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Incertidumbre en las calles | Gritos de horror, escombros por doquier en calles de Londres | | |
07/07/2005 | DONNA BRYSON AP.-LONDRES.- Personas cubiertas de sangre y vendadas, deambulando aturdidas sobre vidrios y trozos de metal fueron las primeras escenas vistas en Londres tras los ataques simultáneos que se produjeron en esta capital.
Los autobuses dejaron su función de transporte y fueron utilizados como ambulancias. Una sala de emergencias fue improvisada en un hotel, mientras que voluntarios, servicios médicos y la policía se lanzaron a los lugares de los ataques para ofrecer su ayuda.
Londres vivió una de sus mañanas más tristes el jueves cuando unas explosiones destrozaron un autobús y tres trenes subterráneos. Los ataques terroristas dejaron decenas de muertos y centenares de heridos.
En Russell Square, una plaza cercana al Museo Británico y la Universidad SOAS, un autobús de dos pisos quedó hecho trizas, con el techo totalmente separado de la carrocería. Al lado, la fachada de un edificio quedó ennegrecida.
"Pude ver el autobús sin el techo", dijo Jenny Gimpel, quien se dirigía a su oficina cuando presenció la explosión en el autobús. "Era un espectáculo horroroso".
Apenas 24 horas antes, Londres había vivido momentos de euforia cuando fue elegida como sede para los Juegos Olímpicos del 2012. La céntrica Plaza de Trafalgar, que no se vio sacudida por los ataques, era jolgorio y celebración cuando se anunció la victoria londinense. El jueves imperaba allí un plomizo silencio.
"Ayer estábamos bien contentos por haber obtenido la sede", dijo Arvind Mavji, un transportista en la estación de Euston, cercana a Russell Square. "Hoy nos preguntamos si valió la pena".
Después de los estallidos, cundió el caos. Los gritos de los heridos, los aullidos de las ambulancias. Las líneas telefónicas se congestionaron, los servicios de internet fueron usados para saber el paradero de amigos o parientes.
Británicos radicados en otros países sufrieron momentos de angustia.
Durante unas horas de incertidumbre, Caroline Thomas, una británica residente en Colombia, no podía contactarse con su hermano, que vive en Londres. Finalmente, éste se comunicó con sus padres a través de un mensaje telefónico.
La familia de Juan Manuel Garcés Puente, un colombiano que se encuentra estudiando en Londres en una institución cercana a Russell Square, tardó alrededor de 30 minutos en poder comunicarse con ellos, relató su hermana Clio Guerra Puente desde Miami.
"Las líneas estuvieron congestionadas", dijo Guerra. Según le relató su hermano tras las explosiones "no había buses, ni metro. Nada funcionaba, sólo taxis que pasaban muy poco".
En Londres el sistema de transporte de la ciudad fue cerrado de inmediato hasta nueva orden. Los autobuses hicieron función de ambulancia. Docenas de heridos fueron transportados en camillas improvisadas y especialistas en trajes herméticos buscaban posibles rastros de elementos químicos, biológicos o nucleares.
En el London Hospital, un médico trataba de revivir a un hombre que estaba en una camilla, dándole golpes en el pecho.
"Hubo una explosión y muchas llamas en una parte del tren", dijo Derek Price, de 55 años, que estaba en el tren subterráneo cerca de la estación de Liverpool Street. "Todo fue rapidísimo _ hubo una fuerte explosión".
En el hotel Hilton cercano a la estación de metro Edgware Road, donde hubo otra explosión en un tren, servicios médicos montaron un centro de emergencias improvisado.
La cadena CNN mostró imágenes grabadas en un teléfono por una de las personas que estuvo en uno de los ataques.
La sueca Cornelia Berg le dijo a un periódico de su país que cuando evacuaban los trenes vio restos humanos esparcidos por el suelo.
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