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Los hombres se preocupan por la forma y el tamaño de sus penes porque piensan que a las chicas les gustan grandes, digan lo que digan frente a terceros. Los genitales masculinos externos están constituidos por el pene y los testículos, que se encuentran alojados en una bolsa denominada escroto.
La razón por la que los testículos se encuentran en el exterior del cuerpo y no dentro, como los ovarios femeninos, es porque las células germinales de los espermatozoides no soportan la temperatura corporal. Si los testículos se encontraran dentro del abdomen los hombres serían estériles.
Alojándose en el escroto, tienen la oportunidad de mantenerse a la temperatura deseada simplemente con que los músculos escrotales los hagan ascender y pegarse al cuerpo o descender y alejarse de él, según la temperatura ambiente.
Testículos y escroto
Que un testículo cuelgue y pese más que otro es tan normal como la desigualdad de los pechos en las chicas, por lo que no ha de ser motivo de preocupación para nadie. Los testículos no son más sensibles que cualquier otro órgano, simplemente están más expuestos al encontrarse fuera del cuerpo.
Los golpes directos sobre las vísceras producen un dolor agudo potencialmente sincopal (que puede desmayar). Por eso duelen los golpes en los testículos, en el hígado, en el estómago, en los pechos (que también son glándulas), o en la vulva (aunque lo que se golpea aquí es la vejiga que descansa directamente sobre el tercio externo de la vagina, y es, así, muy accesible desde el exterior).
El escroto está cubierto de vello del mismo color que el pelo del resto del cuerpo, y se extiende hasta la zona anal y la cara interna de los muslos, así como hasta la base del pene. En los chicos, el pubis puede estar notablemente poblado de vello, con una prolongación en la línea media que se dirige hacia el ombligo, o ser más bien exiguo. En ambos casos es normal y dependerá de la pilosidad general del hombre.
Glande y prepucio
El pene está formado por tres cilindros esponjosos que se llenan de sangre durante la excitación hasta ponerlo en erección. Su aspecto exterior es el de un tubo flexible más o menos largo y de groso variable. En su extremo existe una protuberancia llamada glande, normalmente cubierta por un trozo de piel de nombre prepucio.
En condiciones normales (salvo que exista fimosis o una esclerosis del borde prepucial [10% de los hombres de todas las edades]) el prepucio se retrae y deja el glande al descubierto. En el extremo del glande está el meato urinario, por donde los chicos orinan y eyaculan el semen (ambas funciones no pueden darse simultáneamente).
El glande del pene y el prepucio están unidos entre sí en la parte ventral del primero por un trozo especial de piel llamado frenillo. El frenillo es la zona más eróticamente sensible del pene; es el gatillo que, convenientemente estimulado, hace que los hombres lleguen al orgasmo (si les acaricias el cuerpo o la base del pene es posible que lleguen al orgasmo...).
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Cincuncisión
Un pene natural es el que está sin circuncidar. Los penes circuncidados sin razones médicas para realizar esta operación (fimosis o esclerosis), están cruelmente mutilados, aunque por razones sociales o religiosas se contemple como algo “normal”.
Se ha argumentado que el pene circuncidado es más higiénico porque se lava mejor. Pero es más civilizado y natural enseñar a los niños a lavarse el pene que mutilarles por esa razón, ¿no? ¿Alguien se imagina que cortásemos los labios menores de las niñas por las mismas razones higiénicas, en vez de enseñarles a lavarse la zona?
El tamaño
Habitualmente, los penes adultos tienen una coloración de piel más oscura que el resto del cuerpo y carecen de pelos, salvo en la base y alguno que otro suelto a lo largo del cuerpo. Los penes tienen diferente forma (más gruesos en el glande, o en la parte media, o en su base); pueden ser rectos o ligeramente curvos (hacia arriba o hacia un lado); pueden ser gruesos o afilados; largos o cortos. Todos ellos se encuentran dentro de la normalidad.
La medida de un pene en reposo no dice mucho sobre la que puede alcanzar en erección. Se ha comprobado que los penes pequeños tienden a crecer más y los grandes menos, para alcanzar aproximadamente el mismo tamaño en erección. Sin embargo, a primera vista, lo que suele verse son penes en reposo, razón por la que el tamaño en reposo también importa.
Desde un punto de vista estético, muchas mujeres prefieren los penes grandes, otras lo ocultan, y a las menos les da igual. A ninguna les gustan pequeños. Pero desde el punto de vista de las relaciones sexuales, a una gran mayoría les agradan los penes grandes (más anchos que largos).
¿Pequeños y juguetones?
Las razones psicológicas que justifican esa actitud femenina hacia los penes grandes (no muy grandes; esos asustan) son que durante el coito les gusta sentirse “llenas”. Eso les produce sensaciones placenteras por sí mismas, aunque nada tengan que ver con su orgasmo (que depende del clítoris, no siempre convenientemente estimulado durante el coito aunque el pene tenga un tamaño respetable).
Pero también existen razones fisiológicas. Se ha comprobado que cuanto mayor sea la distensión de la vagina durante el coito (lo que es más fácil con penes regordetes), más intensamente se despierta un reflejo que incrementa la afluencia de sangre hacia el clítoris y hacia el plexo vascular perivaginal.
Eso aumenta la erección del primero, la humidificación de la segunda y las sensaciones eróticas de la zona. Por eso, para la cópula son mejores los penes gruesos, aunque sean cortos, que los delgados, aunque sean largos.
La célebre frase que afirma que son mejores los penes pequeños y juguetones que los grandes y sosos, no es más que una mentira piadosa para evitar complejos. Porque, lo cierto es que el orgasmo femenino nada tiene que ver con el tamaño del pene..., pero es que tampoco está muy relacionado con el coito. Si el clítoris no se estimula convenientemente..., no hay nada que hacer, sea como sea el pene y su portador.
El tamaño no influye en la intensidad
Naturalmente, el tamaño del pene nada tiene que ver con la intensidad del deseo sexual de su dueño (en el sentido de mayor sexualidad a mayor tamaño y viceversa), ni con el tamaño corporal o de alguna parte específica del cuerpo del hombre (la nariz o las manos, por ejemplo). Esas historias sólo sirven para engañar a las gentes crédulas.
Un pene lavado normalmente en la higiene diaria, tiene su olor característico, pero no huele mal. Y si se tiene la costumbre de limpiar el glande retrayendo el prepucio, un pene completo no es menos limpio que otro mutilado. En caso contrario, el esmegma (secreción con la consistencia de rayadura de queso) acumulado en el surco balanoprepucial echará para atrás a la chica más voluntariosa.
