El ejercicio físico, que se recomienda para la buena salud cardiaca, la entonación muscular y el control del peso ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer y mejora la probabilidad de supervivencia de los pacientes, según un estudio.
La actividad física, incluso la moderada, es un factor significativo en la recuperación y bienestar a largo plazo especialmente en mujeres que padecen ciertos tipos de cáncer, de acuerdo con los informes presentados hoy ante la 95 Reunión Anual de la Asociación Estadounidense de Investigación del Cáncer.
Uno de los estudios, presentados en Orlando (Florida) muestra una clara vinculación entre actividades tan comunes como andar o el desempeño de las labores domésticas, y la disminución del riesgo de sufrir cáncer de útero y de mama.
Otro demuestra que el ejercicio moderado disminuye los niveles de un marcador en la sangre que predice una tasa más baja de supervivencia en varios tipos de cáncer entre individuos obesos.
El ejercicio regular, al igual que las tareas domésticas pueden reducir entre un 30 y un 40 por ciento el riesgo de cáncer de endometrio en la mujer, según investigadores del Centro Médico de la Universidad Vanderbilt, en Nashville (Tennessee), y del Instituto Shangai de Cáncer, en China.
El investigador Charles Matthews, de Vanderbilt, y sus colegas evaluaron a 832 mujeres con cáncer de útero y edades de 30 a 69 años, identificadas mediante el Registro Shangai de Cáncer. La población de control, distribuida por edades, se eligió al azar entre mujeres que viven en esa ciudad china.
Se preguntó a las mujeres cuánto ejercicio hacían caminando o andando en bicicletas, cuánto ejercicio intencional, y cuánta actividad hogareña habían realizado tanto como adolescentes, entre los 13 y 19 años de edad, como durante su época adulta.
También se evaluó la actividad en otras ocupaciones durante la vida.
Las mujeres que dieron cuenta de su participación en ejercicios como adolescentes y como adultas mostraron de 30 a 40 por ciento menos probabilidades de desarrollar cáncer del interior del útero que las mujeres que no hicieron ejercicio como adolescentes o como adultas.
También se determinó que las actividades comunes que incluyen las labores hogareñas y la caminata diaria, redujeron el riesgo en un 30 por ciento.
Hubo reducciones de riesgo en las mujeres que dijeron que andaban unos 60 minutos por día, comparadas con las que dieron cuenta de caminatas de menos de 30 minutos por día.
En otro estudio los investigadores del Hospital Brigham y de Mujeres y de la Universidad de Harvard probaron la hipótesis de que la actividad física aumenta la tasa de supervivencia en mujeres que han sufrido cáncer de mama.
La investigadora Michelle Holmes y su equipo eligieron a las participantes con una revisión de datos de mujeres que tenían cáncer de mamas diagnosticado entre 1984 y 1996,
Los investigadores siguieron los casos desde 1986 de 2.296 mujeres hasta que murieron de cáncer o hasta junio de 2002.
Tomando en cuenta la fase del mal, la obesidad y otros factores el riesgo relativo de muerte por cáncer de mama disminuyó con cada nivel de actividad física comparado con la situación de las mujeres sedentarias.
El riesgo de muerte por cáncer de mama fue un 19 por ciento menor entre las mujeres que realizaron de 3 a 8,9 horas semanales de ejercicio y de un 54 por ciento menos para las que ejercitaron de 9 a 14,9 horas por semana.
