Ciudad de México.- La comunidad cinematográfica
mexicana ha comenzado a movilizarse contra la supuesta censura del
controvertido film "La ley de Herodes", que hace una fuerte crítica
al régimen de gobierno de México, informó hoy el diario "La Jornada".
La cinta comenzó a ser exhibida precipitadamente, con nula
promoción y en malas condiciones técnicas en dos salas de la capital
sin autorización del director Luis Estrada.
La maniobra fue atribuida al interés de las autoridades de alejar
su proyección lo más posible de las elecciones de julio del 2000,
porque la cinta narra la corrupción de un alcalde de ficción, miembro
del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Hasta ahora no ha habido una postura oficial del Instituto
Mexicano de Cinematografía (IMCINE) al respecto, pero, según el
diario, el presidente de la Comisión Nacional para la Cultura y las
Artes, Rafael Tovar, intercedió para conseguir un "arreglo amistoso".
"Los autores cinematográficos nos sentimos lastimados por la forma
en cómo la están proyectando. Es una manera de censurar la película",
denunció uno de los guionistas, Vicente Leñero.
Los productores aseguran que tenían ofertas de distribuidoras
estadounidenses para hacer una exhibición masiva de la película.
La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas y la
Asociación Mexicana de Productores Independientes planean emitir
sendos comunicados de repudio por la actitud del IMCINE, indicó "La
Jornada".
La polémica comenzó meses atrás durante el Festival de Cine
Francés de la turística ciudad mexicana de Acapulco, cuando el film
fue retirado del programa por el IMCINE. Tras una airada reacción de
público, actores y crítica, finalmente fue exhibida.
La productora cinematográfica Bertha Navarro afirmó que la
película comenzó a ser proyectada antes de tiempo porque fue
lanzada "para perderla en el mercado".
No es la primera vez que un film mexicano aborda el tema de la
corrupción del sistema de gobierno, pero sí la primera ocasión en la
cual se identifica abiertamente al PRI, indicó "La Jornada".
Un espectador que concurrió a una de las salas denunció, en una
carta al diario, que la proyección fue interrumpida por "problemas
técnicos" y que se les ofreció a los asistentes boletos para ver otra
película. Ante los reclamos de público, media hora después continuó
la proyección.