Alberto Vázquez
Foto: Notimex
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Con más de 100 discos grabados a lo largo de una fructífera carrera, el cantante y actor mexicano Alberto Vázquez celebra sus 45 años de trayectoria artística satisfecho y con la convicción de que no cambiaría la manera en que ha hecho su vida,
pues así ha alcanzado la felicidad.
Identificado con los ídolos juveniles de la década de los 60, al
lado de Angélica María, Enrique Guzmán, Manolo Muñoz y César Costa, entre otros, Alberto Vázquez aseguró que es un hombre agradecido con su público, satisfecho con su carrera y orgulloso de la familia que conformó.
"Tengo unos hijos y unos nietos maravillosos, lo único triste ha
sido la muerte de mi mujer, pues todavía no acabo de asimilarla
porque tiene poco que ocurrió (14 julio 2003) y no es fácil pues viví con ella 42 años", refirió.
En entrevista, recordó que en sus más de cuatro décadas de labor
ha padecido bondades y sin sabores de la profesión, sin embargo,
sostuvo, no se arrepiente de nada y, de volver a nacer, haría
exactamente lo mismo porque de esa manera logró la felicidad.
"Si volviera a nacer y me dieran la oportunidad de escoger,
volvería a hacer lo mismo y a ser la misma persona", aseguró a
Notimex.
"Siempre he sido muy franco en mis respuestas y muy verdadero en
todo lo que hago. Si hoy día dijera que nunca fracasé estaría
mintiendo, tuve fracasos y muchos, pero me levanté", dijo con orgullo el intérprete de "16 toneladas".
Ser artita, expuso, es tan normal como cualquier otra profesión,
incluso "es más complicada, porque ante los problemas y los
sufrimientos debes salir a dar la cara a tu público, porque el show siempre debe continuar".
El destacado intérprete de la época del rock and roll en México,
quien se inició en el ambiente a los 18 años, actuando en el bar
Afro, junto a la fallecida guarachera cubana Celia Cruz, destacó que valora muchos detalles de la gente cercana.
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"Sin duda, mis seguidores ocupan un lugar muy especial en mi
corazón y es a ellos, a quienes nunca dejaré de agradecer las
numerosas y constantes muestras de cariño que me han brindado a
través del tiempo, pues sólo ellos me mantienen vigente y me aman
como soy", consideró.
"Parece que fue ayer cuando pisé por primera vez un escenario,
mis ilusiones siguen tan firmes como en aquel entonces.
Definitivamente, esta carrera ha sido muy padre", aseguró Vázquez, quien para celebrar estos 45 años de travesía musical se presentará el próximo día 15 en un conocido hotel capitalino.
Oriundo de Guaymas, Sonora, el cantante, quien se distinguió por
aparecer en sus actuaciones cigarro en mano, destacó que uno de sus orgullos es que no sólo sus contemporáneos disfrutan de su arte, sino también jóvenes.
Hay gente de entre 30 y 40 años, dijo, "que como que no me pelan
porque han de pensar que soy el ruquito que canta y creen que salgo a dar conciertos en estado decrépito, y es lógico que lo piensen después de tantos años de trayectoria, pero después de ese lapso todos me quieren otra vez".
Sobre cuáles han sido los mejores momentos de su vida, Vázquez
admitió que han sido muchos, pero aclaró que para llegar a uno en
especial, primero tuvo que sufrir y mucho.
Por ejemplo, recordó, en 1965 cuando en México era asediado por
medios de comunicación y fans al lado de Angélica María, Enrique
Guzmán, Manolo Muñoz y César Costa, hubo quien se aprovechó de sus ilusiones y vio en él un negocio seguro.
Como esos, dijo, recuerda a un individuo que trabajaba bajo
comisión llevando a cualquier tipo de artista que pudiera amenizar la variedad nocturna en un hotel de Puerto Rico, le propuso viajar con el engaño de que allá él era todo un suceso, que le pagarían poco, pero que los momentos de gloria no los viviría en ningún otro lado.
"Me lavó el coco para poder cubrir su compromiso. Cuando llegué
por mi cuenta, nadie acudió a recogerme al aeropuerto, tenía poca
lana para el taxi y cuando llegué al hotel, ni quién me hiciera
caso".
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En la recepción, continuó, "me dijeron que no había cuarto para
mi. Total que al final me atendieron y estando en mi habitación, me puse a llorar porque no sabían de mi existencia, todo había sido una mentira". Fue entonces, dijo, cuando se armó de agallas y luchó por sobresalir en un país lejano:
"Le eché ganas hasta que comencé a gustar en el hotelito; se
corrió la voz y luego pegué en la televisión y después me convertí en un ídolo allá. Me gané a la gente porque me lo propuse, le sufrí pero al final lo logré y fue una lección de vida".
El ídolo de las décadas de los 60 y 70 admitió también que en
aquella época de gloria, el dinero le "hacía cosquillas en las
manos", por ello, su mamá era la mejor administradora.
"Y vaya que lo era, un día me platicó que deseaba comprarse una
casa. Cuando le dije que esperara a que yo ganara más lana, me
respondió que el dinero ya estaba reunido y que ya había escogido
cuál".
"Si me hubiera quedado con mi sueldo, quizá hoy no tendría nada.
Lo que tengo se lo debo a mi esposa Mónica Hoyos (q.e.p.d) y ahora a una de mis hijas, que supieron dirigirlo bien", destacó.
Afectado de la garganta, pero seguro de que ofrecerá un
concierto de primer nivel este viernes 15, el artista hizo una
comparación de épocas y lamentó que hoy en día el medio del
espectáculo haya perdido el glamour y el talento, y que sus homólogos se valgan de escándalos para destacar.
"Me da pena ver los programas de televisión porque abunda la
porquería. Los jóvenes dicen que se rompieron los tabúes, pero en
realidad, se perdió el respeto y el medio está lleno de vulgaridad", denunció.
Recordó que en la cúspide de su carrera, le prohibieron
interpretar el tema "Amanecí en tus brazos" por su letra tan directa, "pero ahora dicen cada cosa que da miedo y por si fuera poco, los cantantes se han vuelto desechables, actualmente no hay quien pueda dejar huella", consideró.
No obstante, en su opinión, "el momento es crítico aquí y en
todo el mundo. El escándalo no sirve para nada porque a los dos días la gente te olvida y lo importante es que te recuerden con cariño y admiración".
Con la certeza de que además del talento y el entusiasmo, la
imagen es indispensable para cautivar a la gente, el cantante resaltó que se mantiene a dieta, toma vitaminas y hace ejercicio. Incluso, comentó, una vez que se pone un traje de vestir, evita sentarse para que no se le arrugue.
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"Son detalles que se deben cuidar y me molesta que otros no los
tomen en cuenta. Cuando salgo al escenario procuro sorprender a mi público, escojo bien el orden de las canciones y observo
meticulosamente la reacción de la gente", anotó.
Lo que sí, acotó, es que "continúo fumando como chacuaco".
Antes, recordó, fumaba cigarrillos de lechuga "pero resulta que me estaba dando tos, probé después unos chinos piratas, hasta que
concluí con otros que ya no me afectan tanto, pero definitivamente el vicio, no lo dejo", reconoció.
Y para qué dejarlo, dice el intérprete de cortes como "Olvida",
"Maracas", "Tus ojos" y "Al modo mío", entre otras, si considera que ahora canta mejor que nunca.
"Creo que ahora manejo mejor mi voz y comprendo más lo que hago,
esto se debe a una madurez que por supuesto, influye para progresar en la vida".
Hace poco, agregó, "escuché unos discos que grabé años atrás y
me sorprendí de lo "verdes" que estaban mis tonos.
El protagonista de más de 50 películas, entre las cuales
destacan "Mi niño Tizoc", "Caín, Abel y el otro", "Cuando los hijos se van" y una sola telenovela: "Agujetas de color de rosa", recordó que él sigue siendo su principal crítico.
De hecho, resaltó, "el día que me vea al espejo y me vea mal, no
vuelvo a salir nunca al escenario, quizá seguiré grabando, pero jamás que me vean. Hasta ese momento, retomaré de manera formal las pasiones que dejé de chavo".
Por eso, dijo, jamás recurriría a la cirugía plástica, para
mejorar su imagen, pues les tiene pavor.
"No sé si la necesite o no, pero no estoy dispuesto a aventarme
el tiro. Una vez tuve un diente chueco que luego me rompí al
estrellarme contra una puerta de vidrio que no vi; fui al dentista y me colocó uno nuevo y derecho".
"Al año siguiente, cada que me reía, sentía que no era yo, tan
sólo por tener el diente bien, hasta que por fin me acostumbré; pero siempre he pensado que lo mejor es envejecer como somos y punto", aseguró.
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Actualmente, Alberto Vázquez graba su disco número 120 bajo el
sello Musart, que compila afamados temas de antaño que nunca había interpretado: "Es un pequeño lujo, pero creo que lo valgo y ellos tienen el derecho de ser relanzados con arreglos especiales a su altura".
Se trata de obras musicales como "Quién será? (1954), "Quizás,
quizás, quizás" (1947), "Adiós mariquita linda" (1944) y "Bésame
mucho" (1941), un clásico que ha dado la vuelta al mundo, entre
otros.
"Es un reto porque estoy tratando de recobrar historia, de
revivir melodías de las que nadie se acuerda. Además, quiero que los jóvenes las conozcan y no se conformen con cualquier cosa que ahora les venden. Es una manera de devolverle al público lo que ha hecho por mi", puntualizó.
Después, dijo, en conmemoración de su 45 aniversario, lanzará
una edición especial de canciones junto con un DVD de imágenes, que fueron capturadas durante su presentación en vivo de este año, en el Auditorio Nacional.
En su concierto de este viernes 15, Vázquez pondrá voz a la
mayoría de las melodías que componen su repertorio de éxitos, empero como novedad, incluirá precisamente su versión de las canciones delnuevo álbum que podría salir a la venta a la conclusión de este año.
"A mi gustaría cantar todo nuevo, pero como no se puede, iré
intercalando. Si en el show descarto `El pecador", "Tú significas
todo para mi" o "16 toneladas", la gente sale molesta y no me la
perdona, así es que no puedo quitarlas, porque no se trata de lo que yo piense o sienta, se trata de lo que el público necesite", aseveró.
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