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La Independencia y Vale Coyote: la formación de la identidad nacional

La Independencia y Vale Coyote

Memoria 20/10
Para mayor información consultar el Tomo 5 de la colección 20/10 Memorias de la Revolución en México, disponible al público
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A lo largo de toda su alocución, el orador identificaba las virtudes de un ciudadano que había empezado siendo alguien que sólo se ocupaba de sus asuntos hasta que las circunstancias lo obligaron a abrazar la lucha armada. Esta alusión a Cincinnatus representaba el carácter fundamental del revolucionario decimonónico y héroe romántico civil y militar:13 el hombre que podía sacrificar sus impulsos amorosos, evitar el chismorreo, luchar durante años para mantener su libertad contra todos los pronósticos y, en caso necesario, hacer el sacrificio supremo. Los individuos que vivían de conformidad con este código jugaban un papel en la vida pública y reclamaban su participación en el gobierno de la República. Juárez promovió este ideal entre los liberales de mediados de siglo.

La invocación de Hidalgo como imagen de los insurgentes que consiguieron la independencia de la nación se convirtió en un sello de la vida cotidiana. Así como el símbolo del águila y la serpiente sobre el nopal prometía, y aún promete, la legitimidad de los documentos y da fe de su validez en el futuro, el cura de Dolores expresaba el nacionalismo, el sacrificio de uno mismo y la fe en la religión de la Virgen. Su nombre y su parecido se convirtieron en el símbolo de la humildad (el buen cura opuesto a la Iglesia institucional jerárquica y opulenta), la autenticidad (el espíritu de México, no el de la distante Corona), la libertad (derechos y obligaciones individuales) y el patriotismo (el sentimiento enraizado en la comunidad), y por ello Hidalgo confirmaba el nacionalismo romántico con su distinción innata, obtenida de la tierra y la gente, y sellada por su perenne honestidad, constituyendo un sentimiento esencial en el interior del nacionalismo.

Las representaciones de títeres proliferaron durante el siglo XIX, poniendo cierto énfasis en el padre de la patria y su llamado a la independencia, en la Virgen de Guadalupe y en los colores verde, blanco y rojo. Se representaban celebraciones del día de la Independencia en las que aparecían otros héroes populares como la Corregidora, la mujer que escapó del arresto domiciliario para advertir a los patriotas que los españoles planeaban arrestarlos, e Ignacio Allende, quien cabalgó para avisarle a Hidalgo que éstos estaban enterados de sus planes. Para el público esas celebraciones requerían atuendos (sarapes y sombreros), comidas (como los chiles en nogada) y música adecuada para crear un ambiente patriótico. En ocasiones los títeres duplicaban el acontecimiento, pues representaban la celebración de independencia ante espectadores que se encontraban celebrando precisamente el día de la Independencia. Frecuentemente, las marionetas consideraban que parte de sus deberes cívicos consistía en comentar los sucesos políticos y criticar a los funcionarios locales midiéndolos a partir de los ideales de la gesta independentista.14

A riesgo de exagerar, es posible decir que este títere, forjado con los rasgos primordiales del campesino mestizo refundido en el paisaje natural, social y cultural de su época, fungía como un intelectual orgánico de varios segmentos del campesinado desposeído de sus medios de supervivencia, pero no carente de aspiraciones de una vida mejor. Por ende, el discurso de Vale Coyote recurre a la sátira para exhibir las incongruencias y la mendacidad de los legisladores, los funcionarios del gobierno y las élites poseedoras de la fortuna y la 'alta cultura'. Este orador utilizaba los códigos del lenguaje campesino, acentuando la sabiduría de los ámbitos rurales, aderezados con la picardía de los albures citadinos rurales, para crear chistes que funcionaban como agudos y ríspidos mensajes comprensibles para quienes manejaban el 'español correcto'. De este modo, un supuesto 'campesino ignorante' se protegía a sí mismo y a sus homólogos de cualquier intento represivo, pero, al mismo tiempo, trasmitía un mensaje subversivo que, como diría James Scott, proveía de armas de combate ideológico a los débiles o pobres.

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