Los Angeles.- La quinta edición de la ceremonia de entrega de los Grammy Latinos está lista para captar hoy la atención del público hacia una fiesta musical dedicada a lo más destacado de la discografía en español y portugués.
Una competición difícil aunque no por falta de preparativos, con la alfombra verde desplegada y el auditorio Shrine engalanado en Los Angeles para recibir a los artistas a una ceremonia prevista para las 17:00 hora local (20:00 hora del este).
Sin embargo la celebración hace pocos días de la entrega de los premios musicales MTV en Miami ha restado importancia a estos otros galardones, esos que para el gran público suenan foráneos al ser interpretados en otros idiomas.
Además, la retransmisión en directo de la ceremonia de los Grammy Latinos en la televisión estadounidense competirá con la intensa cobertura informativa que los medios están dando a la Convención Republicana que se celebra estos días en Nueva York.
En este ambiente, el productor Tom Capone y el rockero mexicano Emmanuel del Real, de Café Tacuba, llegarán a la ceremonia aspirando al mayor número de premios, con cinco candidaturas cada uno.
Junto a ellos, Alvaro Alencar, María Rita, Alejandro Sanz y Bebo Valdés aspiran a cuatro de los pequeños gramófonos dorados cada uno.
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Una ceremonia donde la música será la protagonista y que arrancará con el español David Bisbal emparejado con la cantante estadounidense Jessica Simpson.
Dúos a los que hay que añadir el de Santana con el trío tejano Los Lonely Boys; la sexy Roselyn Sánchez con el grupo urbano Akwid y los ritmos de rock de Café Tacuba e Incubus.
Marco Antonio Solís, aspirante a dos galardones, interpretará su tema en solitario, acompañado de unas marionetas de seda manejadas por unas bellas bailarinas.
Sin embargo Paulina Rubio acudió a los ensayos con su perro aunque en el escenario optará por la compañía de los bailarines.
En el caso de Bebo-Cigala, el dúo formado para "Lágrimas negras" por el pianista cubano Bebo Valdés y el cantaor español Diego El Cigala contará con Paquito D'Rivera al saxofón durante su interpretación del tema que parece el favorito de la crítica.
"Haré lo mismo que todos los días, despertarme no muy pronto, disfrutar de una cervecita y charlar con el maestro. Hasta que nos avisen para salir y entonces no veo a nadie, sólo la música", describe El Cigala de sus preparativos.
Café Quijano, candidato como mejor álbum de rock interpretado por un dúo o grupo, se da por contento con su paso por la ceremonia en honor de Carlos Santana, seleccionado el artista del año, donde el lunes formaron parte de un selecto grupo de 10 intérpretes que brindaron su música a esta guitarra del rock latino.
Esa fue una de las múltiples fiestas que esta semana han marcado el camino hacia la entrega de los Grammy Latinos.
Carlos Vives aprovechó para presentar su nuevo álbum, "El rock de mi pueblo", en un festejo celebrado el martes en "House of Blues", el mismo día que Juanes presentó a la prensa su próximo disco, "Mi sangre" y Alejándro Fernández hizo lo suyo con su "Corazón abierto".
Otras fiestas han preferido reservarse para después de la entrega invitando a los artistas a salas de Los Angeles como el Conga Room, para una celebración patrocinada por el grupo "Rock the vote" en favor de la participación electoral de los jóvenes.
Jennifer López no ha anunciado su presencia en la entrega de premios pero ha invitado a los allí congregados a su restaurante en Pasadena (California) "Madre's".
A Robi Draco Rosa no parece importarle si gana o pierde sus tres candidaturas.
El intérprete de origen puertorriqueño y veterano del grupo Menudo ha organizado su propia fiesta en Beverly Hills nada más acabada la ceremonia donde, pese al cansancio de la velada, está dispuesto a cantar para los asistentes.
"Lo que está claro es que los Grammy Latinos potencian el consumo y estimulan a los artistas. ¿Te dan de comer? No. Pero esto siempre ayuda y es divertido", admite Manuel Quijano. EFE
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