Alejandro González Iñárritu.
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Ciudad de México, México.- El director de "Babel", Mejor Película Dramática, durante la pasada entrega de los Globos de Oro, Alejandro González Iñárritu, no ve con malos ojos que un realizador de su nivel salga al mundo a hacer su trabajo; "la libertad creativa existe en todas partes, basta con tomarla de donde exista", sentenció enfático.
González Iñárritu deseó luego que este premio, enorme para el cine mexicano, sirva de motor e inspiración para quienes desde sus diversas trincheras tienen la obligación de hacer algo positivo por la industria cinematográfica mexicana "que tanto impulso requiere".
Desde su lente de director de cine, vislumbra con claridad el panorama del actual cine hecho por mexicanos, dentro y fuera del país. "Los Tres Mosqueteros del Cine nacional" vinieron a su mente: "Del Toro, Cuarón y yo hemos tenido en 2006 una inmensa fortuna".
Así lo explicó inmediatamente: "Guillermo, Alfonso y yo tuvimos la oportunidad de hacer las películas que queríamos y en sitios muy diferentes del mundo: Guillermo Del Toro en España, Alfonso Cuarón en Inglaterra, y yo en tres continentes. Eso es fabuloso".
Reiteró que la libertad para crear, para generar proyectos interesantes e inteligentes y echarlos a andar, "siempre ha existido, lo que pasa es que hay que tener el valor, la capacidad y la inteligencia para tomarla en el momento adecuado y aprovecharla".
Aclaró que no desea decir que filmar fuera de México sea la única posibilidad en estos momentos, "simplemente es una más dentro de una libertad, que estoy seguro que existe, como lo demuestran las tres películas que hicimos Del Toro, Cuarón y yo", subrayó luego.
El hecho de que los tres realizadores mexicanos cosechen éxitos y "tan altos reconocimientos" en diversos eventos mundiales, "nos llena de orgullo porque hoy la percepción que tiene el mundo sobre el cine mexicano es muy, pero muy positiva", explicó.
Luego habló sobre un tema punzante: La amistad y la camaradería, las traiciones y los intereses personales al interior de la industria del celuloide. "Lo que han creado nuestros filmes es una solidaridad absoluta; la amistad enorme que nos une, se conoce en el mundo".
Recordó que juntos, "Los Tres Mosqueteros del Cine Nacional" han viajado por Estados Unidos y el planeta entero dando testimonio de su trabajo, de su pasión común que es el cine y, sobre todo, su amistad, fuerte lazo afectivo que los une en su proceso creativo fílmico.
Sin embargo y pese a sentirse feliz, tranquilo y ampliamente satisfecho por los resultados y su relación con los otros dos cineastas, todo esto le parece "muy extraño, sobre todo en este medio donde la gente se clava puñaladas todos los días y a todas horas".
Será por eso que en todos los continentes, la gente, no nada más la que está inmersa en la industria del cine, sino el público en general, "tiene una gran curiosidad por saber qué es lo que está pasando en México para que se hagan hoy películas de tal calibre".
Pero ahí no para el asunto. El entrevistado puso en relieve que también acapara la atención el hecho de que la industria fílmica cuente con estos tres realizadores, quienes comparten una "muy buena vibra y una amistad tan poderosa, como la que hemos generado".
Alejandro González Iñárritu agregó, con su bien timbrada voz (fue locutor de radio durante algunos años en esta ciudad), que alianzas afectivas como esa, y acciones hacendarias como las reformas a la Ley del Impuesto Sobre la Renta, "pueden reactivar al cine".
"El Artículo 226 de esa ley puede dar un motivo real a la iniciativa privada para invertir en la producción de películas", dijo, por lo que este año, que harán al menos 50 filmes con recursos provenientes de inversionistas privados motivados por el 226.
Para el cineasta, esa ventaja legal garantiza una mayor producción de películas en el país. "Seguro que la cantidad aumentará a partir de este año, pero espero que también aumente la calidad, para que mantengamos el nivel de competitividad que ya ganamos".
Esa acogida del mundo al cine mexicano obedece, también, a su carácter global. "Me parece que mi película la pueden ver ciudadanos de cualquier parte del mundo y le van a entender bien. La gente puede comprobar que no obstante ve a personas de otras razas, religiones y lenguas, "Babel" tiene elementos universales que nos unen a todos".
Iñárritu se refirió al dolor, al gozo, a la emoción universal, con todo el poder del cine que es un arte basado en imágenes. "En ese sentido, `Babel" es muy silenciosa, hay pocos diálogos pero tiene una emoción plena que se comparte en cualquier parte del mundo y en cualquier idioma; es un prisma emocional".
"Babel", para su director, es una película extranjera y local a la vez, depende desde el lado que se vea; en Japón puede ser local o no, lo mismo que en Estados Unidos, Francia, Singapur o México. Tiene esa posibilidad de desdoblarse y eso la hace muy interesante.
"La gente se identifica con la humanidad de la película, no con su origen o nacionalidad", concluyó un Alejandro González Iñárritu emocionado, satisfecho y profundamente humanizado ante el mundo.
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