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 Eimbcke lucha por tener voz propia
10 de abril de 2007 11:46

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Fernando Eimbcke

Fernando Eimbcke, realizador de la cinta Temporada de Patos.
Foto: Notimex

Madrid (ESPAÑA).- El realizador mexicano Fernando Eimbcke señaló hoy a EFE que él, como las nuevas generaciones de cineastas latinoamericanos, quiere seguir el camino de los que "han luchado por tener una voz propia".

Eimbcke aseguró que cineastas "como Cazals, Cuarón, González Iñárritu, Del Toro, García Agraz y Walter Salles están convencidos de que sólo unidos el cine latinoamericano podrá tener una voz y la continuidad deseada".

En su primer largometraje, Temporada de Patos, que ganó siete premios en la XIX muestra de Cine Mexicano e Iberoamericano de Guadalajara, Eimbcke cuenta cómo la soledad y la frustración pueden romper el tedio de un domingo de videojuegos.

El realizador explicó, en una entrevista con EFE, que este "proyecto se gestó en un taller de guión con varios amigos. La historia de este domingo nace a partir de una pregunta absurda: ¿qué puede pasar entre unos personajes que no tienen nada qué hacer?".

Rodada íntegramente en blanco y negro, la película apenas sale de un único escenario, una casa de Ciudad de México en la que dos muchachos, Flama y Moko, se disponen a pasar un domingo entero solos, sin adultos, disfrutando sin obstáculos de sus videojuegos, sus refrescos y sus patatas fritas.

Aunque el tedio fue el punto de partida, en Temporada de Patos se fueron colando temas como la soledad, la frustración o las dudas de la adolescencia, de la mano de los otros dos personajes de la película, Rita, una vecina que se cuela en la casa para hacer un pastel en su horno, y Ulises, un repartidor de pizzas.

Temporada de Patos fue la gran triunfadora del Festival de Guadalajara, donde obtuvo premios a la mejor película, al mejor director, al mejor actor, a la mejor actriz, al mejor guión y el Premio de la Crítica.

También ha cosechado reconocimientos y buenas críticas en otros festivales por los que ha pasado, como en la Semana de la Crítica de Cannes o el de Los Angeles, entre otros, y eso a pesar de que su director cuenta que el equipo que hizo la película sólo esperaba "que nos gustara a nosotros".

"Durante un tiempo así fue, pero después me pareció que era horrible", confesó.

Eimbcke, que hasta ahora había hecho cortos y vídeos musicales por los que había recibido premios como el del mejor vídeo iberoamericano en MTV Europa en 2000, subrayó que su experiencia en este terreno le ha influido de alguna forma en su forma de dirigir.

"Con ellos me di cuenta de que no siempre lo que mas gusta es el corte vertiginoso y la cámara en constante movimiento. El espectador puede disfrutar también de una cámara sin movimiento", indicó.

La elección de hacer la película en blanco y negro fue una decisión tardía: "la ausencia de color ayudaba a concentrarse más en la historia y menos en el entorno. Además, el blanco y negro, con sus formas geométricas y volumen, ayuda a una historia que transcurre en un interior", dijo.

EFE

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