Ernesto Alonso, 'El Señor Telenovela'
Foto: Metro
El destino ha estado siempre de parte de Ernesto Alonso, la vida lo ha tratado mejor de lo que él esperaba, y no se puede quejar por no ver cristalizado algún sueño. Su caminar es lento, pero con su mirada y su voz, que siguen firmes como si el tiempo no hubiera pasado, nos transporta aquella época en la que inició su carrera como productor de telenovelas.
La mente del llamado Señor Telenovela se traslada a la década de los 50 y recuerda que después de medio centenar de películas, fue en 1959 cuando el señor Emilio Azcárraga Vidaurreta lo invitó a producir telenovelas, pero él se negaba, porque aún tenía pendientes algunos proyectos fílmicos.
Sin embargo, “el me dijo ‘entra, no pasa nada’ y me fue tan bien, que la televisión me acaparó y ya no pude regresar al mundo cinematográfico sino hasta muchos años después cuando realicé Coronación (1975) y El Maleficio, pero ya no era mi época”, señala.
Su destino, agrega, ya estaba escrito. A partir de entonces, produjo una gran cantidad de telenovelas y después de 62 años de trayectoria ininterrumpida aún sigue vigente.
“S hubiera continuado en el cine hubiera sido un actor del recuerdo, todavía sigo en el gusto de la gente porque siempre trato de presentar algo innovador… me da orgullo decir que fui el pionero de las telenovelas históricas , de humor negro (Doña Macabra) o las esotéricas como El Maleficio”.
La aportación de Ernesto Alonso a las telenovelas ha sido muy valiosa; y con la combinación de amor, suspenso, acción y aventura, se ha ganado el respeto de quienes lo conocen.
En su innumerable lista de producciones se encuentran Estafa de amor, Niebla, Lo blanco y lo negro, Paloma, Cartas de amor, Atrapada, Desencuentro y la más reciente Laberintos de pasión.
Leyendas de México, La tormenta, El carruaje, Senda de gloria, El vuelo del águila y la antorcha encendida, son las tramas históricas que también le han dado grandes satisfacciones a Ernesto Alonso tanto en el plano personal como profesional.
Han sido tantos años de dedicarse a producir, que la actuación la dejó guardada en el baúl de sus recuerdos, sin embargo ahora tendrá que volver a abrirlo, ya que a petición de Emilio Azcárraga el próximo año volverá a actuar y revivirá al inolvidable Enrique de Martino, de El Maleficio.
“Yo pensaba no volver, mi tiempo ya había terminado, pero resulta que la empresa me lo ha pedido y no puedo negarme con la gente que me ha dado tanto. Lo único que comenté es que no la produciría, por lo que Carlos Sotomayor será quien se encargue del proyecto”, asegura Alonso.
Con la emoción y alegría de siempre, El Señor Telenovela ya piensa en sus próximos planes de trabajo una vez que concluyan las grabaciones de Laberintos de Pasión.
Explica que tiene en puerta otra producción de telenovela comercial, “pero de eso se hará cargo mi equipo, pues actuaré en la serie de Carlos Sotomayor. El hecho de que mi gente esté al pendiente de la nueva historia no significa que la dejaré, al contrario, estaré supervisando cada detalle”.
En cuanto a la realización de la trama histórica sobre la vida de Sor Juana Inés de la Cruz, Ernesto Alonso dice que el plan de trabajo sigue en pie, lo que sucede es que “con la muerte de Emilio Azcárraga Milmo y la situación actual que se vive en el país se pospuso, pero si tengo salud realizaré esa y otra sobre el general Antonio López de Santa Anna”.
El actor a quien le gusta estar rodeado de ángeles, menciona que en cada telenovela que produzca siempre va a contar con la participación de actores jóvenes, ya que al estar respaldados por otros con experiencia podrán foguearse y salir adelante.
Quizá para muchos la vida de Ernesto Alonso sólo transcurre entre los foros y las locaciones donde graba sus historias, pero lo cierto es que el "Señor Telenovela" afirma que sigue siendo un "joven-viejo" que se da tiempo para viajar, asistir a las discotecas, al teatro y disfrutar de su "cueva angelical".
Alonso, quien actualmente cobra éxito con la telenovela Laberintos de Pasión, abrió las puertas de su lugar favorito: su casa de la colonia Bosques de Chapultepec, ahí donde sólo sus amigos más íntimos pueden pisar sus terrenos y adentrarse en sus secretos.
"Muchos creen que por mi edad ya no tengo ilusión por la vida. Realmente estoy feliz y me considero un hombre afortunado, porque me ha tocado vivir de todo. A diario trato de vivir lo más que puedo.
"Mi casa no es mi segunda oficina, porque aquí sólo llegan mis amigos y en algunas ocasiones mis nietos. Antes me gustaba hacer fiestas, pero creo que todo tiene un tiempo y un espacio. Ahora me voy de viaje, visito las discotecas y también me voy al teatro", explicó el productor.
Sentado cómodamente en un sillón estilo Luis XV, sonriente y rodeado de cientos de estatuas y rostros de ángeles, que ha coleccionado desde 1950, Alonso dijo que la tranquilidad que emite el salón de su "cueva angélical" le ha permitido seleccionar historias como El Maleficio y La Antorcha Encendida.
Según Alonso, la "cueva angélical" no fue decorada a últimas fechas, pues desde que vivió 30 años en una casa de San Angel aledaña al ex Convento del Carmen, su gusto por coleccionar ángeles ya se había hecho patente.
"Desde la década de los 50 empecé a coleccionar ángeles, no lo he hecho por moda o por religión. También tengo en mi recámara y toda la casa está llena de ellos.
"Algunos los compré con los anticuarios que había en La Lagunilla, otros los he traído de España e Italia. Todos en especial, me gustan y emiten paz", agregó Alonso.
Sin temor a la vejez, a la soledad y mucho menos a la muerte, el productor manifestó que otro de los motivos por los que su casa se ha convertido en su sitio favorito, es que porque desde el salón y el comedor puede ver parte del Bosque de Chapultepec.
La "cueva angélical" de Ernesto Alonso también se encuentra decorada con muebles rústicos del Siglo 16 y 17.
Pero lo más importante para Alonso, es que su casa emita paz desde que sus invitados especiales crucen el marco de la puerta principal.
"Tengo muchos amigos, pero sólo unos cuantos vienen a casa. Siento que el amor de todo ser humano es el sentimiento más importante de la vida. Y como todo mundo sabe, sin el amor la amistad no funciona.
"No tengo enemistades en el medio, y si las tengo no me he enterado. Yo adoro la vida, el amor y mi trabajo. Siento que mi trabajo, se ha convertido en más que una diversión", señaló.
Sin pedir más a la vida que le "ha dado tanto", Alonso aseguró que no se considera un hombre avaro y menos con la obsesión de guardar dinero, ya que el dinero que ha obtenido desde que empezó a trabajar lo ha invertido en viajes y en ofrecer a su familia lo necesario para vivir bien.
"Mientras tenga vida, quiero seguir disfrutándola al máximo. Me falta mucho por hacer, vivir y viajar", agregó Alonso, quien comentó ser un hombre negado para la cocina.
Sin embargo, recordó que entre 1950 y 1960 tuvo el restaurante El Quid, el cual vendió porque uno de sus socios murió y el otro ya no aceptó continuar con el negocio.
