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 Patologías que matan por remordimiento
10 de abril de 2007 11:43

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Anorexia

Los remordimientos y la obsesión de los artistas por descuidar y pulir el cuerpo son tan poderosos, que les provocan patologías que en algunos casos suelen desembocar en daños irreversibles y en tragedias.

Así, la ausencia de apetito y el hambre compulsiva son dos trastornos alimentarios que afectan y afligen de manera considerable la salud de muchas celebridades del medio artístico nacional e internacional, en su afán de presentar una imagen estética ante el público.

Tales irregularidades en la nutrición se conocen como anorexia y bulimia. Pocas luminarias han reconocido su problema públicamente y lo han superado.

No obstante, muchas más permanecen en el silencio, aunque las imágenes sean contundentes.

Durante muchos años, la actriz mexicana Vanesa Guzmán se obsesionó por poseer el cuerpo perfecto, al grado incluso de poner en riesgo su vida y colocarse a tan sólo un peldaño de la muerte, según confesó.

Relata en entrevista, que los padecimientos comenzaron después de participar en el concurso de "Nuestra Belleza México 1985", donde obtuvo el título, y se convirtió en la mujer más hermosa del país.

Antes del certamen internacional de belleza "Miss Universo
1996"-donde se adjudicó el cuarto lugar-, se enfermó de bulimia y
anorexia.

"Semanas antes del concurso aumenté un poquito de peso, por lo
que sólo me servía porciones diminutas de comida y sobreviví a base de piña y ensalada. Después me quedó el capricho por estar delgada, pero al mismo tiempo me moría de hambre".

Y entonces decidió combinar sus patologías: "primero comía demasiado y luego me laxaba por el trauma de mantenerme baja de peso.

Pensaba que parecía cochinito, cuando en realidad estaba hecha
huesos".

Continúa 'Artistas al borde de un ataque de anorexia y bulimia'

Guzmán, quien recién destacó con su trabajo en la telenovela
"Amar otra vez", donde dio vida a la villana "Verónica", reconoce que dichos males casi le quitan la vida.

"Casi me muero durante el primer Teletón (1997). Recuerdo que me
asignaron unas conducciones en Polanco y después me trasladé en
motocicleta al Estadio Azteca. La temperatura era muy baja y en el día sólo había comido una manzana y ensalada de lechuga, pero ya tomaba pastillas y hasta me inyectaba para disminuir de peso".

Narra que para ese tiempo ya padecía hipoglucemia: "Y al llegar
al Estadio Azteca me diagnosticaron principios de hipotermia y caí inconsciente tres horas; los médicos me dijeron que sólo estaba viva porque no me tocaba morir y fue entonces cuando me pregunté: ¨qué estoy haciendo con mi vida?"

De acuerdo con la doctora Emma Leyva, de Neways de México,
empresa que se dedica al cuidado de la salud, algunas mujeres del
medio del espectáculo no ven la anorexia como una enfermedad, sino como una virtud.

"Es un mal que se promueve y se felicita", aseguró.

Patricia Navidad, que entre varias participantes en televisión
destacó en el 2002 por su papel de "Aventurera", sostiene que
mientras sufrió el problema, a principios de su carrera, fue mejor aceptada entres sus compañeras de trabajo.

"Me sumergí en la enfermedad porque pensaba que le caía mal a la
gente y que sólo así lograría su apoyo. En aquel entonces mi
autoestima se encontraba por los suelos. Me sentía fea y gorda. Entré en una fuerte depresión y empecé a hacerme daño, hasta parar con un psicoanalista, pues no sólo me provocaba el vómito, sino que ya no lo podía controlar", revela.

Hoy, afirma la sonorense, "ya no permito que me lastimen. Soy
una mujer a la que todo le ha costado, valgo mucho y si no lo saben apreciar, ni modo".

La doctora Minerva Gil, del Hospital General de México de la
Secretaría de Salud, explica a Notimex que cuando el mal avanza el cuerpo esta tan débil que resulta imposible mantenerse de pie y el corazón comienza a fallar, tal como le ocurrió a la actriz Anahí, protagonista de la novela juvenil "Rebelde".

En mayo de 2001, la joven de 21 años de edad fue internada de
urgencia en un hospital por complicaciones cardiacas y respiratorias ocasionadas por un avanzado estado de desnutrición, resultado de la anorexia que padecía.

Continúa 'Males idealizados como una virtud'

En terapia intensiva, los médicos que la atendieron le salvaron
la vida, ya que su corazón había dejado de bombear sangre y solamente saltaba, según informó su madre Marichelo Portilla.

"Mi padecimiento empezó porque un día oí que la televisión
engordaba ocho kilos. Entonces pensé que tenía que bajarlos para
verme bien. Uno piensa que no va a pasar nada, pero no es así. Me
empezó a quedar ropa que sólo le podría venir a una niña de 11 años.

Cuando me di cuenta, ya devolvía lo que comía."

A raíz de eso, admite, irónicamente "perdí oportunidades de
trabajo".

En 90 por ciento de los casos -comenta la doctora Gil- el
padecimiento se ensaña sobre las adolescentes. Aún se desconocen las causas de este mal, si bien algunos expertos refieren factores culturales, sicológicos e incluso genéticos.

Pese a la gravedad de su problema, la también cantante arriesgó,
a los 18 años de edad, otra vez su salud y se operó el busto para
aumentarse dos tallas, implantes que cuatro meses después fueron
retirados debido a que la debilidad de su cuerpo los rechazó.

No obstante que su imagen en televisión luce demasiado delgada y
su cara siempre está demacrada aún con excesivo maquillaje, Anahí
asegura que su salud es óptima y que los trastornos alimentarios
quedaron atrás.

"Después de la pérdida de peso, también llega la amenorrea, es
decir, la pérdida total del periodo menstrual. Más tarde, se cae el cabello de manera excesiva, sangran las encías y se pierden dientes, hasta llegar a daños irreversibles como osteoporosis, lesiones en el corazón, riñones, hígado, cerebro e incluso esterilidad", expone la doctora Emma Leyva.

La cantante Lynda, eventualmente retirada de los escenarios,
sufrió estragos de la anorexia a los 19 años de edad y confiesa que gradualmente perdía grandes cantidades de cabello.

"Creo que todos los seres humanos somos vanidosos por
naturaleza, pero yo exageré. Me observaba en los videos y en las
fotos y no me gustaba. Aunque todos me decían que me veía bien, yo no estaba convencida. Creía que sólo triunfaría si me fabricaba un cuerpo de súper modelo, pero me equivoqué".

Sasha Sokol, ex integrante del grupo Timbiriche, también fue
víctima del mal que al mismo tiempo combinó con el uso de
estupefacientes, cuando recién iniciaba su etapa de solista.

Continúa 'Artistas y modelos en la mira'

Atribuye su adicción a bajar de peso a la obsesión de hacer
pasarela y ser modelo exclusiva de importantes marcas de ropa
internacionales, mismas que promueven estereotipos de mujeres
incompatibles con la obesidad.

"Decidí que tenía que deshacerme de muchos kilos y consumí
cocaína para poder aguantar el hambre. No veía nada de malo en ello, muchos lo hacían y creí que podría controlarlo, pero no pude", declaró a una revista de circulación nacional en 1994.

A los 23 años, la cantante y actriz media 1.67 metros de
estatura y pesaba menos de 45 kilogramos.

La modelo y actriz mexicana Eugenia Cauduro, recordada por haber
sido la imagen del "Canal de las Estrellas" de Televisa, en el
periodo de 1992-1995, externa a Notimex que sufrió anorexia tras un largo proceso de depresión.

Recuerda: "Me conseguí un ritmo de trabajo bestial, los días
pasaban y yo no probaba bocado. Me desmayaba y me sentía fatal, y por absurdo que parezca, jamás lo atribuí a la falta de apetito".

Esto mismo le sucedió -según lo confirmó ella misma- a la
cantante Gloria Trevi, recién absuelta de los cargos de corrupción de menores y rapto.

A últimas fechas, un nombre se agregó a la lista. Se trata de
Miriam Montemayor, ganadora de la primera generación del reality
musical "La Academia", promovido por Televisión Azteca.

Durante un concierto del concurso "Desafió de Estrellas", la
joven regiomontana sufrió un leve desvanecimiento. Ante el hecho,
negó rotundamente que fuera anoréxica o bulímica, aunque sí admitió tener malos hábitos alimenticios que le provocaron anemia.

En abril de este año trascendió que Elisa Velenzuela Galván,
también ex alumna de la segunda generación del mismo programa,
intentó suicidarse luego de sufrir un ataque de esquizofrenia.

De acuerdo con información que en aquel entonces proporcionó el
programa "Con sello de Mujer" de Televisión Azteca, la joven de 24 años de edad tenía dispuesto arrojarse desde el sexto piso de su domicilio ubicado en Guadalajara, Jalisco.

Continúa 'Campañas para evitar este mal'

Ahí el médico determinó que la novel cantante sufrió un ataque
de esquizofrenia bipolar producido, quizá, por el consumo de
marihuana, ya que se encontraron en su bolsillo 20 gramos de esta
droga.

El problema se relacionó con sus avanzadas bulimia y anorexia
que padecía desde 8 años antes y por los cuales se vio obligada a
abandonar el concurso y a someterse a un tratamiento.

Con estas enfermedades se corre un riesgo que es irreversible:
la muerte, ya sea por inanición o por suicidio o desequilibrio
electrolítico, apunta la doctora Leyva, quien laboró durante siete años en el Departamento de Farmacología del Hospital General de la SSA.

"Lo más probable es que se aíslen socialmente, perdiendo el
trabajo, los amigos, el estudio, y que la familia gire en torno a
este miembro, provocando un estancamiento en el crecimiento
psicológico de todos sus integrantes, incluida la paciente",
advierte.

Preocupadas por estos trastornos, en noviembre de 2001 las
actrices Mayra Rojas y Margarita Gralia iniciaron una campaña para llamar a los jóvenes a cuidar su salud, mantenerse en óptimo estado y no caer en situaciones límite.

Ni todas las propuestas de solución hechas por los especialistas
han evitado que se conozcan casos de celebridades que, aún cuando a los ojos del público son casi perfectas, han sufrido estos graves
trastornos.

En el plano internacional figuran los casos de la modelo Noami
Campbell, las cantantes María Conchita Alonso, Victoria Beckham y
Geri Halliwell -ambas ex integrantes del grupo Spice Grils- y las
princesas Victoria y Diana, esta última ya fallecida.

La anorexia atrajo la muerte a la cantante Karen Carpenter en
1983, situación que dio cuenta por vez primera en el ambiente
artístico de la existencia de graves desordenes alimenticios.

Como se puede ver, nadie está exento de estas patologías. Ni
siquiera las luminarias.