Alejandro González Iñárritu
Foto: Clasos
San Sebastián (ESPAÑA)
¡Recibe en tu buzón electrónico lo más relevante del mundo del Cine!El director mexicano Alejandro González Iñárritu considera que sus películas son "testimonio de una experiencia vital", hasta el punto de afirmar con rotundidad: "El cine que yo hago nace del sol que me quema en el estómago".
"Aprendí haciendo cine en la mejor universidad, la de los sets", recordó González Iñárritu (México, 1963) ante un grupo de periodistas en el 54 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Zinemaldia, donde su última cinta, Babel, inauguró este jueves la sección Zabaltegi, la segunda en importancia del certamen.
Preguntado sobre la variedad de oficios que ha desempeñado antes de llegar al cine, desde pinchadiscos hasta realizador publicitario, indicó que se explica por su variedad de intereses.
"Iba al océano (del cine) y me distraje en el río de la radio", comentó sobre su época como pinchadiscos en una emisora, a la que siguió otra etapa en el mundo de la publicidad y, entre medias, viajes y múltiples experiencias en diversos países y ciudades.
"Mi instinto de hacer cine viene de mis propias experiencias vitales", recalcó al respecto el autor de Amores Perros (2000) y 21 Gramos (2003), quien se define como "autodidacta" y para quien "ser cineasta es una actitud ante la vida".
Respecto a su trabajo con Guillermo Arriaga, guionista de sus tres películas hasta la fecha, explicó que es "un interminable intercambio de ideas", empezando por sus referentes narrativos.
"Para Arriaga, su referente es Faulkner; para mí, la literatura latinoamericana", precisó el ganador del premio al mejor director en el último festival de Cannes.
Asimismo, y tras haber indicado ya hace tiempo que en sus próximos proyectos tenía previsto trabajar con otros guionistas distintos, insistió hoy en que Arriaga desea dirigir.
"Es muy importante para él hacer una película" y "tiene que seguir adelante esa exploración", enfatizó.
Sobre la peculiar estructura de sus películas, en las que historias aparentemente inconexas se acaban entrelazando y el tiempo y el espacio varían continuamente, subrayó que la mente humana "vive sumergida en el pasado y por otro lado, anticipando el futuro; eso es una experiencia no lineal", como la de sus filmes.
En ese sentido, recalcó que "la infancia es la patria; la patria no es un territorio, ni una bandera: es una idea".
Por otro lado, el afán por tener experiencias nuevas le motiva todavía para residir en Los Angeles (EEUU), adonde se mudó hace cinco años.
Esa mudanza "me ha dado vulnerabilidad, me ha inmerso en una sociedad contradictoria", lo cual es importante porque "hay que estar incómodo para crear".
"El acto de crear viene de una necesidad de huir de la realidad", lo que en el caso de Los Angeles viene de "la incomodidad ideológica" que se deriva para González Iñárritu de "abrir el periódico todos los días".
"Llegué cuatro días antes del 11 de septiembre (de 2001), cuando todo el mundo sacó la bandera y empezó a verme cara de turco", precisó el cineasta, quien confesó que una secuencia de Babel en la que refleja el mal trato a los mexicanos en la frontera también es experiencia propia.
"La secuencia de Gael (García Bernal, actor de la película) es la humillación que yo siento cada seis meses con esos pinches policías", admitió.
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