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Motor Clasico
| ![]() | | | | | ![]() | | Lancia Beta Scorpion | ![]() |
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| Compacto, deportivo, biplaza, achaparrado, de trompa larga y cola corta, parabrisas muy inclinado y medallón completamente vertical… muy “setentero”. | | |
![]() | | | | Galería del Lancia Beta Scorpion aquí | |  | | | ![]() | | |
05/12/2007 | Hernán Aceves En 1970 Lancia presentó su primer proyecto desarrollado ya bajo la tutela de Fiat (en 1969 fue comparada por este grupo italiano). Su nombre: Beta. Usando motores de la popular marca italiana ofreció opciones sedán, guayín, coupé, hatch-back, convertible, spider, etc. Fue un modelo que dominó durante toda la década estando disponible en prácticamente todos los estilos y con un sinfín de motorizaciones.
Pero la versión más atractiva y deportiva fue, sin duda, la que nos ocupa y que se basó en el Abarth 030, un prototipo de rallies con un motor central longitudinal V6 de 3.4 litros con casi 300 HP, cuyo gigantesco colector de aire en disposición vertical al estilo de los F1 de la época, fue testigo de los planes originales que se tenían para él, de ser un auto aún más capaz que el Stratos.
En fin, a finales de los sesenta la demanda por los roadster convencionales de Fiat (el 850 y 124) fue en picada, por lo que el esfuerzo de los diseñadores se dirigió hacia los coupés biplaza, fue por eso que apareció el Fiat X1/9.
Al Beta Montecarlo/Scorpion primeramente se le conoció de forma interna como X1/8 (posteriormente X1/20), porque se quería que fuera la versión grande del Fiat X1/9, pero al final de cuentas el proyecto fue trasladado a Lancia y fue cuando obtuvo su elegante nombre que honra a la victoria del Stratos en el Rally de Montecarlo de 1974.
FICHA TÉCNICA
INSECTO AGRESIVO
La versión europea fue anunciada en el auto show de Ginebra de 1975 y fue con bombo y platillo pues el Montecarlo se convirtió en el primer auto diseñado y construido por completo en las instalaciones de Pininfarina. Se produjeron menos de 8 mil ejemplares entre 1975 y 1981. El Scorpion, pese a que no cuenta con esa magia original que exigen los coleccionistas (por aquello de las modificaciones específicas para el mercado americano) es considerado más exclusivo, pues sólo se fabricaron exactamente mil 801 ejemplares durante 1976 y 1977.
Los cambios principales que presenta son los faros redondos en vez de rectangulares, y además retráctiles o, como dicen los Norteamericanos “pop-up”, pues no se esconden, solamente se levantan unos milímetros rompiendo la línea inclinada del frente; las defensas son distintas e incluyen una especie de amortiguador para que cumplieran con la regulación de impactos a 5 km/h; desde luego, el motor es otro, en lugar del 2.0 litros de 122 HP, monta un 1.8 con 81 HP para cumplir con las reglas de emisiones; incluso los amortiguadores son más altos para cumplir con las normas de altura.
Su nombre alude al insecto pero no tiene una razón particular. Simplemente se buscó un apellido atractivo pues “Montecarlo” no se podía usar, ya que Chevolet tenía los derechos del nombre.
COMO BUEN ITALIANO
Si bien nunca el Montecarlo, y menos el Scorpion, fueron considerados unos deportivos de altas prestaciones por sus mecánicas limitadas, tienen fama de coches divertidos, por eso el apodo de Mini Ferrari, pues contaban con sensaciones de manejo muy parecidas a modelos como el 308, por ejemplo, a la hora de exigirle en caminos revirados.
La transmisión siempre fue objeto de críticas debido a lo difícil que resultaba sincronizar el embrague con la selección de la segunda velocidad y la cola se caracterizó por ser muy suelta. Su reparto de pesos de 41-59 exigía la máxima concentración por parte del conductor sobre todo en curvas, y no se diga en caminos mojados, para evitar que estuviera sobrevirando todo el tiempo.
A esto se le sumaba el sistema de frenos que facilitaba mucho el bloqueo de las llantas delanteras. Y por si fuera poco, contaba también con detalles tan caprichosos que sólo hubieran podido llegar a tener los ejemplares del Cavallino Rampante, como la tornillería de la óptica, que estaba terminada en plástico y del color del área. Por ejemplo, los tornillos de las calaveras están en blanco en el área de la reversa, en rojo en la del stop y en amarillo en la de las direccionales. No se diga de la tapa del motor, que se abre hacia un lado y esconde la llanta de refacción, así como el interior de la cabina, que está saturada de botones e indicadores tan prescindibles como el del cambio del catalizador.
Existieron versiones extremas de carreras, la más importante fue la versión 037 que obtuvo la victoria del Campeonato de Constructores del WRC en 1983, siendo manejado por Walter Röhrl (el de pilotos se lo llevó el Audi Quattro con Hannu Mikkola) cuya última versión montó un supercargador que potenció a su 2.0 litros a 325 HP.
Si hubiera un sustituto para el Montecarlo/Scorpion sería el famoso Delta, un compacto familiar que vivió hasta finales de los noventa y que impuso, al igual que el Beta, moda en estilo y tecnología.
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