Fisher estaba a punto de renunciar hasta que se le cruzó la comedia
Foto: BuenaVista International
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Nueva York (EU). La australiana Isla Fisher estaba a punto de retirarse de la actuación cuando su novio, más conocido como Borat, le dijo que probara suerte con la comedia.
Después de 15 años con roles serios en dos telenovelas australianas, interpretaciones más pequeñas en la televisión y cine estadounidense y británico, y un filme de terror alemán, la actriz afirmó que la sugerencia de Sacha Baron Cohen fue una revelación. Y funcionó.
Fisher, de 33 años, tuvo su primer rol protagónico en una importante producción de Hollywood. La comedia romántica Loca por las Compras acaba de ser estrenada en México y Estados Unidos.
"Recuerdo cuando estaba haciendo una audición para todos estos roles dramáticos, cuando era rechazada y me sentía realmente desanimada", dijo Fisher en una entrevista.
"Y simplemente pensé, 'Eso es todo. Terminé'. Y él (Sacha Baron Cohen) me dijo: 'Deberías estar haciendo comedia, eres tan divertida'. Y yo dije, '¿Qué?'".
"Y pensé, 'Bueno, si él es el hombre más divertido del mundo y piensa que yo soy divertida, entonces debería intentarlo'", agregó.
Eso fue justo antes de su primer rol en una comedia en el filme del 2005 Los Caza Novias, que la ayudó para obtener el personaje protagónico de Loca por las Compras.
Basada en la exitosa serie de libros Shopaholic, la película ha sido comparada con El Diablo Viste a la Moda y Legalmente Rubia, aunque la pequeña Fisher la ve más como un filme de comedia doméstica, parecido al trabajo de Lucille Ball.
Fisher dijo que sintió mucha presión al adaptar el personaje de Rebecca Bloomwood, creado por la novelista británica Sophie Kinsella, para las audiencias del cine, además de protagonizar una importante producción de Hollywood.
La actriz, quien coescribió dos novelas para lectores adolescentes con su madre y protagonizó la teleserie australiana Home and Away, nació en Omán pero creció en Australia.
Asistió a una escuela de actuación en Francia y obtuvo roles más pequeños mientras iniciaba su relación con Baron Cohen, con quien vive en Los Angeles. La pareja tiene una hija de un año llamada Olive.
Fisher reconoce que su éxito se debe al resurgimiento de su lado ridículo.
"Una vez que me mantuve fiel al hecho de que yo misma me he dejado en ridículo, entonces todas las puertas se me abrieron", dijo.
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