El constante aumento del número de niños de corta edad con sobrepeso, ha movido a las autoridades sanitarias a cambiar las directrices de salud para los más pequeños a quienes, a partir de ahora, se les tomará la presión arterial.
El incremento de las cifras de niños de corta edad con problemas de obesidad ocurre en todos los grupos étnicos estadounidenses, de acuerdo con expertos que participan en una reunión que celebra hoy en Nueva York la Sociedad de Hipertensión de Estados Unidos.
Las nuevas pautas, que serán publicadas en la revista "Pediatrics" del mes de julio próximo, recomiendan a los médicos verificar en los niños posibles dolencias de corazón y daños en sus vasos sanguíneos, si éstos tienen alta la presión arterial.
Al igual que directrices emitidas hace ocho años, las divulgadas hoy urgen a los médicos a empezar a ejercer el control de la presión sanguínea en niños a partir de los tres años de edad, durante sus visitas rutinarias a las clínicas, tal como se hace con los adultos.
"Creo que todavía existe una amplia proporción de pediatras y médicos de familia que rutinariamente no toman la presión sanguínea" a los niños de corta edad, dijo Ronald Portman, de la Universidad de Texas, en Houston, miembro del comité que elaboró las nuevas pautas.
"El problema real es la obesidad", precisó Bárbara Alving, directora interina del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón e Hipertensión.
Otros expertos como Bonita Falkner, de la Universidad Thomas Jefferson, de Pensilvania, consideran que en años recientes los médicos han aprendido que aún en los niños la presión arterial alta puede causar daños en los órganos.
Falkner, que presidió el comité que elaboró la nueva guía, sugirió a todos los pacientes -niños y adultos-, que se sometan a controles rutinarios sobre condiciones como la dilatación del corazón y el espesor de la arteria carótida.
Añadió que, aún sin que haya señales de daños cardíacos, los doctores deben ayudar a los niños de pocos años al control de la presión arterial.
"El primer paso es cambiar el estilo de vida teniendo en cuenta que el problema más común es el sobrepeso", subrayó.
Falkner manifestó que si el cambio del estilo de vida no funciona, se debe suministrar medicamentos a los niños de corta edad para bajarles la presión arterial, tal como se hace con los adultos.
Las autoridades de salud de EEUU calculan que actualmente el 16 por ciento de los niños de tres años o más de este país tienen sobrepeso.
Las últimas estadísticas nacionales estadounidenses recabadas a finales de la década de los años noventa muestran que, en una década, las cifras de presión sanguínea en los niños de corta edad han aumentado poco, pero de una forma significativa.
En ese sentido, el promedio de la presión sistólica de esos pacientes -el número alto en la lectura de la presión sanguínea-, ha aumentado un punto, de 105 a 106, mientras que la diastólica subió de 58 a 62, en el período mencionado.
Los especialistas estiman que este fenómeno ha surgido como consecuencia del aumento del sobrepeso entre los niños de pocos años de edad, aunque los pediatras y otros médicos opinan que juega un papel clave la poca actividad física y los cambios en la dieta.
Los pediatras consideran pre hipertensos a los niños de corta edad cuya lectura de la presión sanguínea está entre los percentiles 94 y 95.
El percentil es una medida estadística que indica qué tanto por ciento de un sector de la población está por encima o por debajo de la cifra considerada "media".
Por ejemplo, si un niño está situado en el percentil 95 del índice de presión sanguínea, significa que su presión está por encima del 95 por ciento de los menores.
