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Honda Civic vs. Pontiac G4 Coupé
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Su única semejanza: la individualidad | Dos coupés parecidos, pero extremadamente distintos. | | |
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| ¿Cuál coupé prefieres? | |
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30/01/2006 | Rogelio Rivera/MPT Aunque de frente son idénticos a sus variantes de cuatro puertas, el medallón trasero inclinado y la inexistencia de las dos puertas traseras hacen ver que el conductor es alguien emancipado. Si en algo se parecen estos dos rivales es en la configuración de la carrocería, con un toldo bajo que ocasiona que haya espacio restringido para la cabeza, lo cual empeora con los centímetros que resta el techo deslizable.
En las plazas delanteras, los dos ofrecen 92 cm de altura, pero el Civic queda mejor en espacio para codos (146 cm contra 137) y para pies (114 cm contra 112). En el asiento trasero gana el G4, que aunque brinda los mismos 60 cm para las rodillas y 120 para caderas, en altura cuenta con 6 cm extra (93 contra 87). Mientras que en el asiento trasero del Civic la cabeza de un pasajero de 1.85 de estatura pegará con el medallón, en el G4 habrá un poco de margen.
En las butacas delanteras, ambos sufren de la misma altura restringida, así que los conductores altos deberán inclinar demasiado el asiento para que la distancia de un puño recomendada entre la cabeza y el toldo se respete, aunque esto provocará una postura de adolescente pretencioso (con el volante demasiado lejos). Sólo el Civic solventa esta desventaja mediante la columna de dirección telescópica, que permite acercar el volante al que maneja.
La cajuela de ambos es bastante utilizable, pero en el G4 es ligeramente mejor de volumen; hay 3 cm más de profundidad y 6 más de altura, pero la del Civic tiene una compuerta que permite meter objetos más voluminosos y, además, bajo la tapa del fondo el modelo japonés hay una llanta de refacción de tamaño completo, comparada con la temporal del Pontiac.
La ergonomía del Honda cuenta con un funcional conjunto de instrumentos en dos zonas separadas, una superior, que ofrece sólo la información más importante: un velocímetro digital y los indicadores de nivel de combustible y de temperatura; en podría provocar un descalabro. Ya que la potencia es la misma que sus contrapartes sedanes, ninguno de estos dos coupés pretenden ser deportivos de pura cepa, pero tampoco padecen por falta de empuje.
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Honda Civic vs. Pontiac G4 Coupé
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Si de caballos y libras-pie se trata, hay una clara, y hasta injusta, ventaja para el Pontiac; decimos injusta, porque con medio litro de desplazamiento adicional, ni todo un arsenal de tecnología puede compensar esta desventaja, menos aún cuando ambos rivales tienen cuatro válvulas por cilindro y apertura variable para éstas. Lo que dicen los números fue obvio en percepciones y en los datos que arrojó nuestro quinta rueda: el Pontiac acelera mejor.
Claro, ese medio litro que aparentemente le falta al Civic es la clave para que el modelo japonés se lleve el cetro del consumo, consiguiendo una clara ventaja contra el coupé estadounidense. Aunque corre más el G4, podría resultar mejor de no ser por la transmisión, cuyos recorridos entre cada relación son algo abruptos, por lo que se pierden preciosos instantes al cambiar mientras se acelera.
Mientras la caja del Civic es más precisa y rápida para seleccionar y la palanca tiene una posición muy cercana al volante, que es muy cómoda de operar. En cuanto a suspensiones, el G4 tiene una mejor sensación general; parece como un coche más pesado en el sentido de rodar más firme en el piso, a pesar de que la diferencia no es tanta (90 kg). Vaya, incluso el peso adicional del motor del Pontiac ha sido resuelto mediante la instalación de la batería en la cajuela, atrás de la llanta de refacción, para así lograr un reparto de pesos semejante al Civic: 60% adelante y 40% atrás.
El de marcha más dócil es el G4, aunque el Civic no se queda muy atrás, y la eficiencia para mantener la ruta es alta en ambos casos, contraviniendo lo que se podría pensar de la relativamente sencilla suspensión trasera del G4, de viga integral flexible con brazos de arrastre, que acaba siendo tan eficaz como la de brazos dobles del Civic. Otra diferencia es la cantidad de vibraciones, que es menor en el Civic, a pesar de que nuestro sonómetro registró un nivel de rumorosidad más alto en el auto nipón.
A la hora de comparar precios, la diferencia no es tanta, así que la decisión de comprar uno u otro coche será en el terreno de las necesidades y gustos propios. El Honda Civic a 219,350 pesos y el Pontiac G4 GT a 213,013 son productos con dos orientaciones distintas; sin ser deportivos de verdad, el ejemplar nipón prefiere la economía de operación, mientras que el ejemplar estadounidense ofrece más potencia y algo más de equipamiento.
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