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 Betty la Fea, todo un suceso en Colombia
04 de abril de 2007 16:54

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R.H. Moreno-Durán

R.H. Moreno-Durán
Foto: Reforma

México.- A pesar de la problemática que enfrenta Colombia, como el narcotráfico y la guerrilla, la gente de ese país se da permiso para reírse de sí misma mediante sus telenovelas, como
"Café con aroma de mujer" y "Bety, la fea" -transmitida en México-, ejemplos que demuestran que "podemos salir adelante".

Lo anterior lo explicó el escritor colombiano R.H. Moreno-Durán, autor de "Pandora" -libro integrado con relatos literarios de heroínas- y para quien los productos culturales y de divertimento producidos por su nación, como las telenovelas, revelan la manera en que sus pobladores están por encima de las tragedias.

"Telenovelas de enorme calidad como `Bety, la fea' intentan presentar la realidad que se vive en las grandes ciudades, rodeadas, sin lugar a duda de violencia pero también de festividad, de mucho trabajo y de los deseos de no dejarnos aplastar por los problemas cotidianos e internos".

Las telenovelas, dijo, se han convertido en Colombia en una especie de termómetros fundamentales para revalorar varios aspectos del entorno colectivo, individual e incluso doméstico, aun cuando el narcotráfico se ha convertido en una bomba de tiempo.

Sus pobladores, abundó, en lugar de "suicidarse" por los problemas nacionales o sumirse en el llanto doloroso por las extrañas intenciones que tiene Washington y La Casa Blanca hacia Colombia, prefiere ironizar con su situación, resaltar a su gente valiosa y presentarle al mundo que es capaz de hacer trabajos de gran calidad.

"A pesar del presidente Pastrana, de los guerrilleros, del Ejército y los paramilitares, el país sigue adelante, se ríe y, sobre todo, valora la inteligencia de la mujer. El caso de `Bety, la fea' nos demuestra que por años fuimos unos idiotas al creer que sólo las mujeres bellas, como dicen, buenísimas, son las valiosas".

En esa telenovela, abundó el periodista y escritor, la belleza no ocupa un lugar fundamental. Por ejemplo, "una de las secretarias es hermosa pero en el fondo es toda una imbécil. En cambio, la fea es quien en realidad con toda lucidez es capaz de sacar adelante toda una compañía".

Según Moreno-Durán, el impacto de "Bety, la fea" es tal en Colomia, que "cuando el Presidente desea rendir un discuso a la sociedad, de plano debe aplazarlo media hora después de haber sido transmitida la telenovela porque de lo contrario nadie lo escucha".

El narrador comentó que "Bety, la fea" sólo tiene capítulos de 30 minutos en Colombia, pero "vamos adelantados por lo menos en 100 con respecto a los otros países donde también se exportó la producción, como el caso de México y Perú".

Y adelantó: "yo sólo les puedo decir que en "Bety, la fea" el protagonista masculino quedará pasmado. La mujer resulta ser tan buena en la cama que el tipo se olvidará de las otras mujeres, de esas modelos hermosísimas y grandes empresarias que tanto le gustaban".

BOGOTA - Ella tiene un ligero bigote, grandes gafas y los dientes cubiertos con aparatos de ortodoncia, pero en este país obsesionado con reinas de belleza, todos, desde ministros hasta conductores de autobús, están enamorados de "Betty La Fea".

Todas las noches de lunes a viernes, millones de colombianos escapan de la rutina diaria de la guerra, los secuestros y el narcotráfico, y encienden sus televisores para ver "Yo Soy Betty
La Fea", una telenovela sobre una secretaria poco agraciada que trabaja en una lujosa casa de diseño de modas.

La telenovela es tan popular que el presidente Andrés Pastrana a menudo programa sus mensajes televisados al país para que coincidan con el intermedio de Betty, y aprovechar así un mayor número de espectadores.

Desde que se estrenó en octubre de 1999 en la cadena de televisión RCN, la telenovela se ha vendido desde México hasta Chile, y puede verse también en Estados Unidos en la cadena
Telemundo, convirtiéndose así en el mayor éxito en la historia reciente de la televisión colombiana.

Los productores de la telenovela dicen que el éxito de Betty es fácil de explicar: Ella se atreve a ser fea en una sociedad donde los concursos de belleza son un asunto muy serio, y honesta
en un país cansado de corrupción, escándalos políticos y violencia.

"Betty estaba latente en la sociedad colombiana durante mucho tiempo. La mitad de este país llevaba a Betty dentro sin saberlo", dijo Mario Ribero, director de la telenovela.

UN PAIS SIN HEROES
Colombia ostenta una de las democracias más antiguas de Latinoamérica, pero también uno de los sistemas políticos más corruptos del hemisferio. La confianza del público en el gobierno
y en muchas instituciones nacionales está por los suelos, pero todo el mundo confía en Betty.

En un reciente episodio, a Betty le fue ofrecido un soborno, lo que provocó un debate nacional sobre la corrupción.

Columnistas y editorialistas escribieron a Betty cartas abiertas, rogándole que no aceptara el soborno, diciendo: "Necesitamos de su ejemplo, Betty" o "Todavía está a tiempo de no
desbaratar el país".

Betty rechazó el soborno y el público la ovacionó como a una heroína. En ese momento el Congreso estaba envuelto en un escándalo de corrupción multimillonario. El respetado periódico El Espectador sugirió, en tono de broma, que se "designe a Betty la fea en los diferentes organismos del Estado".

"Todos nuestros héroes han sido cuestionados o han desaparecido. Si preguntas a los colombianos quién es su héroe, te dirán Simón Bolívar, quien lleva muerto más de 100 años. Nunca imaginé que Betty se convertiría en una heroína nacional pero los únicos héroes que nos quedan son de ficción', dijo Ribero.

La telenovela cuenta la historia de Betty Pinzón, una mujer tímida y soñadora proveniente de una familia modesta que trabaja en las oficinas de Eco Moda de Bogotá. Su vida transcurre entre amores rechazados y el desprecio de sus superficiales y traicioneros compañeros de oficina.

UNA FEA EN UN PAIS DE REINAS
Betty es economista con post grado en finanzas, pero como es fea tiene que aceptar un trabajo de secretaria.

Su jefe es el atractivo pero inescrupuloso Armando Mendoza, un miembro de las clases dirigentes del país. Betty, Armando, y los demás personajes viven en un mundo de profundas e insalvables diferencias sociales, una realidad en muchas sociedades de Latinoamérica.

Cuando Betty y Armando se fueron a la cama, la audiencia se disparó.
RCN afirma que unos seis millones de colombianos, de los 40 millones que viven en el país, vieron el episodio. El Tiempo, el principal periódico de Colombia, publicó un titular en primera
página exclamando: "Betty, La Fea, No es Virgen!"

"Colombia es un país con doble moral. La gente piensa que si eres fea y tímida tienes que ser virgen," dijo la actriz Ana María Orozco, quien hace de Betty.

La telenovela también pone sobre el tapete el tema de la belleza, una obsesión nacional en Colombia.

Con su atuendo desgarbado, flequillo grasiento y risa de caballo, Betty no pide perdón por ser fea en un país donde los concursos de belleza son una industria nacional.

No es inusual que en Colombia, las personalidades de la televisión, hablen abiertamente sobre sus operaciones de aumento de pecho o de las liposucciones que se han hecho en el trasero.

UN RELAJANTE PARA LA CRUDA REALIDAD DE COLOMBIA
Los maquilladores le dan la vuelta a ese ideal de belleza.
Durante media hora, a Betty le unen las cejas, le pintan bigote y le colocan unos metales de ortodoncia falsos en los dientes.

Como contraste, muchos del resto de los personajes de la telenovela son modelos colombianas bien conocidas, e incluso una Miss Universo.

Los productores han omitido cualquier referencia al conflicto armado que sacude a Colombia, argumentado que los espectadores quieren un descanso de la avalancha diaria de malas noticias.

Referencias al narcotráfico y a los secuestros están prohibidas. Colombia vive un conflicto que enfrenta a guerrilleros izquierdistas, paramilitares de ultraderecha y fuerzas de seguridad del Estado. Sólo en los últimos 10 años han muerto 35.000 civiles.

Colombia también produce el 80 por ciento de la cocaína que se consume en el mundo, y es la capital del secuestro y del crimen.

"A pesar de todo, los colombianos tenemos que levantarnos por la mañana para ir a trabajar. Amamos, reímos y tenemos hijos.

Betty es nuestra verdadera zona de distensión", dijo el libretista de "Betty la Fea", Fernando Gaitán, refiriéndose a la zona en el sur de Colombia de donde Pastrana retiró las tropas
del gobierno para facilitar conversaciones de paz con las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"Quizá el mundo de Betty no sea perfecto, pero al menos es mejor que el que vivimos".