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México – Patagonia
| ![]() | | | | | ![]() | | Etapa 50-51: Guayaquil-Otavalo-Popayán | ![]() |
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| Suele decirse que, acre por acre, y a pesar de su tamaño, Ecuador tiene la más grande variedad de animales y plantas de todo el globo. | | |
![]() | | | | Etapa 50-51: Guayaquil-Otavalo-Popayán aquí | |  | | | ![]() | | |
17/02/2009 | Emilio Scotto y Mónica Pino Por ejemplo, hay más de 20,000 especies de plantas en Ecuador y se siguen descubriendo cada año, mientras que hay sólo 17,000 en todo el continente norteamericano. Se cree que el motivo es que el clima del Ecuador actuó como refugio para las plantas y animales cuando fue la era de la glaciación. Hay 300 especies de mamíferos, con 100 diferentes tipos de murciélagos. Como si fuese poco, Ecuador tiene también a las “Islas Encantadas”, las famosas Galápagos.
Dejando Guayaquil elegimos recorrer un camino muy poco convencional para llegar a la capital, Quito. No es la común Carretera Panamericana. Este camino serpentea por las tierras bajas y anegadas por pantanos y manglares. Bordea los ríos Babahoyo, Salampe y Quevedo, que cuando se desbordan inundan todo hasta el infinito. Estas son las provincias Bolívar y Cotopaxi, mas pobres que las provincias de las montañas. Sin embargo, la vegetación es exuberante.
Dejando Quito a nuestras espaldas, y la Mitad del Mundo, llegamos a Otavalo. No hay viajero en Ecuador que no pare en esta población, cuyo mercado data del tiempo de los Incas. Esta noche descansaremos en el Hotel El Indio Inn, donde nos encontramos con un gran grupo de alemanes y americanos. Nos cuentan que están recorriendo Ecuador, pero ninguno quiere ir a Colombia. Trato de convencerlos, ya que Colombia siempre fue uno de mis países preferidos.
En la “Plaza de los Ponchos”, cientos de puestos locales venden coloridas ropas tejidas a mano por los pueblos indígenas de las montañas, y llamativas artesanías. Otavalo es el destino numero uno de Ecuador.
Son las 6:00 horas. Partimos hacia Colombia. En una hora estamos en Ipiales. Salimos de Ecuador sin problemas, pero la entrada a Colombia no es tan simple. Parece que serán varias horas de demora. Por fortuna un muy amable oficial de migración me escucha y nos sella los pasaportes. En la Aduana el Tiguan es revisado, pero nuevamente, una bella colombiana aduanera, con un frente más exuberante que el del Tiguan, nos ayuda a que el intrincado sistema burocrático colombiano sea un poco más rápido.
La carretera es demasiado angosta, y un verdadero desastre. En muchos sectores está rota, o invadida por escombros. Aun así cada 15 ó 20 kilómetros hay que parar a pagar peajes, que además son los más caros de todo el continente americano. Casi todo el tiempo vamos en subida. Las cerradas curvas se suceden unas tras otras, y en muchas hay que parar y esperar que pase el tráfico de frente. Los pesados camiones escasamente logran subir las cuestas forzando los motores, para conseguir apenas una velocidad a paso de hombre. No es nuestro caso. En cuanto toco el acelerador el Tiguan salta hacia adelante como un carro de competición y nos ayuda a rebasar con buen margen de seguridad. Realmente este auto se comporta como una moto.
Es de noche cuando estamos entrando a Popayán. Ciudad fundada en 1537, una de las más bellas de Colombia.
Agradecimientos: A Marcel Román y su bella esposa, dueños del HOTEL EL INDIO INN, realmente el mejor lugar para dormir en Otavalo, Ecuador. Gracias amigos por ser parte de nuestra expedición. | | |
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