 |
|  |  |
| Bicentenarios entretejidos |
En tiempos de bicentenarios se buscan paralelismos entre distintas naciones |
|
|
Para mayor información consultar el Tomo 5 de la colección 20/10 Memorias de la Revolución en México, disponible al público
Memoria 2010 © Derechos Reservados |
|
|  |
 |
 | Otros Artículos | |  |
| Un interregno extraordinario: el rein... | | | Desentrañar el proceso histórico de aquel crucial bienio que desembocó en las Cortes de Cádiz para dar origen a una nueva constitución ha seducido, en los últimos años, a muchos estudiosos de nuestro tiempo; se han dado las más variadas explicaciones poniendo énfasis cada una de ellas en distintos aspectos y con un enfoque diferente | | | ver más |
| | |
|
 |
 |
 |
 |
|
Horst Pietschmann
En tiempos de bicentenarios se buscan paralelismos entre distintas naciones, encontrar uno entre Alemania y México parecería bastante forzado. De manera extraordinaria, el autor lo encuentra al hacer un análisis de la problemática del imperio y su concepto vs. idea de nación.
A primera vista paralelismos históricos entre Alemania y México en el periodo referido parecen ser más bien un tema bastante forzado y artificial. A primera vista podría pensarse en Alejandro de Humboldt, quien regresó en 1804 de su viaje americano y empezó con la redacción de sus obras que tanto impacto tuvieron tanto en Europa como en México y en los otros países hispanoamericanos que visitó. Otras percepciones tanto mutuas como de forma independiente en cada uno de los dos países se dieron ya desde mucho antes y continuaron en el periodo de la independencia, como recientemente demostró el estudio magistral de Alicia Mayer.1 Tampoco deben olvidarse los primeros vínculos comerciales directos entre ambos países, cuando precisamente en la fase crítica después de la Batalla de Trafalgar la ciudad de Hamburgo abasteció a la minería novohispana de mercurio
La obra citada de C. Marichal sobre las finanzas del imperio español, sin embargo, nos lleva a una problemática relativamente poco tomada en cuenta en el contexto de la historia de la independencia de México en un marco más amplio, o sea, precisamente la problemática del imperio. El término “imperio español” es muy corriente en la historiografía actual, aunque, observándolo bien, se define de forma muy variada qué territorios abarca. Con todo, para el siglo XVIII en adelante, después de la pérdida de sus posesiones europeas en la guerra de sucesión española, el imperio español se compone solamente de lo que se denomina ya generalmente como España en el exterior y de sus posesiones ultramarinas. Tanto anteriormente al siglo XVIII como después el término de imperio e incluso el de emperador se utilizaban en textos oriundos de la Corte y sus contornos, aunque no en textos legales. Pero un imperio se vincula por lo general, a lo menos en periodos históricos, con un emperador que lo gobierna. A la España de la época moderna se le califica generalmente como imperio, aunque desde la abdicación de Carlos V en 1556 siempre era regida por reyes, ciertamente por reyes que en muchas ocasiones consienten en ser calificados como “emperadores”, aunque en textos legales nunca usan este denominador.3 En general la época moderna presenta muchos imperios, es decir, potencias europeas que adquieren amplias posesiones ultramarinas y desarrollan visiblemente aspiraciones imperiales; se designan por la historiografía como tales, imperios como Portugal, Inglaterra, Francia, etc., pero sus gobernantes, hasta 1804, nunca se denominan “emperadores” de forma legal u oficial.
|
|
 |
| | | |
|
|
|