Fernando Colunga ha evitado hablar de su vida privada, debido a que, según él, cuando compartió con el público y los medios la relación sentimental que en ese tiempo sostenía, le fue muy mal con su pareja, entonces decidió no volver a involucrar sus asuntos personales con los profesionales.
"Me ha costado mucho trabajo que entiendan que mi vida sentimental es para mí, pero ahora la prensa ya me respeta y no se mete. Decidí reservarme este aspecto de mi vida porque la única vez que acepté compartir mis sentimientos, me fue muy mal con mi relación: me reclamaron, terminamos, en fin.
"Al principio, los periodistas se molestaban y no entendían por qué yo no quería hablar de esto, entonces tuve que explicarle a cada uno que no quería perjudicar a otras personas y poco a poco dejaron de preguntarme sobre esto".
De lo que más le interesa hablar, dijo, es de su empeño por demostrarle al público su evolución histriónica, asunto por el que está luchando.
"Siempre dicen que si me gusta o no ser el galán de las historias, pero no, estoy luchando porque sé que el físico se me acabará un día y lo que quedará será la capacidad, el talento o la preparación".
Comentó que, para lograrlo, el protagonista de Abrázame muy Fuerte cuenta en casa con los críticos más severos de su carrera: sus padres, quienes, directamente y sin temor a equivocarse, le dicen lo que realizó bien o mal.
"Mis papás son los que siempre me han echado porras y los que también me regañan en mi trabajo. Cuando les pregunto cómo estuvo una escena, a veces me dicen: 'pésima' y se te hace un nudo en el estómago, pero eso también te motiva para hacer las cosas bien. Si las críticas están bien fundamentadas, las acepto y no sólo en la actuación, sino en todo".
Los protagonistas de "Abrázame muy fuerte" esperan que su suerte cambie a partir de hoy, cuando sea estrenada en el Canal de las Estrellas a las 20:00 horas la telenovela producida por Salvador Mejía, y así queden atrás la serie de accidentes y tropiezos que, desde su punto de vista, no han sido más que "buenos" augurios.
Para muestra, lo siguiente: tuvieron cambios de horario y de fecha de inicio de transmisiones al aire, hubo que compartir al director de escena Miguel Córcega, sufrieron accidentes, enfermedades y, lo peor de todo, fue la muerte del escritor y actor René Muñoz, el 19 de mayo, quien comenzó este proyecto y, finalmente, lo heredó a Liliana Abud.
Todo esto los hizo pensar que la telenovela estaba a la deriva; sin embargo, Victoria Ruffo, César Evora, Aracely Arámbula y Fernando Colunga ahora ven las cosas con sentido del humor y dicen sentirse 'abrazados' por el intérprete de San Martín de Porres.
"No me había sucedido nada, pero en la última escena que tuvimos en Villahermosa me concentré tanto, que nunca vi un venado con el que tenía que grabar, y de repente el animal se asustó, se me dejó ir y me caí cerca del lago. Todos corrieron a auxiliarme, pero afortunadamente no me pasó nada más que un rasguño. Son los riesgos que tiene la carrera de un actor y de los que no se entera el público. Aunque no soy supersticiosa, creo que es una señal de buena suerte".
Aracely Arambula
"Creo que soy de los pocos que se ha salvado, aunque todavía no terminamos de grabar. Sentí un poco de temor cuando hicimos las entradas de la novela con Aracely en las cascadas de Agua Azul porque, aunque sabemos nadar, había remolinos y la corriente estaba muy fuerte. Pero creo que la imagen de René nos va a acompañar toda la novela y nos va a echar la mano para que ya no nos pasen tantas cosas".
Fernando Colunga
"Me intoxiqué con la comida cuando fuimos a grabar a Veracruz y me vino una infección estomacal que me mandó al hospital. Me sentía desganada y tenía muchas molestias; además, hacía un calor tremendo, pero afortunadamente no pasó a mayores. Nunca había estado en una novela con tantos accidentes y donde hubiera pasado de todo, pero dicen que entre más cosas pasen, más suerte tenemos".
Victoria Ruffo
"Estaba haciendo una escena muy violenta, donde me peleaba con Osvaldo Ríos y nos íbamos al suelo, ya habíamos ensayado para marcar los golpes, pero de repente no sé que pasó, nada más sentí un trancazo y al suelo fui a dar: tuve una lesión en la columna, Osvaldo se asustó y me pidió una disculpa porque creyó que había sido culpa suya, pero le dije: ¡no, hombre, no te apures! De alguna manera, ya estamos acostumbrados, aunque en esta telenovela sí que han pasado todas las cosas, pero estoy seguro de que, a pesar de todo, nos va a ir muy bien".
UN DRAMA POR VIVIR
Cristina (Victoria Ruffo) es una mujer que ha crecido bajo el yugo de su padre, Severiano. Se enamora y se entrega a Diego, de quien queda embarazada. Se ve obligada a regalar a su hija María del Carmen a la sirvienta y a casarse con Federico, quien le provoca un accidente y por ello queda ciega. Su único aliciente es recuperar a su hija, quien la cree su madrina.
Carlos Manuel (Fernando Colunga) es justo y noble. Su tío Federico lo envió a la capital siendo un niño para que estudiara lejos del pueblo, al cual regresa cuando se gradúa como oftalmólogo. Su primer inquietud es devolverle la vista a Cristina. Se hace novio de Déborah, pero después se enamora de María del Carmen, lo que le causará muchos enfrentamientos con su tío.
María del Carmen (Aracely Arámbula) es una joven guapa e inteligente que crece al lado de Raquela, a quien cree su madre. Los obstáculos empiezan cuando se enamora de Carlos Manuel, y esto provoca los celos de Déborah y despierta la pasión de Federico, quien tratará de conquistarla a como dé lugar.
Federico (César Evora), hombre apuesto, pero ambicioso, mujeriego, agresivo y jugador, lo que lo lleva a la ruina, pero aprovecha la condición "deshonrada" de Cristina para casarse con ella, así como su invalidez para adueñarse de su fortuna. Tiene como amante a Déborah e intentará violar a María del Carmen.
Déborah es una chica atractiva, ambiciosa y le gusta explotar su sensualidad porque piensa que así mantendrá a su lado a Carlos Manuel, a quien considera de su propiedad.
Lo malo, ¿es bueno?
Ya ha sucedido que las telenovelas que sufren muchos descalabros a final de cuentas se convierten en un éxito; los ejemplos más recientes han sido 'Tres Mujeres' y 'Cañaveral de Pasiones'.
La historia de Martha Carrillo y Cristina García fue aceptada con muchas reservas, le negaron a Andrea Legarreta la oportunidad de protagonizar la telenovela (que quedó en manos de Erika Buenfil), el productor José Rendón salió de Televisa y dejó el melodrama en manos de Roberto Hernández, algunos actores fueron asaltados y el inicio de transmisiones fue retrasado en varias ocasiones.
En 'Cañaveral de Pasiones', los productores Christian Bach y Humberto Zurita tuvieron problemas para grabar en algunas locaciones debido a la llegada de huracanes; los niños que actuaron en la primera etapa faltaron a la escuela más días de lo previsto, y la protagonista, Daniela Castro, sufrió en aquel entonces un intento de secuestro que la mandó al hospital varios días
