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 Le sale caro el divorcio
04 de abril de 2007 13:23

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Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones

Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones
Foto: AFP

LONDRES.- El actor estadounidense Michael Douglas aceptó dejar a su esposa Diandra 40 millones de libras (unos 60 millones de dólares) para que ésta acepte el divorcio y poder casarse así con la actriz británica Catherine Zeta-Jones, afirmó ayer el diario Times.

El divorcio todavía no fue oficializado, "pero es sólo una cuestión de días", ya que la pareja "llegó a un acuerdo global", indicó Alan Burry, agente de Michael Douglas.

Burry no confirmó ni desmintió la suma entregada por el actor a su esposa, de la que vive separado desde hace cuatro años.

Según el Times, Douglas, de 55 años, habría aceptado finalmente dejar casi un tercio de su fortuna a Diandra, de 41 años, para que ésta acepte el divorcio.

Desde hace aproximadamente un año, fecha en que conoció a Catherine Zeta-Jones en el Festival de Deauville (Francia), Michael Douglas vive una historia de amor con la actriz británica, menor que él por 25 años.

Nueva York.- Una historia de amor esta surgiendo entre la actriz galesa Catherine Zeta-Jones y el actor norteamericano Michael Douglas, con la ayuda de una pasión común por el golf.

Ambas estrellas de Hollywood, que ya tuvieron un par de encuentros románticos, programaron vacaciones deportivas dominadas por la práctica del golf.

Douglas, de 54 años y divorciado, confió a los amigos su fascinación por la protagonista de 'la mascara del zorro', donde Zeta-Jones formo pareja con el español Antonio Banderas.

Según la versión la actriz, de 29 años, diva naciente de la meca del cine, dejó trascender su interés por el hijo de Kirk Douglas. Ofició de cupido, el actor Danny Devito, gran amigo de Douglas, puesto que rodaron juntos varios filmes.

La pasión por el golf sirvió ya de ayuda a Catherine Zeta-Jones, para iniciar su ascendente carrera.

Cuando se eligió a la protagonista de 'Entrapment', junto a Sean Connery, la joven recurrió a su entusiasmo por este deporte como arma secreta para convencer al ex-007 (amante del golf) de que ella era la persona justa para el rol.