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Motor Clasico
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Raro entre raros | Tan, pero tan raro, que está hecho de madera. | | |
Hernán Aceves/Arturo Rivas Uno de los materiales que a lo largo de la historia ha colaborado para el progreso de la humanidad, sin lugar a dudas ha sido la madera, pues nos ha acompañado desde los primeros utensilios de la era de las cavernas, en las carabelas de los conquistadores, o en los muebles de las casas modernas. La industria automotriz no ha hecho la excepción, y también ha usado este recurso natural.
Aunque actualmente se limita a aparecer como un detalle meramente decorativo en los tableros de autos de lujo, hubo una época en que la madera fue la clave para el buen comportamiento de los autos de carreras. La marca inglesa Marcos, fundada en 1959 por Jem Marsh y Frank Costil, es uno de los mejores ejemplos que haya existido al utilizar la madera como materia prima para elaborar chasís deportivos.
Ficha técnica
Los Marcos cuentan con un chasís enteramente fabricado de madera contrachapada, cuya estructura se basa en el principio del semimonocasco, por lo cual es muy rígido y liviano. Las piezas están pegadas con un adhesivo sintético que en aquellos días se usaba en los aviones, llamado Aerolite 306, y las uniones más vulnerables están reforzadas por grapas industriales comunes y corrientes, así como una que otra chincheta de la época.
A principios de la década de los sesenta se produjeron los Marcos más famosos, que posteriormente dieron origen al ejemplar que usted ve en las fotos, el 1000 y 1800, ambos con el mismo diseño al estilo Jaguar E-Type (no es coincidencia, pues en el diseño también participó Dennis Adam, quien trabajó en el proyecto Lister-Jaguar), pero el primero podía obtenerse con carrocería roadster o coupé, y el segundo sólo estaba disponible en coupé.
El 1800 contaba con un motor Volvo de 1,783 cc y el 1000 disponía de tres motorizaciones Ford, una de 997 cc, otra de 1,148 y la última de 1,498.Todas estas, por cierto, modificadas por Cosworth. Con el tiempo y la experiencia, Marsh fue refinando mecánicamente estos modelos y sacó el que se puede considerar uno de los Marcos mejor logrados, el 1600, pues le montó una máquina modificada de Ford Cortina, en lugar de la del Volvo que era más pesada, y le cambió la suspensión trasera que era un eje De Dion, por un eje rígido, además de mejorar el sistema de ventilación.
Si lo juzgáramos por su tamaño y sus faros, parecería inocente, pero si hay algo característico del Marcos, es la emoción que irradia por donde quiera que se le vea, tanto por su llamativa carrocería enteramente hecha en fibra de vidrio y cuyo techo no rebasa la cintura de un adulto de estatura promedio, como por su manejo súper ágil y hasta brusco.
Con el simple hecho de entrar a su cabina uno se da cuenta que es de esos autos de raza pura, fabricados para acabárselos en un autódromo. El Marcos 1600 es uno de esos coches que “se ponen”, si bien el acceso al habitáculo es muy complicado por sus reducidas medidas, una vez adentro tras hacer una serie de malabares, hasta una persona alta encuentra acomodo, pues las piernas cuentan con bastante fondo, y además los pedales se ajustan mecánicamente con una perilla en el tablero ubicada al lado del volante.
Los asientos son de tipo cubo con grandes soportes laterales y ofrecen una postura de manejo extremadamente baja, basta mencionar que uno va sentado sobre sólo 11 centímetros de distancia al piso. El tablero se caracteriza como buen coche exótico, por estar muy saturado, ya que cuenta con un reloj para cada instrumento (velocímetro, tacómetro, amperímetro, termómetro, presión de aceite y gasolina). Además tiene un sinfín de interruptores que mandan funciones tan extrañas, como el accionamiento de las luces de reversa.
Todo esto se complementa con la máquina del Cortina GT que, de hecho, es de 1500 cc y 85 HP, pero está modificada por otro de los ases de la ingeniería inglesa, Chris Lawrence, para incrementar su desplazamiento a 1,650 cc y ofrecer 120 caballos. Puede imaginarse cómo “anda”, si el peso total del coche es de apenas 750 kilos.
La transmisión que monta, según los expertos, es de las mejores que tuvo Ford en la década de los sesenta. Es de cuatro velocidades, las cuales están excelentemente escalonadas para permitir cambios por demás rápidos y precisos. Basta engranar la primera marcha y soltar el clutch a 3,000 vueltas para que el Marcos 1600 salga disparado sin perder tiempo patinando llantas. Los 100 kph los alcanza en segunda velocidad y en menos de 9 segundos.
Maniobra que se le exige, maniobra que obedece al mismo tiempo que se está pensando. Todas las respuestas son instantáneas y carentes de bamboleos u oscilaciones por parte de la carrocería.
Además, su bajo centro de gravedad, la ubicación del motor por atrás del eje delantero, y la ubicación central del puesto de conducción, que le permiten tener una casi perfecta distribución de pesos (50/41) dan oportunidad de exprimir al máximo cada caballo en cada esquina, curva, o chicana de una pista.
Actualmente Marcos sigue fabricando autos de alto desempeño. Sus modelos TSO GTC y TSO R/T son, al igual que el 1600 en su época, la envidia de los que buscan excentricidades con más de 400 HP.
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