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Octubre 2009

Moisés González Navarro: su vida, una historia social
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Moisés González Navarro
Uno de los grandes historiadores de nuestro tiempo es el maestro Moisés González Navarro
 
Moisés González Navarro: su vida, una historia social

Para mayor información consultar el Tomo 5 de la colección 20/10 Memorias de la Revolución en México, disponible al público
Memoria 2010 © Derechos Reservados
Autores
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Adolfo de la Huerta, revolucionario sonorense, presidente interino, secretario de Hacienda y dirigente de una rebelión que llevó su nombre, fue también un destacado maestro de canto durante su exilio de los años 1928 a 1934. En Los Ángeles tuvo en la enseñanza del bel canto su modo de vida en su casa-estudio al lado de su esposa Clarita Oriol
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Arturo Ochoa Cortés
Uno de los grandes historiadores de nuestro tiempo es el maestro Moisés González Navarro, casi toda su producción historiográfica se ha convertido en un referente clásico para los estudiosos de la historia de México. La importancia de su obra radica no sólo en el rigor científico con que ha trabajado, sino también en la gran variedad de temas que ha incursionado. En las páginas que ha escrito recorre prácticamente toda la vida del México independiente, desde la lucha por su emancipación hasta entrado el siglo XXI. Debido a su trayectoria de historiador incansable, aún activo, ha sido objeto de múltiples premios y homenajes que bastaría echar una ojeada a la nómina de nuestros historiadores para encontrarlo siempre en primera fila. Esta interesante conversación, salpicada de reflexiones sesudas y de anécdotas que le dan color, nos permite conocer al hombre y ver con otros ojos una vida dedicada a la academia.



Antes que otra cosa, maestro, quiero darle las gracias a nombre propio y de la revista 20/10 por aceptarnos aquí en su casa de Cuernavaca, donde vamos a tener una conversación con usted.

Moisés González Navarro: Yo estoy muy contento de saludarlos aquí.

Arturo Ochoa Cortés: Para comenzar, a mí me gustaría que me platicara usted sobre su formación y lo que lo llevó a enfocar sus esfuerzos en el estudio de la historia de México.

MGN: Bien, quizá sea oportuno y no simple deformación profesional que les comen­te a ustedes que yo nací en 1926, que es el año en que comienza la guerra cristera. Ustedes estarán de acuerdo en que Jalisco, y principalmente los Altos de Jalisco, fue el núcleo principal de la guerra cristera. Eso naturalmente marcó mi niñez; mi familia era muy tradicionalista, muy devota católica. Estudié con grandes sacrificios, porque éramos pobres; nunca estudié en escuela de gobierno. Yo sé que ahora algunos de los grandes burgueses se jactan de que estudiaron en escuelas de gobierno; yo no me jacto de haber estudiado en una escuela de gobierno, me jacto de que mis papás con grandes sacrificios me pusieron en escuelas particulares. Estudié la primaria en una escuela particular, el colegio Alcalde; la secundaria en el colegio López Cotilla; la preparatoria, el primer año en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Los “tecos” me hicieron el favor de expulsarme por una cosa muy sencilla: cuando, al salir los estudiantes de la secundaria, los que iban a estudiar medicina se fueron a la Universidad de Guadalajara porque tenían la mejor escuela de medicina del occidente y de las mejores del país, uno de nuestros compañeros se fue a la universidad socialista —que tuvo su momento en que se llamó literalmente socialista—; entonces iba a visitarnos a otro compañero y a mí —porque la distancia entre su preparatoria y la nuestra eran seis o siete cuadras— y más de una vez se dirimieron las diferencias a pedradas. Entonces como yo, un chiquillo insignificante de quince años, me atreví a defenderlo me expulsaron los “tecos”. Gracias a eso es­toy platicando con ustedes. Ahora, ¿cómo nace mi interés por la historia? Cuando se creó el Centro de Estudios Sociales en El Colegio de México, mi maestro por antonomasia, don José Medina Echavarría, invitó a estudiantes de la ciudad de México, pero también invitó a algunos de Guadalajara. De Guadalajara fuimos dos, dos de Guanajuato, uno de Oaxaca y varios extranjeros.

El Centro de Estudios Sociales fue crea­do por Medina Echavarría, de los españoles republicanos, sociólogo eminentísimo. Y voy hacer un paréntesis porque hace cinco años escribí un librito que se llama Medina Echavarría en México y lo presenté, como era mi obligación, a El Colegio de México; me lo tenían ahí medio archivado y me di­cen, cuando fui a preguntar por él, que se iba a publicar en una obra grande en la que van a colaborar, según entiendo, Andrés Li­ra y Reyna, vecinos míos en el Colegio.

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