BBC MUNDO.- Estudios anteriores habían determinado que los problemas relacionados con la alimentación son bastante comunes en bailarines profesionales de ballet y atletas de elite, pero ésta es la primera investigación que establece un vínculo entre el placer de bailar en la niñez y esta clase de enfermedades.
Según los científicos, la afirmación es especialmente cierta en el caso de las niñas.
"Participar en danza de pequeña tiene efectos a largo plazo en los hábitos alimenticios", afirman los investigadores, que estudiaron el comportamiento alimenticio de 546 mujeres de entre 17 y 55 años.
Casi dos tercios de ellas reconocieron que habían hecho danza en la niñez.
"Pese a que no hubo grandes diferencias de masa corporal entre las bailarinas y las no bailarinas, los resultados mostraron que las primeras tenían un ideal de figura más pequeña", aseguran los científicos.
"Figura ideal"
Steve Bloomfield, portavoz de la Asociación de Desórdenes Alimenticios británica, indicó que existe conciencia de que los niños que hacen cierto tipo de danza, sobre todo ballet clásico, son sometidos a una presión considerable para que permanezcan flacos y alcancen una "figura perfecta".
El año pasado, la organización produjo un folleto titulado "Tu cuerpo, tu riesgo", destinado a educar a bailarines jóvenes sobre los peligros de desarrollar desórdenes alimenticios.
"Lo que algunos piensan es el peso ideal para un bailarín de ballet está en el límite de ser considerado anoréxico", dice Bloomfield.
"Una vez que los jóvenes toman conciencia de cómo lucen, la imagen se puede transformar en un interés muy destructivo", señaló el vocero.
Los expertos afirman que tanto la anorexia -que lleva a comer lo menos posible- como la bulimia -que implica un ciclo de alimentación compulsiva seguido de vómitos auto provocados- son un tipo de enfermedad mental.
De hecho, en la actualidad son la mayor causa de muerte entre pacientes psiquiátricos.
Hay quienes opinan que la imagen de modelo excesivamente delgadas que exacerban algunos medios de comunicación son una de las principales influencias sobre los desórdenes alimenticios de los más jóvenes.
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