HEADER MARKUPS

 
 

Deportes » Deportes » Futbol Americano

 Alistan a papá de Mark Sanchez para ir a Haití
17 de enero de 2010 20:06

Comentarios
 
Mark Sanchez

Sus valores los aprendió entre bomberos
Foto: Getty Images

IRVINE.- Nick Sanchez se paró al fondo de una habitación callada y obscura en la Estación 6 del Cuerpo de Bomberos del Condado de Orange, viendo extraños morir.

El hombre de pelo gris y con la placa de Capitán movió la cabeza. Metió las manos en sus bolsillos y no dijo nada.

Los bomberos en los sillones reclinables sintieron el silencio frente al televisor, mientras una mujer era sacada de los escombros en un país caribeño recién golpeado por un terremoto.

Poco menos de una hora después, poco antes de las 21:00, la voz del operador llenó cada uno de los tres mil metros cuadrados en Barranca Parkway, y dio instrucciones específicas: Prepárense para viajar a Haití.

Mientras el pasador de los Jets, Mark Sanchez se alistaba para el juego divisional del domingo ante los Cargadores de San Diego, a dos horas de distancia, su padre y los hombres que ayudaron en su formación se prepararon para ayudar en lo que ha sido uno de los mayores desastres naturales en la historia.

La Estación 6, uno de 28 equipos de búsqueda y rescate urbano en los Estados Unidos, es parte de la fuerza de tarea de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias. En 2005, la unidad fue enviada a la costa del Golfo de México luego de que el Huracán Katrina golpeó Nueva Orleáns.

Y hasta el sábado en la noche, Nick Sanchez y el resto de los bomberos de la Estación 6 seguían esperando noticias de si viajarían a Haiti, sin inmutarse si quiera ante la posibilidad de perderse el juego más importante en la vida de Mark Sanchez.

'Es nuestro trabajo', dijo Nick Sanchez, de 61 años de edad. 'Si le preguntan a Mark, te dirá que tenemos que ir. Y lo hará sin dudar'.

Las brillantes luces que iluminan la carrera del pasador novato, no lo han cegado. El número 6 en su pecho y espalda sirve como un recordatorio diario de la gente que lo guió.

'Sabemos lo que el 6 significa para nosotros', dijo Jim Silva, el chofer del camión de bomberos de la Estación 6 y que conoce a Mark desde que era un bebe. 'Posiblemente nadie más lo entienda. Pero a nosotros nos enorgullece'.

CRECIENDO EN LA ESTACIÓN 6

Cuando el pequeño Marka y sus dos hermanos pasaban por la estación los fines de semana, trataban el Camión 6 como su campo de juegos. Asaltaban el refrigerador en busca de helado, tomaban el control remoto y se sentaban en los reclinables viendo juegos, mientras su papá salvaba vidas.

Mark Sanchez pasaba los días de Acción de Gracias y las Navidades en la Estación 6, junto a otras familias, forjando un vínculo que creció con el tiempo.

'Es parte de nuestra familia', dijo el bombero Steve Ventura, de 51 años. 'Hay una conexión que siempre hemos sentido. El sabe que siempre lo apoyaremos sin importar nada'.

Durante los últimos 32 años, las guardias de 24 horas de Nick Sanchez han comenzado a las 8 a.m. Luego de que todo ha sido inspeccionado y la estación limpiada, sale por hot cakes junto a los otros ocho bomberos de su unidad. Cuando no están respondiendo llamados de emergencia, se ejercitan en las escaleras de los rascacielos cercanos durante una hora, antes de dirigirse al supermercado para preparar el almuerzo y la cena.

Cuando Nick Sanchez regresó de Cincinnati tras ver el triunfo de los Jets ante los Bengalíes en el juego de comodines del pasado fin de semana, manejó directamente del aeropuerto a la Estación 6, donde pasó las siguientes 96 horas. Durmió en unas camas gemelas dentro de un armario.

A lo largo de los años, Silva ha cocinado camarones en la parrilla o costillitas mientras comparten las historias de su vida. Nick Sanchez le contó a sus amigos sobre lo olvidadizo que es Mark, y del porqué siempre carga consigo un juego de repuesto de las llaves del auto de su hijo menor porque solo es cuestión de tiempo antes de que el chico las pierda. Cuando Mark se dejó crecer la dispareja barba para la postemporada, su padre se preguntó si su hijo también había perdido el rastrillo.

Nick Sanchez le confió a sus compañeros, que son más bien hermanos, como es que no quería acosar a Mark esta campaña, inundando su celular con críticas sobre su mecánica de pases o su trabajo de pies. Sabía que su hijo ya tenía un millón de cosas en la cabeza.

'Si le llego a llamar', dijo Nick Sanchez. 'No tiene que preocuparse de que le diga algo sobre que le pasó en tercera y siete por avanzar'.

Nick Sanchez también apreció la buena suerte de su hijo. Aprendió lecciones simplemente de ver a los hombres con botas negras trabajar todos los días.

'Es natural no estar en tu mejor momento cuando llegas a trabajar algunos días', dijo Nick Sanchez. 'Pero cuando suena la campana y se requiere actuar, hacer las cosas para las que estamos entrenados, no hay margen para no tener un buen día. Tienes que ser excelente.

'Él fue capaz de aprender eso aquí. Él ha visto eso a través de los muchachos. No se quejan. Y siempre están un paso adelante'.

AFICIONADOS INCONDICIONALES

Como la mayoría de los chicos de 12 años, a Jennifer Ventura no le pasa gran cosa si gana o pierde.

Así que cuando Mark Sanchez pasó por una mala racha repleta de intercepciones este año, la hija menor de Steve Ventura le envió al novato un simple mensaje de texto: 'Sigues siendo mi quarterback favorito'.

En varias maneras, el fenómeno Mark Sanchez comenzó en las paredes de la Estación 6. Una foto enmarcada y autografiada del ex estrella de USC cuelga en la pared, junto a imágenes de Ventura, Silva y el mayor de los Sanchez durante una misión de rescate del Huracán Katrina.

Incluso el bombero Lee Cabrera, aficionado de toda la vida de UCLA, temporalmente se divorció de sus amados Bruins cuando Mark alcanzaba la gloria para los archirivales.

'Me convertí durante un año', se carcajeó Cabrera. 'Pero ahora he renacido'.

Los domingos, Steve Ventura y el resto de la unidad ven a los Jets en televisión de la estación, apoyando al niño más educado que muchos de ellos hayan conocido.

'Me tomó toda una vida hacerlo que dejara de llamarme Señor Ventura', dijo. 'Cuando le pedí que me firmara un balón para mi papá, sintió raro escribir Frank en lugar de Señor Ventura'.

Su apoyo para el pasador de 23 años es incondicional. Cuando una imagen de Sanchez sorprendido comiendo un hot dog en las laterales a inicio de esta campaña en Oakland generó polémica, Ventura se rió.

'¿Qué tiene de malo?' se preguntó. '¿Qué pasa? Seguro que ese día no hubo nada importante en las noticias'.

UN SALTO AL VACÍO

En el silencio de la Estación, Jim Silva, de 51 años, se recarga contra la pared en las afueras de su dormitorio, cruza los brazos y retrocede en el tiempo.

Durante los últimos 20 años, las familias Sanchez y Silva han hecho un viaje anual de 480 kilómetros al norte, hacia el Lago Crowley en las Sierras del Este para el último sábado de abril, el primer día de la temporada de pesca.

Pese a todos los logros de Mark Sanchez en el emparrillado, el momento favorito de Silva con respecto al quarterback no involucra pases de anotación o campeonatos. En su mente, el chico siempre tendrá 15 años.

El ol de la mañana apenas comenzaba a derretir la delgada capa de hielo en la superficie del lago. Los espera un gran día de pesca.

Silva, asomándose desde el camarote, escucha al hijo de Nick Sanchez.

Mark: 'Voy al agua, papá'.
Nick: 'No se hijo. Seguro va a estar muy fría'.

Justo entonces, el adolescente brinca hacia el lago, con el pecho desnudo y desaparece un momento, solo para salir riéndose.

'¡Dios mío! Sigo sin creer que haya hecho eso', dijo Silva agitando su cabeza. 'No podías ni siquiera meter la mano al agua. Estaba helada. Fue algo increíble. No sabes en lo que estaba pensando el chico'.

Con información del diario Star Ledger de Newark

Terra

Terra - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.