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Chávez y Lula se disputan liderazgo regional en AL

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Reuters © Derechos Reservados
 
 
Honduras en el centro de la crisis
 
Jairo Libreros, experto en seguridad y defensa de la Universidad Externado de Colombia, analiza el papel de Hugo Chávez y Luiz Inacio Lula da Silva en la actual coyuntura latinoamericana
 
 
 
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05/11/2009 | Terra.-En entrevista con Terra, Jairo Libreros, experto en seguridad y defensa de la Universidad Externado de Colombia, analiza la actual coyuntura latinoamericana y el papel de los líderes regionales Hugo Chávez y Luiz Inacio Lula da Silva en la solución del conflicto.

Según el analista, la crisis en Honduras es un tablero que refleja el débil papel de la, Organización de Estados Americanos, OEA, como intermediario de conflictos en la región y la carrera los presidentes Chávez y de Lula hacia el 'pódium' de los líderes regionales.

¿Cómo afecta a la democracia en la región la crisis de Honduras?

JL: Creo que no afecta a la democracia. Es un punto de quiebre que puede llegar a constituir el surgimiento de una nueva ola democrática en América Latina y en el mundo.

Durante muchos años nosotros nos acostumbramos a defender la democracia, abandonando las dictaduras y retomando el sendero de las elecciones; luego, en respetar los derechos fundamentales pero siempre se descuidó las formas de la democracia. El caso que está ocurriendo en Honduras, es el cambio de discusión de contenido de la democracia a fijarnos también en la forma, a las actividades y a las instituciones públicas en el momento de afrontar problemas que puedan comprometer su vigencia.

El caso de Honduras está mostrando que la forma de la democracia también es importante, que existen mecanismos para destituir o, por lo menos, sancionar a los altos mandatarios que han sido elegidos popularmente y, en la medida en que no respetemos esos procedimientos, estamos produciendo la inestabilidad para esos países.

Ese acatamiento de las normas que trae la Carta Interamericana de la OEA va a marcar una pauta especial en todo el continente.

¿Cómo podemos comparar lo que está pasando en Honduras con los procesos de reformas constitucionales que están viviendo otros países de la región?

Hay unas diferencias. Si bien, ese estado de opinión ha sido criticado en Colombia y, en cierta medida, ha sido utilizado por Evo, Correa y Chávez, aquí hay una diferencia especial, si bien Uribe goza de un respaldo popular muy amplio como lo tienen los otros presidentes, en el caso de Honduras, la intervención de los militares de sacar a un presidente que no gozaba de ese respaldo, marca un punto de diferencia que difícilmente nos permita trazar una línea que nos permita comparar los contrastes.

A diferencia de lo que ocurre en los países de Sudamérica, el presidente Zelaya no contaba con el apoyo de la mayoría de la población civil y tenía en contra el poder judicial y el legislativo. Esto le impidió, de entrada, pasar por encima de la cláusula pétrea de la Constitución del 78 (que prohíbe los cambios constitucionales), reformar la carta política e implantar la posibilidad de una reelección para perpetuarse en el poder. En cambio, en Sudamérica, lo que se está viendo es una simbiosis entre sociedad civil y las diferentes ramas del poder público para perpetuar el mandato a un presidente que tiene designios casi de mesías como Uribe, Correa y Chávez que creen ser los únicos capaces de sacar adelante a sus países, apelando a ese estado de opinión.

En el caso de Honduras el estado de opinión se manejó de forma diferente, la oposición que estaba en el poder se sentía legitimada para sacar a Zelaya, llevarlo a otro país, tratar de restablecer el procedimiento democrático y convocar elecciones como si nada hubiera pasado.

¿Se puede repetir esta misma situación con Chávez, Correa o Uribe?

En la medida que la coyuntura siga siendo favorable para ellos, gozando del apoyo de la mayoría popular y manteniendo contacto con otras ramas, a corto plazo no tienen nada que temer. A mediano plazo, la experiencia de Honduras puede terminar afectándolos porque se están haciendo reformas constitucionales a la medida de los mandatarios y llegarán instituciones, como Naciones Unidas o la propia Organización de Estados Americanos, que se verán en la obligación de aplicar todas las cláusulas de la Carta Interamericana y empezaremos a ver presiones a los líderes que se están perpetuando en el poder.

El caso de Venezuela es emblemático porque Chávez ha cooptado todos los poderes, pero tiene una agenda interna que se ha convertido en una situación casi insostenible. A corto plazo no podremos ver una intervención de la comunidad internacional como el caso de Honduras, pero a mediano plazo, en 5 a 6 años, puede ocurrir una intervención muy fuerte al estilo Honduras.

¿Qué papel están jugando Chávez y Lula en esta crisis?

A Chávez y, en cierta medida, a Lula lo que les beneficia de esta situación es que ellos están buscando, Chávez de un lado con el Alba y el presidente Lula da Silva con Unasur, demostrar que la OEA como mecanismo multilateral en América Latina no tiene los dientes ni la capacidad para garantizar la estabilidad política en todo el continente, que ha terminado siendo un brazo político de Estados Unidos en la región y que ese desgaste la llevó a convertirse en una herramienta casi innecesaria para los intereses de América Latina.

Chávez apostó muy fuerte tratando de convocar a los países del Alba para que estos ejercieran una presión lo suficientemente dinámica para cambiar la postura del presidente Michelletti, pero no lo logró. Lula, en estos momentos, opta por esta carrera, pone todo el respeto y prestigio que él puede tener en el continente para tratar de demostrar que la OEA no es el mecanismo apropiado y que con liderazgos fuertes como el que tiene y, en cierta medida, el que tiene Chávez pueden encontrar soluciones para desacreditar la OEA y pensar en un nuevo mecanismo multilateral que refleje de manera real las necesidades de América Latina, por encima de los intereses estratégicos de los Estados Unidos en la región.

La OEA, como mecanismo multilateral para garantizar la democracia y la estabilidad política en la región, está en tela de juicio, no puede hacer nada más. Los movimientos interesantes que han ocurrido en los últimos días obedecen a liderazgos fuertes como el de Chávez y Lula, que, desconociendo las directrices de la OEA, han puesto en jaque al gobierno de Michelletti.

¿Cree que Chávez pueda seguir otros 6 años en la presidencia de Venezuela?

Chávez tiene proyectado, en términos personales, no durar tanto tiempo en el poder. El mandatario aspira a gobernar desde fuera lo cual le permitiría una mayor capacidad de interlocución en toda América Latina. Chávez, desde el año 2000, tiene proyectado un escenario a futuro en el cual hay un intento golpista, él sale del poder y empieza a manejar directamente las milicias, o misiones que está preparando para contener una escalada belicista en contra de Venezuela, y así puede extender una revolución en toda América Latina desde la clandestinidad.

Esa obsesión, que gira en torno de Bolívar y San Martín, busca convertirse en un héroe revolucionario para toda América Latina que le permita consolidar el proyecto bolivariano por muchos años, que no se va a consolidar en un periodo constitucional más. Él necesita un papel de víctima que le permita imponer su ideología.

¿Quién lo podría reemplazar en la presidencia?

No lo sé. Chávez dice que el escenario de confrontación es contra Estados Unidos vía Colombia. Puede ser un choque o un operativo en la frontera, en donde termine existiendo una intervención estadounidense y la intentona de algún grupo de sacarlo de la Presidencia de la República, en donde opte por llevarse todo el apoyo popular, gobernar desde la clandestinidad y convertirse en un líder continental. Es un escenario que él ha dibujado y planeado desde la guerra de la cuarta generación. Una guerra asimétrica, un Osama pero con lucha ideológica en América Latina.

¿Dejar la presidencia y pasar a la clandestinidad no es retroceder?

No. Él está interesado en expandir su visión institucional más allá de las fronteras. Mientras que él se mantenga como gobernante va a tener una barrera muy grande que es el péndulo político. Hoy, en América Latina, hay una tendencia fuerte de Centro izquierda, pero la historia ha demostrado que la región va a regresar a la derecha, el punto de partida es Chile. Piñeres, seguramente, va a asumir la presidencia chilena como neoconservador, Uribe,en Colombia, va para mucho tiempo.

¿Chávez busca repetir la historia del Ché?

Claro que sí. Pero las condiciones del Ché Guevara no estaban para expandir su revolución. En estos momentos hay altos índices de descontento popular y pueden ser el ambiente propicio para hablar de una revolución continental. Frente al descontento del pueblo, un líder que busque unificar, continentalmente, todos los desamparados puede jugar un papel que va más allá de ser un presidente de un país. Hoy en día la consolidación de un líder no está en la Secretaría de la OEA.

¿Brasil puede tener problemas por refugiar a Manuel Zelaya en su embajada en Honduras?

Mientras que las condiciones se mantengan tal como están ahora, es decir, un consenso en el continente generalizado, Estados Unidos mantenga su postura y la gran mayoría de gobiernos europeos coincidan en la necesidad de restablecer la democracia, Brasil no va a salir afectado.

Si Brasil, con la presión que está ejerciendo con la presencia de Zelaya dentro de su embajada en territorio hondureño, mientras que la situación se dé y el presidente de esa nación logre restablecer la democracia, el principal ganador, por encima del propio pueblo hondureño y las instituciones políticas del país centroamericano, va a ser Lula.

Después de esta crisis en Honduras, ¿Cuál cree que sea el futuro de la OEA?

La OEA es un mecanismo multilateral que nos va acompañar por muchos años. El problema es que no tiene una herramienta que le permita condicionar el cumplimiento de la Carta Interamericana Democrática, en esa medida si un organismo multilateral no tiene capacidad de imponer decisiones por la fuerza, es una institución que va a desaparecer o por lo menos estar siendo subordinada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Si sigue teniendo la estructura actual va a ser imposible. A menos que nosotros no logremos unificar un proyecto de soldados en América Latina que se encarguen de hacer intervenciones directas, por ordenamiento de la OEA, estaría llamada a acabarse.

¿Hay algún organismo que pueda reemplazar a la OEA?

En este momento solo hay dos tendencias: Por un lado los países del ALBA, que puede tener predicciones de duración durante largos años. Es más estratégico el Alba porque reúne líderes de izquierda identificados con un ideario político y con la permanencia en el poder. Por el otro, la naciente UNASUR, que sí logra mantener el liderazgo, por parte del trabajo de Brasil para llegar a convertirse en el remplazo a mediano plazo de la OEA. Pero el remplazo del organismo está asignado únicamente por un ente que logre involucrar el uso de la fuerza mediante tropas combinada de los países que la compongan.

 
 
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