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Expreso de lujo | Si la Clase S es sinónimo de status, el S600 se convierte en el máximo posible de lujo, equipamiento y tecnología de la casa de la estrella. | | |
21/07/2003 | Gilberto Samperio Islas Quizá la línea exterior no parezca decir mucho. Es más, si no somos atentos, pensaríamos en un S500 reciente más largo. Pero los observadores apreciarán los rines de gran medida, los enormes discos delanteros barrenados, sus pinzas de carreras y a los costados la leyenda V12. Y no sólo significa que monta un motor más grande, sino que además incluye un turbocompresor por cada hilera de cilindros.
En consecuencia, la potencia final es de 500 CV gracias al doble turbocargado mientras que el par motor es de 81.5 kg-m (589 lb-pie). Sencillamente brutal. Por cierto, la medición en el dinamómetro no fue posible debido a que se supera el límite del Bosch FLA203, que es de 400 CV.
Donde los sentidos se regocijan es en el interior. Todo es armonioso y curvilíneo, con una resolución estética muy bien lograda. Quizá el número de botones pueda parecer excesivo a los más sencillos de gustos, pero tienen su justificación: controlan todas las comodidades incluidas, las cuales son muchas. Por ejemplo, desde el volante se domina la computadora de viaje, el equipo de sonido, mientras que en la puerta se ajusta el asiento en la posición que uno quiera. Además, si es necesario, podemos conectar la ventilación (en caso de calor excesivo) o la calefacción. Por si no fuera suficiente, todos los asientos también cuentan con estos elementos de confort y hasta incluyen masaje.
La posición de manejo es dominante pero sin ser muy alta. La visibilidad es muy buena hacia todos lados, sólo un poco complicada hacia los puntos de los últimos postes pero nada molesto.
La conducción del S600 es prácticamente un sueño. No sólo porque el motor V12 biturbo presume una respuesta arrolladora a cualquier velocidad (bastan poco menos de 7 segundos para alcanzar los 100 km/h, uno de los coches más rápidos que hallamos probado en Automóvil Panamericano), sino porque el ajuste de la suspensión y mandos es casi intuitivo a nuestros afanes. Esto es, podemos activar el ABC sport –lo que endurece suspensión, afina dirección y el coche se vuelve más reactivo- y circular a ritmos muy rápidos. Sólo la gran masa del S600 hace evidentes las leyes de física en curvas cerradas, lo que en ocasiones obliga a que el sistema PreSafe se active. Este determina la posición del coche y en caso de que perciba un riesgo de choque o volcadura, los cinturones de seguridad se ajustan automáticamente, reducen cualquier huelgo y nos “pegan” al asiento de modo inmediato. Lo anterior está concebido para que los sistemas de bolsas de aire funcionen lo mejor posible y proteger a los usuarios.
Una maravilla, aunque puede molestar un poco, si nos gusta la conducción ágil porque también los frenos y la suspensión “buscan” estabilizar el coche, lo que nos reduce sensibilidad y en ocasiones luce muy protector. Pero estamos hablando de un automóvil pensado para el disfrute de una marcha rápida y cómoda, antes que deportiva. Pero si somos francos, un V12 biturbo no se tiene en las manos todos los días, así que lo disfrutamos lo mejor que pudimos sin ser imprudentes.
Y es que basta mantener pisado el acelerador a fondo para en unos 20 segundos aproximadamente rodemos a 200 km/h. Lo mejor de todo es que el S600 se percibe con un aplomo y una marcha digna de un tren de alta velocidad.
Por el otro lado, si procuramos ritmos más sosegados, el V12 no deja de maravillarnos, pues la computadora del motor puede desconectar varios cilindros, todo con miras de reducir el consumo de combustible. Así, la marcha es muy aislada y relajada, lo que nos permite disfrutar tanto al volante como en los asientos traseros.
Finalmente, sobran palabras para hablar del S600 y nos falta espacio, por lo que podemos asegurarle que es un sedán de altos vuelos, no sólo por el nivel de status que puede representar, sino por las posibilidades dinámicas tan efectivas que a más de un deportivo en serio puede ofender sin olvidarse de todas las amenidades posibles hoy en día.
Sencillamente, un automóvil fuera de este mundo. | | |
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