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El vacío legal existente en España sobre las funciones que le corresponderán a Letizia Ortiz como Princesa de Asturias, tras su boda el próximo 22 de mayo con Felipe de Borbón, abre numerosos interrogantes sobre su figura.
La revista española "Tiempo" publicó este viernes que ni la Constitución ni el resto de leyes le otorgan papel alguno y ni siquiera le menciona, falta de normativa sobre la que opinaron un grupo de expertos vinculados a la monarquía.
Fuentes cercanas al heredero de la Corona española, citadas por
la revista, señalaron que "como consorte (Letizia) estará presente en
muchos de los actos del príncipe", pero "en cuanto a las funciones
que puede ejercer, nada está aún determinado".
Sobre el talante de la futura reina el catedrático de Derecho
Constitucional y autor del libro "El Estatuto del Príncipe" Antonio
Torres del Moral, dijo que se trata de "una profesional moderna" que
puede aportar nuevos "aires" a la monarquía.
Torres del Moral añadió que "dado que el Príncipe representa a
España en las tomas de posesión de mandatarios iberoamericanos", ella
podría presidir una fundación benéfica o cultural, en coordinación
con las esposas de estos dirigentes.
El rector de la Universidad Juan Carlos I de Madrid, Pedro
González, autor del libro "El refrendo a los actos del Rey", coincide
en este punto, al inclinarse por labores relacionadas con la
solidaridad, el medio ambiente y el patrimonio español.
Según González, también sería muy necesaria su implicación en la
labor del heredero en los países iberoamericanos.
Por su parte el ex ministro de Educación y preceptor
universitario de Felipe de Borbón, Aurelio Menéndez, se mostró
contrario a innovar el papel de la futura princesa de Asturias, y
dijo que "la experiencia irá diciendo cuál debe ser su quehacer".
El escritor y periodista José Apezarena, autor de la biografía
del Príncipe, subrayó la equivocación que supone dar excesivo
protagonismo a Ortiz, cuando "su papel es precisamente estar en
segundo plano", como ocurrió con la reina Sofía.
La posibilidad de modificar el marco legal español, con la
elaboración de un Estatuto para el heredero, es defendida por este
periodista, aunque señala los peligros que esto supone.
"Es necesaria una ley orgánica que regule la figura del
Heredero, y podría incluir a la princesa de Asturias, pero el
problema es que eso se debería abordar en una reforma
constitucional", lo que es visto como un gran riesgo en España.
A la polémica sobre la función de la consorte del Príncipe de
Asturias, se une la ausencia de precedentes próximos, ya que su
precedente más inmediato se remonta a 1802, cuando el entonces
príncipe Fernando VII se casó con María Antonia de Nápoles.

