Encuesta
Los fumadores pasivos tienen más posibilidades de padecer cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias y contraer resfriados, que aquellos no expuestos al humo del tabaco.
Según un estudio publicado por el British Journal of Medicine se ha comprobado que el fumador pasivo, o sea, quien aspira el humo de los cigarrillos que otros fuman, padece un aumento del 20 por ciento de enfermedades cardíacas y de las arterias coronarias.
El estudio, que se llevó a cabo en Nueva Zelanda y se basó en una encuesta realizada entre 1981 y 1996, revela que los fumadores pasivos tienen un porcentaje de mortalidad 15 por ciento más alto que aquellos en cuyos hogares no se ha fumado.
Si bien los riesgos del humo del tabaco eran relativamente conocidos, un artículo publicado por científicos de la Universidad de California en la revista "Cell Biology", reveló un riesgo hasta ahora desconocido relacionado a la cicatrización de las heridas.
Sin embargo, para entender mejor la magnitud de este riesgo, es vital entender el trabajo que realizan las células en la curación de los desgarramientos o perforaciones de la piel.
Cuando se sufre una herida, ya sea natural o artificial (por ejemplo, por cirugías), el organismo humano utiliza mecanismos de reparación que producen una cicatriz diferente del tejido original.
Por ejemplo, si se efectúa una cirugía sobre la piel para extraer un lunar, ésta no se cura con nueva piel, sino con tejido cicatrizal, cuyo proceso definitivo puede durar hasta un mes.
Las células encargadas de ese delicado trabajo son los fibroblastos que actúan en una etapa temprana de formación de la cicatriz y unen los bordes de las heridas por medio de una intrincada red de fibras.
Este tipo especial de células también son responsables de la formación de las fibras colágenas, que otorgan resistencia a la piel, a los tejidos, y evitan que éstos se rompan.
Los fibroblastos también se encargan de las fibras elásticas, que como su nombre lo indica, son las que le otorgan elasticidad a la piel. En el caso de los fumadores por ejemplo, la elasticidad de la piel es menor derivando en un notable perjuicio estético.
El estudio de la Universidad de California determinó que en los fumadores pasivos se presenta inhibición de la migración de los fibroblastos en las heridas, y por eso estas personas tienen una calidad menor en sus cicatrices.
Este estudio fue realizado "in vitro", es decir que se contaminó artificialmente (con humo de cigarrillo) a cultivos de fibroblastos para establecer los resultados.
Para corroborar los hallazgos también se realizaron estudios "in vivo" con ratones como "fumadores pasivos" durante 6 meses.
Se llegó a la conclusión de que las heridas que se produjeron en los roedores "fumadores pasivos" tardaron más en cicatrizar, que las de los que no fueron expuestos al humo del cigarrillo.
A la luz de estos hallazgos se puede concluir que el hábito de fumar no sólo es altamente perjudicial para quienes lo practican, sino también para aquellos que pasivamente aspiran ese aire contaminado.
Los fumadores pasivos no sólo son víctimas de todos los efectos conocidos del humo del tabaco, sino también de este nuevo descubrimiento relacionado con el retardo de la cicatrización de las heridas.
