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 Guaymas y San Carlos, lo mejor de Sonora
04 de abril de 2007 17:12

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Guaymas

Espectaculares paisajes de formaciones rocosas labradas por la erosión del viento, riscos, cactus gigantes, bahías y marinas naturales aprovechadas por el hombre se aprecian justo donde el mar se une con el desierto sonorense.

Al sur de Hermosillo se encuentran Guaymas y San Carlos, destinos que se complementan uno al otro para lograr un corredor turístico que integra cultura y tradición con descanso y deporte.

Guaymas es un puerto básicamente industrial que guarda en sus calles algunos atractivos turísticos que han sobrevivido al tiempo. En el puerto se pueden visitar las empacadoras de pescado y mariscos, caminar por los muelles y contemplar los barcos camaroneros.

Algo de historia ha quedado en las paredes de sus viejas edificaciones, algunas de estilo neoclásico y otras mudéjar, pero en su mayoría olvidadas y sin mantenimiento. El puerto cuenta con dos plazas principales, una es la Plaza 13 de Julio, llamada por los locales como "plaza de los flojos" porque la gente asiste para descansar del sol, pasar el rato, encontrarse con algún compadre, o bien, para tomar una nieve de garrafa de León Riso, quien lleva 55 años en el mismo lugar vendiendo helados que él mismo elabora.

En el centro de la plaza hay un quiosco morisco un tanto maltratado por la humedad, y enfrente sobreviven los templos de San Fernando y del Sagrado Corazón. En la Plaza de los Tres Presidentes se encuentran las estatuas de Plutarco Elías Calles, Adolfo Huerta y Abelardo L. Rodríguez.

A un costado está ubicado el Palacio Municipal, edificado en 1899, y frente a él un pequeño muelle de concreto con la Estatua del Pescador, donde se lee la letra de la canción "La Barca de Guaymas". Entre las dos plazas se encuentra la Casona de las Conchas, con una colección de toda clase de ejemplares para su exhibición y venta.

Este centro turístico ha crecido sin aparente orden, aprovechando la costa y las impresionantes formaciones rocosas.

La carretera lleva a la calle de Crestón, con algunos hoteles y pequeños restaurantes; tierra adentro está el Club de Golf San Carlos, y más adelante la Marina San Carlos, desde donde se aprecian las caprichosas formas del Teta Kawi, un cerro que da la impresión de ser un par de ubres de cabra.

Desde la marina se observa la zona residencial Caracol, situada en una península que tiene un cerro y que obligó a los propietarios a construir las viviendas en forma de espiral.

Las principales playas son el Crestón, San Carlos y Los Algodones; esta última formada por dunas de arena blanca que contrastan con el azul del mar. A la derecha se aprecian cerros con un mirador que permite admirar el escenario del mar junto a las montañas y la vegetación del desierto.

A una hora en lancha se encuentra el cañón de Barajitas, un centro ecoturístico que cuenta con cabañas y ofrece actividades como kayak, caminatas por senderos interpretativos y observación de estrellas con la asesoría de un astrónomo. También se puede practicar el buceo autónomo en torno a dos barcos hundidos que han formado arrecifes.

Frente al cañón se encuentra la Isla de San Pedro Nolasco, un santuario de lobos marinos que forma parte del espectáculo natural que este estado ofrece a sus visitantes.