Cristina Saralegui, una de las primeras en traer a México los "talk shows", admitió que el hecho de que algunos sectores de la sociedad hayan solicitado el retiro de la pantalla chica de este tipo de programas, se debe a que el género se ha deteriorado mucho.
"Pienso que todos los excesos son malos. Creo que hasta cierto punto, el género de los 'talk shows' está pasando por sus peores momentos y ésta es la razón por lo cual se han dado ese tipo de reacciones. Se ha convertido en un circo de tres pistas y una batalla por presentar lo más espeluznante con tal de ganar ratings", expresó Saralegui.
Y agrega que las agresiones y la violencia que se genera entre los panelistas no son un recurso reciente, sino algo que se explotó anteriormente en Estados Unidos y que a la titular de El Show de Cristina, dice, nunca le ha gustado utilizar.
"Este mal de agresiones físicas lo lanzó al estrellato el programa del norteamericano Jerry Springer y ha servido de mal ejemplo para algunas producciones recientes. Nosotros no permitimos este tipo de acción y, cuando sucede, paramos la grabación y esperamos a que se calmen los ánimos".
Sin embargo, considera la periodista, no sería justo que retiraran su programa del aire. "Me molestaría mucho, ya que esto significa que estamos siendo censurados como medio".
¿Los panelistas acuden a su programa obtienen algún beneficio económico, médico o material?
"En once años de hacerlo hemos visto que hay muchas personas que quieren compartir sus historias o relatos y de esa manera ayudar a otras que estén pasando por problemas similares. Hablar de sus conflictos ha tenido un valor terapéutico, ya que desahogan esa carga emocional".
"Hemos logrado que algunos panelistas reciban ayuda o consejo de psicólogos o médicos que asisten a nuestros paneles, como expertos en la materia que se está discutiendo".
Aunque la periodista aseguró que sus invitados no son actores pagados para fingir algún problema, reconoció que cada vez es más difícil seleccionar a sus panelistas.
"Nunca le pagamos a nuestros panelistas por presentarse, pero sí cuando son traídos a Miami de su país de origen. Le enviamos boletos de avión, transportación terrestre y cubrimos sus viáticos, eso es todo. Cuando están en Miami, tienen que firmar un recibo por los viáticos que se les paga, como también una autorización que nos permita sacar al aire su historia y que asegura que ésta es verídica”.
"Pero es necesario que prueben ampliamente su identidad con pasaporte, licencia de conducir, certificado de matrimonio (si se presenta a un matrimonio), fotos o documentos que verifiquen tal unión. Recibos de todo tipo: luz, teléfono y hablamos con familiares para que verifiquen todo esto".
