Corey Dillon, corredor de los Patriotas de Nueva Inglaterra
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Jacksonville, EU.- Todo el mundo centra su atención en las figuras del mariscal de campo Tom Brady, por los Patriotas de Nueva Inglaterra, y el receptor Terrell Owens, por las Aguilas de Filadelfia, pero la 39 edición del Super Tazón podría encumbrar al corredor Corey Dillon como el factor sorpresa que de un nuevo título a los actuales campeones.
Después de pasar las primeras siete temporadas de su carrera con los Bengalíes de Cincinnati en las últimas posiciones de la NFL, Dillon tendrá finalmente la oportunidad de saborear el éxito deportivo con los Patriotas el próximo domingo y no está dispuesto a desaprovecharla.
Dillon, que fue adquirido en la pretemporada por los Patriotas, llegó al equipo campeón de la liga con una fama de gran jugador pero a la vez conflictivo, y no se sabía con exactitud que papel iba a desempeñar en una ofensiva diseñada casi en exclusiva alrededor de Brady.
Sin embargo, Dillon demostró desde los comienzos de la campaña una fortaleza y ganas de agradar que no pasaron desapercibidas por el entrenador principal del equipo, Bill Belichick, que le fue dando más responsabilidad en el ataque de los Patriotas hasta convertirse en imprescindible y en una "arma" letal capaz de decidir un partido ante la más mínima oportunidad.
"Corey es un profesional excepcional, que lo único que necesita es tener el convencimiento de que su aportación significa mucho para todo el equipo", declaró Belichick, el hombre que siempre confió en su juego.
Y eso es precisamente lo que podría ocurrir en el próximo Super Tazón ante los Aguilas, ya que Dillon quiere pasar a la historia como el jugador que les dio a los Patriotas su tercer campeonato en cuatro temporadas, marca lograda solamente por los Vaqueros de Dallas a comienzos de la década de los noventa.
"Estoy preparado para este partido, siempre quiero ganar y estoy ante la oportunidad de hacer historia en la NFL, más no se puede pedir", comentó Dillon, "Después de muchos años donde no me jugaba nada, llegué finalmente a un equipo donde están acostumbrados al éxito y las victorias, y por supuesto que quiero ser parte de todo eso".
Dillon tuvo en la temporada regular, el mejor año de su carrera deportiva, al conseguir 1635 yardas recorridas y 12 anotaciones, en 14 juegos disputados.
En la postemporada, primero ante los Potros de Indianápolis y después ante los Acereros de Pittsburgh, Dillon recorrió un total de 227 yardas, para ser el complemento perfecto de Brady en el ataque de los Patriotas.
"La verdad es que ya no puedo esperar más, quiero que comience el partido lo más pronto posible y demostrarle al mundo lo que valgo como jugador", continuó Dillon, "Tengo 30 años, y ya es hora de que gane algo importante".
Dillon no tiene ningún problema por no ser el centro de atención en los preámbulos de lo que será de nuevo la gran fiesta deportiva del año en Estados Unidos, sino que quiere convertirse en el gran protagonista positivo del partido para luego celebrar con el resto de sus compañeros su primer anillo de campeón.
"Haber llegado a vivir todo este ambiente ya ha sido algo grandioso para mi, pero ahora queda la parte más importante, la de salir al campo y convertir las palabras y deseos en acciones que permitan al equipo conseguir el gran objetivo, que no es otro que ganar el partido y seguir siendo campeones del Super Tazón", subrayó Dillon.
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