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 Ambiente de fiesta en el estadio
10 de abril de 2007 18:40

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A la espera del juego

A la espera del juego
Foto: AP

Desde el momento en el que se abrieron las puertas del Ford Field, el rugido de la afición se dejó sentir para apoyar tanto a los Halcones Marinos de Seattle como a los Acereros de Pittsburgh, protagonistas del Súper Tazón XL.

El movimiento caótico, los gritos de los vendedores se mezclan con los de "Let"s go Seahawks" o "Here we go Steelers, here we go", de los aficionados de ambos equipos.

Los colores negro y oro inundan y predominan en las tribunas de la gigantesca construcción, hogar de los Leones de Detroit con capacidad para 60 mil aficionados.

Al Burba, aficionado de los Acereros de Pittsburgh, tuvo que esperar 35 años para ver en vivo a su equipo en el Súper Tazón; a sus 59 años de edad el seguidor del conjunto negro y oro afirmó que los pupilos de Bill Cowher ganarán el partido 21-7.

"Yo nací, crecí y trabajo en Pittsburgh, el estar aquí en el Súper Tazón para ver a mi equipo es un sentimiento muy especial, no lo puedo creer. Vengo con mi esposa y mis hijos, y estoy seguro que conquistaremos el quinto anillo para el dedo pulgar".

Los Acereros han ganado cuatro Súper Tazones y esperan poder conquistar un quinto título de la NFL para "llenar la mano de anillos" con cinco.

La historia de los Halcones Marinos es diferente. Scott Warnock, de Seattle y quien aseguró que su equipo ganará 28-24, dijo que hoy "es un sueño hecho realidad, es increíble. Estar presente en el primer Súper Tazón de los Halcones Marinos, es algo difícil de explicar".

Las calles aledañas al Ford Field son auténticos hormigueros debido a la llegada de los miles de aficionados que presenciarán el partido, sin embargo, esas "hormigas" tienen una peculiaridad: el 90 por ciento lucen de color negro y oro.

Los pasillos externos del inmueble son altamente transitados debido a la cantidad de puestos de souvenirs, bebidas y comida, y los precios también de una buena cantidad, pero de dólares.

Mientras que en días anteriores y en diferentes lugares de Detroit un jersey de cualquiera de los dos equipos costaba 75 dólares, en el Ford Field el precio es de 90 dólares.

Una playera de recuerdo tiene un costo de hasta 40 dólares; las gorras llegan a los 37 "billetes verdes", y lo más económico, una toalla terrible, está en 10 dólares.

Pasada la frontera de las compras, el interior del estadio comienza poco a poco a poblar sus tribunas, y las pantallas del estadio, con lo último en tecnología, son bien acompañadas por un espectacular sonido, presagiando un gran momento para el medio tiempo con la actuación de los legendarios Rolling Stones.

Al igual que a lo largo de la semana, los aficionados de Pittsburgh hacen inmensa mayoría en comparación a los de Seattle, y abuchean de manera escandalosa cada vez que un jugador de Seattle aparece en pantalla.

Por el contrario, cuando un "acerero" luce en pantalla, los gritos de ánimo y las místicas "toallas terribles" hacen semejar el Heinz Field, casa de los Acereros.


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