenas que cuelgan de las paredes, y las puertas son herméticas de hierro. Toda la arquitectura tiene una fuerte influencia carcelaria soviética, sin duda debido a que fueron asesores de la KGB quienes ayudaron a la adaptación de los locales después de la crisis de los misiles de 1962," explica el activista de Derechos Humanos Elisardo Sánchez, quien estuvo detenido ahí en varias ocasiones.
De acuerdo con su testimonio, todas las celdas son iguales excepto las cuatro para "casos especiales". El resto se debe conformar con un retrete turco como sanitario y un tubo como ducha en espacios mínimos y hacinados.
En los calabozos la ventilación es escasa y la temperatura muy alta. Sin embargo, los frecuentes interrogatorios ocurren en salas muy pequeñas, mirando a la pared y con fuerte refrigeración, lo que según Sánchez quebranta la compostura de los presos y los pone a temblar.
"La comida es cuartelaria, la disciplina muy severa y la austeridad extrema. Se siente una soledad y un aislamiento que acaba ablandando a los interrogados y haciéndoles confesar", asegura el disidente.
Cuando ya el tribunal condena a los detenidos estos van a una cárcel porque en Villa Maristas no hay presos condenados, todos son provisionales.
Ahumada será interrogado ahí para que antes de extraditarlo, las autoridades cubanas indaguen si cometió delitos en la Isla.
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