Patricia Arriaga es especialista en televisión y niños. Actualmente coordina el Festival Internacional Prix Jeunesse de América Latina, el cual premia cada año los programas de televisión infantil de mayor calidad.
Ha sido también consultora de UNESCO y de la Organización de Naciones Unidas y Directora de Programación para Niños en Canal Once. Gracias a su coordinación se consolidó la barra infantil de este canal y se crearon programas como Bizbirije y Camino a Casa. Acerca de los controvertidos talk shows, responde a REFORMA.
Su éxito radica en primer lugar, en que presenta individuos y familias altamente disfuncionales, minimizando los problemas que enfrentan los televidentes en la vida real. En segundo lugar, tocan impulsos y deseos no cumplidos por los televidentes ya sea por represión, ética u otras razones.
Depende del tratamiento que se le dé al formato y, obviamente, al contenido. El talk show como formato no es apropiado para un preescolar pero sí podría utilizarse con niños y niñas de 12 años o más, ajustando el ritmo y la duración.
Cuando ven programas de "grandes" se sienten grandes. Si a eso le agregas un contenido con donde hay emociones fuertes, donde se hablan temas de "grandes" con una alta dosis de morbo, el niño o niña se siente atraído. No olvidemos que niños y niñas escuchan en sus casas comentarios de sus padres o familiares mayores sobre amigos o conocidos relativos a infidelidades, sexualidad, preferencia sexual, violencia familiar y chistes y albures que no alcanzan a comprender, pero que les generan una gran curiosidad, sobre todo a partir de los 8 o 9 años. Los talk shows alimentan esa curiosidad morbosa en los niños.
Algunos estudios señalan que tiene un efecto positivo en tanto que ofrece una experiencia catártica a los niños, mientras que otros señalan una relación directa entre exposición a la violencia en televisión y comportamiento agresivo y violento.
Los efectos de la televisión están íntimamente vinculados a la personalidad del niño o niña y su entorno familiar y social. Más que cuestionar si la violencia en televisión vuelve o no violentos a los niños, hay que cuestionar el mensaje subyacente: ¿es correcto utilizar la violencia para solucionar conflictos?
Y más que la violencia en programas para niños, que al fin y al cabo es ficción y los niños pueden entenderlo, hay que plantear la violencia en noticieros y programas de reportaje. Niños y niñas también ven estos programas sabiendo que esos asesinatos, robos, secuestros suceden en la puerta de su casa.
Definitivamente sí. Si todas las tardes llegaran a tu casa varios extraños, se sentaran en tu sala a platicarle a tus hijos sus problemas más íntimos y a insultarse delante de ellos+ ¿les permitirías a tus hijos que se quedaran a escucharlos?
Los niños no alcanzan a comprender ni los motivos ni las consecuencias de las situaciones presentadas. Para aquel porcentaje de niños y niñas que viven esa realidad al interior de su familia les corresponde una ayuda profesional, no es cierto que el ver otras familias o personas tan disfuncionales como las que ellos conocen sea terapéutico para los niños.
En mi opinión, deberían cambiarse de horario. Creo que es el momento de poner en la agenda de discusión la regulación sobre televisión para niños y niñas. En muchos países europeos así como en Canadá y Australia existen códigos de conducta muy estrictos para medios de comunicación, productores y patrocinadores. Estos códigos van desde los horarios en los que se pueden transmitir ciertos contenidos hasta la presencia de publicidad en programas infantiles.
Deberá estar acorde con el nivel de desarrollo del público pues lo que preocupa o gusta a un preescolar nada tiene que ver con lo que interesa aun adolescente. En tanto televisión familiar los temas deben ser accesibles para adultos y niños mostrando siempre el punto de vista de los niños aunque se presenten otros puntos de vista. No porque un programa no tenga ni sexo ni violencia es necesariamente adecuado para que lo vean los niños.
Existe, sin duda, un nuevo tipo de TV que respeta la inteligencia y sensibilidad de los niños...
Esta televisión respetuosa de los niños puede ser nueva para nosotros, pero ha existido en otros países desde hace muchos años. La televisión pública europea se preocupa por los niños desde hace mucho tiempo. En Alemania, Inglaterra, Dinamarca, Noruega, Holanda, entre otros países, hay una gran tradición en ofrecer lo mejor de la televisión a los niños. Los nuevos canales de cable como Discovery Kids son también muestra de que se puede tener una buena televisión para niños que enriquezca sus vidas. En México hemos visto algunos esfuerzos aislados de producción propia, pero no han logrado consolidar una escuela o una propuesta de televisión infantil. Lo más logrado ha sido la barra infantil de Canal Once.
Debemos reflexionar, ¿qué televisión queremos para nuestros niños y niñas? Muchos piensan que la televisión de calidad está peleada con el negocio de hacer televisión y no es así. Ahí están como ejemplo Canadá y Australia, que en 10 años lograron crear una exitosa industria de televisión para niños, actualmente está entre las mejores del mundo, al mismo tiempo que crearon empresas que exportan a más de 70 países los programas que producen.
