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Cómo sobrellevar la relación madre-hija | Sería muy ambicioso tratar de definir o de diferenciar distintos tipos de relación madre-hija, debido a la enorme cantidad de factores tanto culturales como sociales y psíquicos. | | |
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Psic. Lara Durand Terra.- Haz del Canal de Mujer tu página de inicio y entérate de los mejores tips y recomendaciones para mejorar en tu vida
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Ciudad de México (México). Al observar la diversidad de relaciones humanas, hay que reconocer que la relación madre-hija es, sin lugar a dudas, la más compleja y dinámica de todas. Si tratáramos de definirla lo más someramente posible, podríamos decir que la relación madre-hija no es más que la historia de una dolorosa, pero tan necesaria como amorosa, separación.
Es la historia de las desavenencias y de los encuentros que empiezan cuando una mujer se embaraza y termina cuando ésta, ya anciana, muere y se despide de su hija que se ha convertido en toda una mujer.
No existen dos relaciones madre-hija iguales, ni siquiera dentro de una misma familia. Sería muy ambicioso tratar de definir o de diferenciar distintos tipos de relación madre-hija, debido a la enorme cantidad de factores tanto culturales como sociales y psíquicos que intervienen en la conformación de este tipo de vínculos afectivos. Sin embargo, al tratarse de una relación dinámica que se desarrolla y transforma a lo largo de muchos años, es conveniente tratar de precisar las distintas etapas por las que atraviesa, y que se pueden equiparar a las etapas del desarrollo de la hija, así como los factores que es necesario tomar en cuenta para lograr una relación sana y equilibrada.
1. Infancia
La relación madre-hija empieza en el momento en que una mujer se percata de que está embarazada y empieza a fantasear acerca de cómo será su hijo o hija y el tipo de relación que tendrá con él o ella. En este primer momento, las características psíquicas de la madre, las circunstancias por las que atraviesa en ese momento de su vida, la idea que se hace de sí misma como mujer, esposa y madre o el hecho de que el bebé sea o no deseado, son determinantes para el futuro de esta relación. Lo máximo que puede hacer una madre en esos momentos es tratar de ser consciente de la importancia de todos estos factores, y proponerse ser la mejor madre del mundo, es decir, amar, criar, cuidar y educar a su futura hija para hacer de ella un ser libre, independiente, capaz de valerse por sí mismo y de dar y recibir mucho amor.
Durante los primeros meses de vida de la hija, ésta depende completamente de su madre, de quien se espera le proporcione cariño, alimentos, cuidados, atención, calor, y consuelo.
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