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Melanoma y embarazo, no todo es cierto | Existe una creencia que muchas veces ha asociado al melanoma, no sólo con las radiaciones solares, sino también con cambios de la inmunidad y del embarazo. | | |
EFE.-El cáncer de piel es el más frecuente de todos los que padece la raza humana y entre sus variedades más comunes están el epitelioma y el carcinoma basocelular, los cuales -por suerte- tienen un pronóstico relativamente benigno.
En segundo término vienen los epiteliomas o carcinomas espinocelulares. Y los más agresivos, es decir, los que "colonizan" a distancia (metástasis), son los melanomas.
Los melanomas son los tumores malignos de la piel que se originan en las células que fabrican justamente el pigmento de la piel (melanina). De allí toman su nombre.
La piel es el órgano más extenso que tenemos y el que más expuesto está a las radiaciones solares.
No es una novedad decir que existe una evidente relación entre la exposición solar y el cáncer de piel.
Y que las personas que tienen la piel más clara son las que más expuestas están a los rayos del sol (pues tienen menos pigmento para defenderse). Por lo tanto tienen más posibilidades de desarrollar cáncer de piel en el transcurso de los años.
En cambio las personas de piel más oscura o de raza negra, al fabricar más pigmento (melanina) están naturalmente más protegidas del sol.
Existe una creencia que muchas veces ha asociado al melanoma, no sólo con las radiaciones solares, sino también con cambios de la inmunidad y del embarazo.
En el último número (noviembre de 2004) de la revista Journal of Clinical Oncology se publican los resultados de un estudio llevado a cabo en el Reino Unido, donde revela que el pronóstico de supervivencia a un melanoma no se modifica por el hecho de estar embarazadas.
Estos hallazgos echan por tierra las creencias actuales de que el embarazo, con la alteración hormonal que provoca, disminuiría considerablemente los índices de curación y supervivencia a la enfermedad.
Muchas veces los melanomas se desarrollan en una mancha oscura o lunar que puede estar desde el nacimiento o aparecer sin previo aviso en la vida adulta.
Hay una serie de consideraciones que la gente puede apreciar para consultar con un dermatólogo, si es que alguna mancha nueva le llama la atención, o alguna antigua sufre modificaciones.
Dichas consideraciones están tipificadas con las primeras cuatro letras del abecedario. En la A se mide la asimetría de una mancha. Bajo la letra B es el borde (cuanto más irregular esté, más sospechosa es la manchita). La C nos hace identificar el color (cuanto más uniforme sea el color, y más si es monocromático, el lunar suele ser más benigno).
Con la D se representa el diámetro. Hay un consenso general en cuanto a que si la lesión es inferior a 6 milímetros (el tamaño aproximado del diámetro de un lápiz común) es poco probable que sea una lesión maligna.
Además, cualquier modificación de una mancha o lunar preexistente, como un cambio brusco de tamaño, sangrado o picazón deben ser tenidos en cuenta para acudir a una consulta médica tan pronto como sea posible.
Si hay una enfermedad en la que aplica casi estrictamente el dicho "es preferible prevenir que curar" es justamente en el cáncer de piel, dado que la piel es un órgano que está expuesto, y es en general de fácil visualización y curación.
Si se tratan en una etapa temprana, los tumores malignos de la piel debieran curarse en un porcentaje cercano al 100 por ciento. Sobre todo en el melanoma, que de todos los villanos de la película es el más malo. | | |
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