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 Menasse dice no ser “Vedette”
28 de marzo de 2010 09:45

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Cuarteto, s/f
Dora Luz Haw

Nunca le ha interesado ser diva o vedette de la pintura. Aunque más de 50 años de su vida los ha dedicado a esta actividad, no le excita la parafernalia que rodea esta industria; prefiere estar en silencio, con su soledad, coloreando con su crayones y pinceles los sueños e imágenes que rondan por su interior.

Eliana Menasse tiene ya 70 años y no se había percatado de ello porque los amores, odios y pasiones siguen causando estragos en ella. Se maravilla al darse cuenta de que, después de tantos años, una emoción puede ser tan intensa como cuando era una joven quinceañera.

"Pero, en vista de mi senectud, creo que tengo que hacer algo", dice la también grabadora, quien después de no exponer en la Ciudad de México desde 1995 y de tener en su haber sólo 11 muestras individuales, mañana dará a conocer su obra más reciente en la Galería Alberto Misrachi.

Frente al ventanal de su sala, que tiene como vista al Parque México, Menasse se describe como una mujer que no tiene nada que ver con esa mística que rodea a las pintoras reconocidas. Se siente feliz de ser una señora a la que le interesa tener en orden su casa, vigilar que nada falte en el refrigerador, que gusta de platicar con la gente y a la que le encanta ir al mercado los martes.

"Me abre el apetito todo lo que tenga que ver con la plástica, la música o el teatro... Disfruto mucho platicar con mis amigos, salir de viaje, estar con mis hijas y trabajar en proyectos sociales, porque es precisamente de esa vida cotidiana de la que me nutro", dice.

Su proceso creativo es lento, pues deja descansar sus cuadros por meses, un día los saca y los vuelve a mirar, los corrige si es necesario y los deja en la sombra un tiempo más. Es demasiado autocrítica, lo que de repente la hace muy destructiva, de ahí que algunos de sus trabajos nunca más vean la luz.

Paisajes, casas, personajes infantiles, músicos y amantes son los temas de toda la vida. Aunque al principio de su carrera (1958) su obra era más expresionista -hubo incluso quien creyó que por ser judía, seguramente hacía referencia al Holocausto, cuando jamás pensó ella en eso-, en la actualidad no le interesan las tendencias ni ir en contra o a favor de modas y rupturas.

"Me gustan las instalaciones, los performances y todas las expresiones contemporáneas. Sin embargo, cuando entro a mi estudio, lo que surge en mí es esa intención de armonía en formas y colores", platica.

A pesar de lo poco difundido de su pintura, sobre todo en los últimos años, algunas de sus piezas forman parte de la colección del Museo de los Luchadores de Ghetto Israel, del Bell Telephone Co., Museum de Chicago, el Musée Beitar et Rami, el Museo de Arte Contemporáneo de Morelia, el Centro Cultural de Oaxaca, el Museo de la Estampa Mexicana, la Colección Gráfica de la UNAM, en The B. Lewin Collection of Mexican Art y en Los Angeles County Museum.

La autora, quien es citada en más de 50 publicaciones nacionales e internacionales, está preparando para el mes de septiembre una retrospectiva que le organiza la Universidad Autónoma Metropolitana.

"Creo que ser pintor no es algo que uno elige porque todo lo que rodea a este trabajo es realmente terrible, sin embargo, como la vida misma, pintar es algo misterioso y esa parte enigmática es la que no me deja, la necesito, no puedo evitarla", dice.

La Galería Alberto Misrachi se ubica en Campos Eliseos 205, Polanco.