| | ![]() | | A fondo: VW Polo 2.0 | ![]() |
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Viene por más | Volkswagen complementa la oferta del nuevo Polo, ofreciéndolo ahora con el motor de 2.0 litros, exclusivo para el modelo sedán. | | |
03/04/2003 | Rogelio Rivera/MPT Por supuesto, decir “costo moderado ” no implica ninguna carencia, puesto que el Polo destaca por su completo equipamiento; nada falta: hay elevadores eléctricos de cristales, con un sistema que impide lastimaduras a quien interponga alguna parte del cuerpo en su camino, y función de “un solo toque” para los delanteros. Lo único que extrañamos fue el ajuste de profundidad del volante, pues sólo ofrece movilidad en cuanto a altura.
La iluminación interior va de lo romántico a lo útil, con focos de lectura para el conductor, acompañante y los dos pasajeros que van junto a las puertas traseras; hay uno más de alumbrado general; otro en la parte baja de cada una de las portezuelas delanteras y, para rematar, los dos espejos de vanidad tienen iluminación individual. La capacidad de la cajuela no es la mejor del segmento, pero los compartimentos interiores para guardar objetos abundan en el Polo.
El motor –que se ofrecerá a partir de mayo– tiene 16 HP más que la planta de fuerza de 1.6 litros, que se seguirá ofreciendo en ambas versiones del Polo (“hatch-back” y sedán); al mismo tiempo, el par subió de 103 a 122 libras/pie, lo cual, traducido a palabras sencillas, hace que el empuje aumente sustancialmente, aunque no debes esperar tampoco aceleraciones bárbaras. Lo que sí mejora de manera más notoria es la respuesta del motor a bajas rpm, que implican más capacidad para ascender con carga, y permiten que el coche “jale ”sin tener que abusar del pedal del acelerador.
Con el aumento de potencia, el Polo requirió de algunos cambios, como los frenos, que son de disco en las 4 ruedas.
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En ciudad y carretera, el Polo muestra buen balance; el amplio recorrido de la suspensión permite absorber las irregularidades eficientemente, y la calibración es la justa para ofrecer comodidad y buen comportamiento. En frenada, el Polo no gana a sus competidores, si se le comparara con distancia pura; no obstante, la capacidad para resistir fatiga por calentamiento es notable, y el control del eje trasero en detenciones fuertes es muy consistente.
Una moderada sofisticación se hace presente en el Polo, por medio de la electrónica, que se manifiesta ante el usuario, por ejemplo, por medio del centro de mensajes, que informa de algún mal funcionamiento del auto, y que es parte de un sistema encargado de monitorear el trabajo de aditamentos como los limpiadores y el desempañador trasero; adicionalmente, permite diagnosticar por medio de una central externa (en la concesionaria) alguna posible falla.
Otros artilugios que no son tan obvios al conductor son el acelerador comandado por señales eléctricas y la dirección electrohidráulica, que se vale de un motor eléctrico para suavizar el giro del volante, pero que reduce el grado de asistencia para que la dirección no se sienta nerviosa cuando el coche circula a alta velocidad. Ambos ofrecen posibilidades más allá de los sistemas mecánicos que reemplazan.
En fin, el Polo sedán llega a un segmento de autos subcompactos familiares, enfocándose en aquellos compradores que ya no basan su compra sólo en el precio. Y con uno de los mejores equipamientos básicos del mercado en su categoría, el Polo tiene madera para ubicarse entre los favoritos del público.
Agradecemos a Danié Gómez-Ortigosa por haber posado para la cámara de Automóvil Online
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