La regiomontana también formó parte de un grupo de personas que se unieron para ayudar a los afectados por el terremoto.
"Arriba de una combi llevamos comida y agua a todos los lugares más dañados por el sismo'', indicó, "también tratábamos de convencer a los damnificados de que no regresaran a sus casas por sus cosas, porque podría ser peligroso.
"Fue algo espantoso, veía a la gente sin ánimo y deseo de seguir. La ciudad olía a cadáver, a escombros, fue algo muy feo''.