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 Recuerda Hollywood a Ingrid Bergman sin escándalos
30 de agosto de 2007 12:57

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Gary Cooper era una una de sus parejas favoritas frente a las cámaras

Gary Cooper era una una de sus parejas favoritas frente a las cámaras
Foto: Paramount Pictures

 
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Los Angeles, EU. El aniversario de la muerte de Ingrid Bergman hace 25 años devuelve a Hollywood el recuerdo, en todo su esplendor, de sus 67 años de vida y sus más de 50 producciones como actriz.

A un lado queda el entonces "enorme escándalo" amoroso de sus años junto a Roberto Rossellini, que palidece ahora en un milenio saturado de "Brangelina" y "Tom-Kats".

Bergman falleció el 29 de agosto de 1982 en Londres víctima de complicaciones de un cáncer de mama y considerada una de las más grandes de Hollywood, hasta la fecha sólo eclipsada por Katharine Hepburn en lo que al reconocimiento del Oscar se refiere.

Nacida en Estocolmo en esa misma fecha pero de 1913, Bergman fue una estrella instantánea en Hollywood gracias al éxito de Intermezzo (1936).

Pero la belleza de su rostro así como su talento como actriz por siempre será recordada como la eterna Ilsa Lund de Casablanca, el gran amor de dos hombres y la historia de amor más popular del cine.

Sin embargo, para ser una actriz que parecía incapaz de dar un traspiés en Hollywood, con éxitos consecutivos como Por quien doblan las campanas (1943), Gaslight (1944), Spellbound (1945) o Notorious (1946), fue precisamente el amor de dos hombres el que la convirtió en la mujer marcada de la industria.

Bergman abandonó a su primer esposo, Petter Aron Lindström, y a su primer hijo para convertirse en la musa y amante del realizador italiano Roberto Rossellini, al que conoció en el rodaje de Stromboli (1949).

Con él tuvo tres hijos, entre ellos la también actriz Isabella Rossellini, y cinco películas, y hasta llegaron a casarse en México para regularizar su situación.

Pero un Hollywood demasiado moralista y acostumbrado a la imagen pura de Bergman en sus películas, por lo general la chica buena a excepción de Dr. Jeckyll & Mr. Hyde, le volvió la espalda.

Su entonces "escandaloso" comportamiento personal, en lugar de otorgarle la publicidad de la que disfrutan hoy en día las "chicas malas" de Hollywood -cuyo talento aún está por demostrar tipo Lindsay Lohan o Paris Hilton-, le costó a Bergman su exilio europeo y la casi prohibición de sus películas en las pantallas estadounidenses.

Bergman dejó a Rossellini y llegó a ganar tres premios Oscar a lo largo de toda su carrera, por Gaslight, Anastasia (1957) y Murder in the Orient Express (1974). Sumó un total de siete candidaturas.

Pero Hollywood nunca volvió a ser para ella el mismo lugar que le descubrió en su juventud el productor David O.Selznick y donde siempre tuvo grandes amigos, entre ellos sus compañeros de rodaje Cary Grant o Gary Cooper, dos de sus preferidos porque, a su lado, esta espigada actriz no tenía que quitarse los zapatos de tacón.

De hecho Bergman ni acudió a la ceremonia por el Oscar de Anastasia, que recogió Grant en su lugar, y algunos de sus mejores trabajos los hizo en Europa, como ese canto del cisne junto a su compatriota Ingmar Bergman, Sonata de Otoño ("Höstsonaten", 1978), que le valió su última candidatura.

Dedicada a sus hijos y casada por tercera vez con el productor Lars Schmidt, Bergman prefirió Europa. Murió en Londres y sus cenizas fueron esparcidas en su Suecia natal.

Allí también cuenta con una plaza que lleva su nombre, el mismo que también bautiza un tipo de rosa, una canción de Woody Guthrie y un modelo de Ferrari.

Son algunos de los muchos recuerdos dejados por una de las grandes actrices de Hollywood, cuya imagen sigue aún muy viva en esta industria.

Bergman figura año tras año en las listas de las mejores como si aún estuviera viva. Está, junto con Sean Connery, en los más grandes de la pantalla en opinión de los lectores de Funk Uhr, aparece entre las más "sexy" en la revista británica "Empire" y figura entre las más legendarias en opinión de las estadounidenses "Premiere", "Entertainment Weekly", "Variety" o el Instituto Americano del Cine.

Su recuerdo, al margen de escándalos, está marcado por su brillante carrera, -que incluye el Emmy póstumo por su último trabajo como Golda Meir en el telefilme A Woman Called Golda- y. desde luego, revive siempre cuando suenan las notas de "As Time Goes By" de Casablanca.

EFE

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