La aspirina, el fármaco maravilla que puede ayudar a evitar ataques cardíacos y derrames cerebrales, también parece disminuir la posibilidad de que las mujeres desarrollen el tipo más común de cáncer de seno, según un estudio.
Sus autores afirmaron que el hallazgo es interesante, pero se requiere mayor investigación antes de que los médicos puedan recomendar que las mujeres ingieran aspirina para prevenir el cáncer de mama.
El estudio aparece en el número del miércoles de la revista de la Asociación Médica Norteamericana y fue encabezado por la investigadora Mary Beth Terry y el doctor Alfred Neugut de la Universidad de Columbia.
Estudios anteriores finalizaron con conclusiones contradictorias sobre si existe un vínculo entre la aspirina y el cáncer de seno. Este es el primero en analizar si el fármaco podría influir en el crecimiento de tipos específicos de tumores, dijo el doctor Raymond DuBois, director de prevención del cáncer en el Centro Contra el Cáncer Vanderbilt-Ingram de la Universidad Vanderbilt.
"El estudio marca un hito", dijo la doctora Sheryl Gabram, especialista en senos en el Centro Médico de la Universidad de Loyola, ubicado en los suburbios de Chicago.
La disminución de los riesgos se encontró en tumores cuyo crecimiento es impulsado por las hormonas sexuales estrógenos o progesterona. Aproximadamente 70% de las mujeres que desarrollan cáncer de mama padecen este tipo, conocido como positivo a la recepción de hormonas.
Las mujeres en el estudio que tomaron aspirinas al menos cuatro veces por semana durante por lo menos tres meses tenían 30% menos de probabilidades de desarrollar cáncer de seno provocado por hormonas que las que no ingirieron aspirina. El fármaco no tuvo efectos sobre el riesgo de desarrollar el otro tipo de tumor, negativo a la recepción de hormonas.
Los investigadores sospechan que la aspirina actúa al interferir con la producción de estrógenos en el cuerpo.
Estudios similares han sugerido que este fármaco podría reducir los riesgos de desarrollar otros tipos de cáncer, incluyendo el del páncreas, de los ovarios y el mal de Hodgkin.
Pero estos estudios no pudieron concluir categóricamente si había otros factores que influyeran en los resultados. Y al igual que las nuevas investigaciones sobre el cáncer de mama, muchos de estos estudios se apoyaban en los recuerdos de las personas sobre la frecuencia con la que tomaban aspirina.
Sin embargo, un estudio más riguroso ha vinculado el uso de aspirina para bebés con una disminución en el riesgo del desarrollo de tumores que podrían convertirse en cáncer de colon.
