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 ¿Candidatos al Oscar o a cargo público?
11 de abril de 2007 08:55

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Fred Thompson

Fred Thompson, por los dos frentes.
Foto: AP

Los Ángeles, Estados Unidos.- La sombra de las futuras elecciones que se ciernen sobre la Casa Blanca también se extienden hasta Hollywood, industria donde los políticos buscan dinero y los actores buscan una oportunidad en Washington.


Ese es el caso de Fred Dalton Thompson, en otro tiempo senador y hoy más conocido como el fiscal del distrito Arthur Branch de la serie "Law & Order" y que en lugar de pensar en el Oscar o en el Emmy sueña con la presidencia de los Estados Unidos.


Su interés en la candidatura ha captado últimamente la atención de la clase política en Washington donde es considerado el tercero de los aspirantes republicanos más populares, por detrás del senador John McCain y del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani.


Dentro de la meca del espectáculo, las muestras de interés en la presidencia del ex senador por Tennessee han levantado algunas cejas no tanto por la posibilidad de que un candidato tenga esta industria como origen sino porque sea un republicano.


Llegados estos momentos previos a la campaña electoral siempre se habla del eterno demócrata Warren Beatty, que nunca se presenta, o de Robert Redford, un sueño basado más en su aire presidencial que en sus intenciones nunca existentes de reinterpretar el papel de "El candidato" en la vida real.


En los últimos años también se ha subrayado el interés en la política de un demócrata joven como Ben Affleck por no citar al ex vicepresidente y el hombre que pudo ser presidente, Al Gore, quien ya es parte de Hollywood gracias a su flamante Oscar como documentalista con "An Inconvenient Truth".


Pero ni tan siquiera este último ha confirmado ninguna aspiración presidencial en las próxima elecciones del 2008.


La posible candidatura de Thompson tampoco es tanta sorpresa.


Al fin y al cabo se trata de un político antes que actor además del primer senador en activo que combinó su carrera en el Capitolio (1994-2003) con su trabajo como intérprete en la popular serie de televisión.


Y desde Hollywood los ejemplos de candidatos republicanos son tan numerosos como simbólicos como el del ex presidente Ronald Reagan y el del actual gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.


Este último nunca podrá ser presidente a pesar de que su segundo mandato al frente de este importante estado se está convirtiendo en un ejemplo de armonía, al menos en temas como los medioambientales, entre demócratas y republicanos.


Según marca la Constitución, para ser presidente es necesario haber nacido en Estados Unidos, tener más de 35 años y haber vivido en el país más de 14 años.


No dice nada de contar con el apoyo de la industria de Hollywood aunque la experiencia demuestra que no viene mal.


A falta de un candidato demócrata que ofrecer desde sus filas, la meca del espectáculo abre ya sus bolsillos a los aspirantes que saben bien la necesidad de incluir Los Ángeles como etapa obligada en sus viajes para recaudar fondos.


Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen recibieron al senador demócrata Barack Obama en medio de los festejos previos al Oscar con una recepción destinada a recaudar 2.300 dólares por invitado.


Y Hillary Clinton, senadora y aspirante demócrata, hizo lo propio un mes más tarde con intenciones de conseguir de esta industria su apoyo y al menos 25.000 dólares en contribuciones.


Además está John Edwards, a cuyo fotogénico perfil presidencial se le suma ahora una tragedia en su vida personal con el anuncio del cáncer incurable que padece su esposa, una historia que parece tristemente basada en un guión de Hollywood.


Pero mientras todos los aspirantes demócratas sólo están de paso por Los Ángeles, Thompson es el único miembro del Sindicato de Actores.

Como dijo su amigo aunque rival político McCain, "si yo tuviera su voz, sería presidente de los Estados Unidos".

En este capítulo y en el recuerdo, por lo de la voz, desde luego que está Ronald Reagan, de quien muchos dicen que interpretó en la Casa Blanca el mejor papel de su vida.

Con el apoyo de su fama televisiva, Thompson parece dispuesto a intentar la gesta, aunque los primeros perjudicados sean sus seguidores dado que la legislación que controla el tiempo en antena para cada candidato, obligaría a cancelar la serie durante la campaña electoral.