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Hoteles de paso: renovando el placer
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Nuevos espacios para la fantasía sexual | Más que por una noche, se paga por una experiencia. Y entre más fantástica, mejor. | | |
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Angélica Galicia Terra.-El amor libre tiene un nuevo escenario. Ya no es la habitación sobria, a veces lúgubre, a veces de mal gusto, que caracteriza a la mayoría de los hoteles de paso. Ahora es un lugar luminoso, fresco, juguetón. Un lugar que se deja descubrir poco a poco entre desniveles, texturas e imágenes que abren nuevos horizontes a la imaginación erótica.
Aquí, un versátil colchón con muchos cojines que se presta los previos jugueteos del encuentro sexual. Acá, una mesa contemporánea envuelta en la piel fotografiada de una mujer. Y allá, una hamaca que va y viene entre en antojo inocente de una siesta tropical y el reto perverso de hacer el amor en ella. La hamaca, por cierto, pende de un sugerente tubo metálico…
Una concepción audaz ha cambiado la habitual alfombra por duela. Las cortinas de estampados ordinarios, se suplen con persianas de madera, y la luz de tungsteno, eficaz agente matapasiones, es reemplazado por un juego de luces que cambia ‘ad libitum’, según los antojos de Eros.
Entonces, la experiencia es distinta. Ese lugar al que se entra con suma discreción, con todas las luces de la clandestinidad sobre de uno, ya no es tan cotidiano y falsamente exótico a causa de los innecesarios pisos de mármol o de granito. La habitación sugiere fantasías, da libertad para nuevas posiciones y permite la complicidad de la luz tenue.
“La verdad es que los hoteles de paso no solían contratar a diseñadores de interiores”, relata Aurelio Vázquez, quien hace poco más de dos años se hizo cargo del diseño de las habitaciones del Pirámides Narvarte, un hotel cuyo nombre ya circula entre las recomendaciones pícaras de los amigos.
“Los empresarios de este jugoso sector de la industria hotelera pensaban en lujos que el cliente no valoraba”, platica Aurelio, “por eso pensamos en el cliente y no en la competencia. Para satisfacerlo, pensamos en cambiar la alfombra por la madera porque ésta es más higiénica y acogedora que la primera.
“Luego, pensamos en ocho distribuciones distintas, de manera que quien regresara, encontrara cada vez espacios nuevos. En varios de ellos colocamos algunos objetos que remiten a situaciones fantásticas, como la hamaca y hay otros que tienen una tina de baño muy grande, emulando una alberca, o un colchón que ha sido muy valorado por los clientes.
“Por otro lado, en colaboración con el fotógrafo jaime jacort, desarrollamos unas imágenes eróticas-artísticas que forman parte de la decoración del lugar. Y finalmente, se dio una gran relevancia a la iluminación. Las habitaciones tiene hasta siete apagadores de luces que dan al cliente el poder de crear distintos ambientes.
La propuesta del equipo de Aurelio (su despacho se llama Diseño In), tuvo una sorprendente recepción: hoy trabaja en ocho proyectos, repartidos en Veracruz y la ciudad de México. Todos son hoteles de paso y todos, también, tienen el encanto de la frescura sin tapujos, donde cada elemento susurra una nueva manera de complacer a la pareja: tubos metálicos de la pared al piso para un atrevido strip tease; mesitas y sillones para arrinconar o dejarse arrinconar; camas casi al nivel del suelo para alguna posición recomendada por el Kamasutra y hasta un potro como el que usan los gimnastas para sus acrobacias… (¡!)
Pero la innovación no para ahí. Esos colores grises, opacos de las habitaciones de hoteles de paso, el equipo de Aurelio los transmuta en colores vitales como el azul, el naranja, el verde, el rojo, que se conjugan muy satisfactoriamente con nuevas texturas, o con elementos como los nombres de ciudades en sus muros, fotografías urbanas, imágenes de fuerte carga erótica pero nunca pornográficas, y hasta frases de famosos, muy sabias, por cierto, como aquella de John Lenon que dice: ‘Todo lo que necesitas es amor’.
La propuesta de Aurelio es clara: el cliente paga no por una noche, sino por una experiencia, por un escenario distinto al de su habitación cotidiana, un espacio para fantasear. Y desde su propia experiencia, asegura que crear esos ambientes, a los empresarios no les cuesta más que esos exóticos pisos de mármol.
Lo cierto es que todo va de la mano. Una nueva perspectiva del amor libre debe tener un nuevo sitio para su realización. El amor libre, los encuentros sexuales ocasionales o de parejas estables son mejores en espacios luminosos, sin limitaciones, que sugieran el placer en cada uno de sus elementos. Una invitación sonriente, cálida, tanto al goce terrenal del sexo, como al milagro del amor.
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jorge |
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lunes, 05 de enero de 2009 |
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