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México – Patagonia
| ![]() | | | | | ![]() | | Etapa 43. San Pedro de Atacama – Arica | ![]() |
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| Desde el Paso de Jama, frontera Argentina-Chile a 4,400 metros sobre el nivel del mar. | | |
![]() | | | | Etapa 43. San Pedro de Atacama – Arica aquí | |  | | | ![]() | | |
10/02/2009 | Emilio Scotto y Mónica Pino Nos sumergimos en atravesar toda la puna Chilena, con neblina a veces, con sol otras, pero siempre con la temperatura descendiendo más y más, hasta llegar a 0 grados. La desolación es abrumadora, mortífera, pero es en estos paisajes donde uno está mas cerca del universo.
A un punto la temperatura comienza a subir, o sea que estamos descendiendo y finalmente, ya atardeciendo, llegamos a la entrada de San Pedro de Atacama. Los oficiales de Inmigración y Aduana no están para nada apurados en atender la larga fila que espera entrar o salir del país, así que nos lleva unas horas completar el trámite. Conclusión, cae la noche.
San Pedro de Atacama es una población de casas de barro, negocios de barro, hoteles de barro, calles de barro, perros sueltos, y escasa iluminación. Sin embargo, está lleno de turistas de todo el mundo, caminando por todas partes. Hay más vida y música y restaurantes y bares y casas de cambio y de excursiones en las apenas iluminadas callejuelas de San Pedro, que en muchas ciudades modernas y grandes por las que he pasado. Y es que San Pedro es un destino turístico muy importante en el norte de Chile. Claro que donde hay extranjeros europeos hay Euros, y por lo tanto precios exagerados, así que un hotel bueno cuesta 300 dólares. Y no hay lugar. Tampoco en otro, ni en otro, ni en el de más allá. Al final, en uno hay un cuarto, muy pero muy humilde, y nos cuesta: 80 dólares.
Esta mañana continuamos hacia el oeste por la ruta 23. Llegamos al cruce con la ruta 5 (Panamericana) y enfilamos hacia el norte, rumbo cardinal que ya no abandonaremos por otros 10,000 kilómetros. Desde aquí, norte, siempre norte hasta Cartagena, Colombia.
La geografía es amarilla, plana, desértica. Toda esta es zona minera. Compañías locales y extranjeras tienen aquí sus bases prohibidas al público, desde donde manejan la extracción de minerales de todo tipo. En Chile, al contrario que en Argentina, la extracción de minerales de las montañas es un negocio de 365 días al año.
Avanzamos tranquilamente, recto, pero exigiendo al Tiguan para poder consumir la mayor cantidad de kilómetros diarios posibles. No obstante no dejaremos de profundizar en esta tierra sudamericana, y meter las narices en cuanto lugar podamos. Así las cosas, en un punto nos salimos de la carretera por un camino de tierra que se abre a la derecha.
Tres kilómetros después aparece un pequeño puente, debajo hay un agua oscura. Lo cruzamos. Al costado izquierdo, bajo una gran cantidad de frondosos árboles, pasamos un corral de chanchos. El fuerte olor inunda el aire. Luego viene una calle de polvo en pendiente y entramos al poblado. Parece desierto, abandonado bajo un sol abrazante, pero es obvio que no lo está. El pueblo respira, aunque parece haber recibido un fuerte golpe y haber quedado en estado vegetativo. Las casas, bajas, se suceden en una calle principal arbolada, donde no hay ni perros para silbarles. Son casitas humildes, pero se les nota haber tenido mejores tiempos. Al llegar a la Plaza Central vemos s dos muchachas jóvenes cruzando una de las calles laterales. La plaza es sencilla, pero no está nada mal. Tiene muchos frondosos árboles, que le otorgan un aire de frescura al silencioso pueblo.
Avanzamos con el Tiguan muy lentamente, como un cowboy del Far West que entra al pueblo en su caballo, a paso de hombre y con la mano en el revolver. Mas allá hay una vía de tren, sin tren; un tanque de petrolero, vacío, y unos carros arrumbados cuyos esqueletos ya se han oxidado hasta la pudrición.
Entonces una mujer, baja, regordeta, de unos 55 años, sale de una casa pintada de azul, una casita que es, si se quiere, fresca y linda, y se dispone a cruzar la calle. Avanzo con el Tiguan y me estaciono a su lado, casi interrumpiendo su caminar.
-Buenas tardes ¿señora, cómo se llama este pueblo?
-Buenas tardes. Quillaguá.
-¿Y qué hace la gente aquí, en Quillaguá? ¿Por qué parece todo tan muerto?
-Está muerto -responde. -Quedamos tan solo 130 habitantes. Antes pasaba el tren, pero desde que lo quitaron el pueblo quedó en el abandono. Olvidado. El problema fue que las minas que explotaban aquí cerca envenenaron el agua.
-¿Que quiere decir con que envenenaron el agua?
-Que toda el agua de la región, el río, no sirve. Está envenenado.
-¿Y no hay más agua?
-No. La que hay la traen en camión cisterna, y la mandan a la alcaldía, allá. –Señala un edificio de madera de dos plantas donde hay un gran tanque. –Nos sueltan agua sólo una hora al día. De las 16:00 a las 17:00. Y luz de las 19 a las 22.
-¿Y no protestan?
-No. Aquí los habitantes no se llevan bien. Además, es cierto que ya no hay agua. Por eso se destruyeron las plantaciones, y ahora escasea también la comida.
-¿Por qué no se va?
-Podría. Tengo una hija en Arica y otra en Santiago; pero nací aquí y aquí me quedo. Ya es muy tarde para cambiar.
Cruzamos el puente de regreso a la ruta principal. El agua debajo se ve negra, con espuma blanca sobre la superficie.
La Pampa de lo Imposible
De pronto, en tanto desierto, árboles. Muchos árboles a ambos lado de la carretera. Y sin embargo, la abrumadora sequía y las salinas ocupan de horizonte a horizonte. Esta es la Pampa del Tamarugal; un árbol que posee raíces muy profundas. En la noche, cuando la camanchaca (neblina) humedece el terreno, el Tamarugal bebe, y se escucha a la Princesa Incaica.
La Leyenda de la Tirana
Fiel a mi terquedad de nunca pasar de largo, entramos a Tirana, un poblado sobre el cual pende una misteriosa leyenda. Extremadamente humilde y sobreviviendo dentro de un desierto que eternamente ataca desde afuera con remolinos de arena, viento, calor y mucho polvo, el pueblo perece gritar ¡Huyan de aquí!
Llegamos a una gran iglesia que domina la plaza central y todo el pueblo. Frente a ella, dos estatuas, mirándola adusta, eternamente. Una es un cacique Inca. La otra es una princesa.
En su avanzar a través del Nuevo Mundo, los españoles arrastraban esclavos. Una vez, hace ya más de 500 años, llegaron a este lugar llevando consigo una princesa Inca como prisionera. Su nombre era Ñusta Huillac, que quiere decir…TIRANA. Ella era hija de Inti Ilimani y Pacha Mama, convertida al sol. Un día logró fugarse, y maldijo a los españoles y a todos los hombres sobre la tierra con muchísimo odio. A partir de ahí se encargó de maltratar a todos los hombres que se ponían en su camino. Los insultaba en público, los empujaba, y los atormentaba. Entonces ocurrió que, a pesar de todo, un día terminó enamorándose de un español. Fue así como, los mismos indios de su raza, que primero la respetaran, la secuestraron y la mataron por traidora. Desde entonces, cuando el viento sopla se escuchan los lamentos de la Tirana, y las amenazas a los hombres. Por eso, cuando una mujer tiene malos tratos hacia los hombres, se dice que tiene la influencia de la tirana, o sea que es “una tirana”.
Llegamos a Arica, y al mar… al Océano Pacífico. Aquí paramos. Esta será nuestra ultima población en Chile, antes de entrar al Perú.
Zapatos viejos
Decido que nos quedarnos aquí. Tengo que mandar a lavar el Tiguan, por dentro, por fuera, y sobre todo por debajo. Hemos atravesado demasiadas regiones salobres. Mando a colocar los neumáticos delanteros nuevos, utilizando los que traemos de repuesto. Sé bien que mas adelante nos esperan cien millones de curvas, así que lo mejor es andar con “calzado nuevo en los pies”.
De Mónica y Emilio Scotto
Nota: En mis viajes por todo el mundo me ha impresionado enormemente la falta de agua. Gasolina hay en todas partes, pero agua, no. Donde hay agua hay vida en abundancia: comida, música, alegría, futuro. Donde falta el agua todo es amarillo, hay tristeza, desolación y muerte.
Desde estas páginas anuncio que comienzo en esta expedición Tiguan México Patagonia, mi lucha por la protección del agua.
Mensajes
- Cuando se lave los dientes, no deje la llave abierta. Dígaselo también a sus hijos.
- Si lava al auto, cierre el grifo de la manguera.
- Cuando se bañe, cierre el agua mientras se enjabona.
- Si ve, en cualquier lugar, que se está desperdiciando agua, haga algo. No pase de largo y de la espalda. Cierre la llave o avise a alguien.
- Gracias por cuidar el planeta Tierra. Su casa. | | |
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Six Pack |
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lunes, 16 de febrero de 2009 |
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No encuentro la etapa 44, se les olvido subirla?
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