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Etapa 37: Tinogasta - Fiambala

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Estamos aquí en Fiambalá. Mañana llegará el Dakar, desde el otro lado de la Cordillera de Los Andes.
 
 
23/01/2009 | Emilio Scotto y Mónica Pino
Como recordarán, estábamos con nuestro Tiguan ya casi llegando a Bolivia, cuando nos llegó el pedido desde México de regresar atrás y encontrar el Dakar. El proyecto sonaba imposible, sobre todo conociendo lo difíciles que son los organizadores del rally, y lo nerviosos que están todos, participantes, pilotos y equipos. Un intruso de otra expedición que pretende juntarse con ellos, no es bien venido. Además, los franceses son intratables en estas circunstancias, y no es para menos. Mucho está en juego, mucho es lo que se arriesga, y todos quieren su minuto de fama y de gloria. No le queda mas remedio a los organizadores que cerrar las puertas a todo aquel que quiera meterse. Aun así, desde Jujuy giramos en U y pusimos rumbo al sur. Ahora estamos aquí, en Fiambalá. Mañana llegará el Dakar, desde el otro lado de la Cordillera de Los Andes.

A la entrada del pueblo varias muchachas reparten pegatinas y panfletos a la caravana de vehículos que van llegando. “Si usted es residente brinde cordialidad a los visitantes. Ofrezca su casa. Cobre lo justo, no más.” Se lee.

Aquí funciona una sola hostería municipal con 23 habitaciones -todavía en construcción-. Consigo habitación por una noche, ya que según la conserje a la siguiente mi habitación está reservada para un tal Carlos Sainz. Y las otras 22 para todo su equipo.

Rodeada entre la llamada Pampa Blanca y el Valle de Chascuil, en Fiambalá ya no queda comida, ni bebidas, ni papel higiénico siquiera. Pero a último momento, una cantidad de comerciantes se espabilan y traen provisiones de otras ciudades. El comercio del mundo por estos tres días estará aquí, en este pueblito, y se han dado cuenta a tiempo. Toda la población ya rentó sus casas, mientras los dueños duermen en la calle. Como si fuese poco, Fiambalá es famosa por sus piscinas de aguas termales así que, además ha llegado gente del sur del país, vacacionando. Un pueblo de 8,061 almas tranquilas, a 1,550 msnm, adormiladas en el calor del desierto, convertidos a 100,000 visitantes en 3 días de Dakar, pidiéndolo todo, consumiéndolo todo, bailando, haciendo chirriar sus neumáticos, motos en una rueda, bandas de música en la pequeña plaza central, humo de asadores, el gobernador y el alcalde dándole la mano a la gente. 3,000 policías contratados de otras provincias y 5,000 gendarmes, incluyendo su plana mayor. Nadie falta a la fiesta del desierto. Ni los 6 helicópteros. Una locura monumental.

-Si hasta es difícil ubicar Fiambalá en el mapa –le digo al pobre hombre gordo y sudoroso que esta noche asa 300 pollos sobre una parrilla improvisada frente a la plaza.
-Ya no. Desde ahora somos alguien en el mundo.
-Ya son las 23 horas y todavía tiene toda esa comida. ¿La venderá esta noche?
-¡Claro! La gente viene a comer toda la noche. Hasta las 5 de la madrugada. Tendré que asar otros 1,000 pollos.

El piso del improvisado restaurante es de tierra, hay una sola lámpara colgando de un cable, pero las papas fritas son espectaculares, y el pollo es para chuparse los dedos. Los argentinos han logrado hacer un arte del comer. Jugosas empanadas, tamales rellenos, cordero, cabrito al carbón, y buen vino mendocino o riojano.

De no creer, pero en el pueblo funciona un vice consulado de España, uno de Italia, la sociedad israelita, la sociedad sirio libanesa, y la sociedad japonesa, frente a la Iglesia San Pedro que data de 1770. En los medanos de arena que lo rodean se practica el sandboard, y vienen visitantes de todo el mundo.

La llegada de nuestro Tiguan con el emblema de México y la matrícula de Puebla ha causado sensación. ¡México! ¡México! gritan los argentinos eufóricos. Todos quieren subirse al Tiguan. Los “Ches”, como son conocidos los habitantes de este país que a todo le ponen apodos, lo han bautizado “el mini Tuareg”. Fotos, autógrafos y más fotos. La gente nos llama “los mexicanos”, así que Mónica y yo decidimos que está bien.

Conversación entre Mónica Pino y Emilio Scotto
-¿Dormís?
-Ayer te dije que no.
-Mañana llegan.
-¿Quienes?

 
 
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Últimos comentarios
David Alcarra martes, 10 de febrero de 2009
Lei con mucha atenciòn esta historia y me parecio interesante Pero me falto lo que paso de regreso a Mexico de ser posible y me lo pueden enviar Gracias Desde Caracas Venezuela Saludos
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 comentarios:  1 


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