Encuesta
Suscríbete al boletín y recibe los artículos más interesantes de la semana
Puede ocurrir que el hombre se sienta excitado, incluso muy excitado, y la erección no se presente, tenga poca fuerza, o desaparezca con rapidez nada más iniciada. Sin embargo, no se puede hablar de disfunción eréctil cuando eso sucede esporádicamente.
Para hacer el diagnóstico de disfunción eréctil, tales dificultades deben aparecer con frecuencia, persistencia (aunque se obtengan erecciones ocasionales) y durante un periodo de tiempo mínimo de seis meses.
Equivale a la sequedad vaginal femenina o a la pérdida de la lubricación aunque la mujer esté sexualmente excitada
Problema bastante frecuente
En cualquier caso, la consecuencia es que el coito no puede llevarse a cabo o debe interrumpirse apenas iniciado. Lo que suele ser muy frustrante para ambos miembros de la pareja y resulta demoledor para el hombre que culturalmente ha sido condicionado para “dar la talla”. La disfunción eréctil moderada o completa afecta aproximadamente a un 3% de la población masculina menor de 40 años.
Y la frecuencia aumenta con la edad, no por el envejecimiento propiamente dicho (existen ancianos capaces de alcanzar erecciones perfectamente eficaces), sino por la mayor incidencia de enfermedades físicas que, por sí mismas o por los medicamentos necesarios para combatirlas, obstaculizan el buen funcionamiento “hidráulico” del pene. En cualquier caso, la disfunción eréctil ocupa el primer lugar de las consultas sexológicas de los varones, alcanzando entre el 37% y el 42% de las mismas.
Diferentes causas
Hay causas físicas, psicológicas y mixtas para la disfunción eréctil. Pero no hay mucho acuerdo sobre la verdadera extensión de unas y otras. Los urólogos afirman que son más frecuentes las primeras y las terceras y los sexólogos, psiquiatras y psicólogos dicen que las más comunes son las segundas. Los estudios realizados sobre población general carecen de garantías metodológicas que permitan confiar en sus resultados.
Con frecuencia sucede que una dificultad ocasional de la erección se convierte en una verdadera disfunción psicológica por la actitud de espectador que adopta el hombre en sus relaciones sexuales: al temer no alcanzar la erección, no lo consigue por mucho que insista.
Porque conviene no olvidar que la erección no es una cosa voluntaria, sino un reflejo medular autónomo que precisa que las vías nerviosas y vasculares implicadas en la misma estén indemnes para funcionar bien. Pero sucede también que el propio miedo, la actitud expectante de ver qué va a pasar, inhiben la actividad refleja que subyace en la erección e impiden que se produzca.
De hecho, ese es el mecanismo que permite que un hecho circunstancial pueda extenderse en el tiempo y acontecer en cada ocasión que se intenta mantener relaciones sexuales.
¿Qué hacer?
Ante una disfunción eréctil lo primero que hay que hacer es determinar si es de origen físico o psicológico. Una buena exploración clínica aclarará la presencia de enfermedades que la causen o no. Si sólo aparece cuando se intenta practicar el coito, pero no durante la masturbación, por ejemplo, o al levantarse por la mañana, lo más probable es que sea de origen psicológico.
En cualquier caso, puede realizarse una pletismografía de sueño. En la fase de sueño REM, las mujeres tienen contracciones y humedades vaginales semejantes a las de la excitación sexual y los hombres erecciones. Es algo reflejo que nada tiene que ver con el sexo.
Continúa en la siguiente página
Suscríbete al boletín y recibe los artículos más interesantes de la semana
Se hace dormir al hombre en un laboratorio de sueño. Se le hace un electroencefalograma para saber en la fase de sueño que está en cada momento y se registra con un sensor especial el diámetro del pene. Si mientras duerme tiene erecciones en la fase REM, son pocas las probabilidades de que haya causas físicas. Si no se dan, lo más seguro es que existan.
El tratamiento de las causas físicas es el que les corresponde a cada una de ellas. La mejoría de la causa puede favorecer la aparición de erecciones. Otras veces no.
Fármacos para favorecer la erección
Existen fármacos específicos que pueden emplearse para favorecer la erección y mantenerla en presencia de un estímulo sexual eficaz. Sólo pueden obtenerse con receta médica. Pero, en ocasiones, ni con eso se consiguen mejorías.
Entonces existe el recurso de hacer unos implantes en el pene conectados a una bolsita con líquido que el paciente puede abrir o cerrar a voluntad, haciendo que esos implantes se pongan erectos o se aflojen.
Para las disfunciones de origen psicológico hay que saber que ceden espontáneamente en un tercio de los casos, habitualmente porque desaparece el temor a no hacer las cosas adecuadamente; y cesan de un modo irregular (con recaídas) en los casos circunstanciales, es decir, en los que dependen del tipo de pareja que se tiene o del ambiente donde se mantengan las relaciones sexuales. En caso contrario, pueden utilizarse los referidos fármacos específicos para la erección y/o aplicar los tratamientos psicológicos.
La erección siempre es necesaria
Estos intentan lograr dos objetivos: que el hombre afectado no esté pendiente de la erección sino más bien de sus sensaciones, y que aprendan (él y su pareja) que las relaciones sexuales no dependen de aquella, ni de la actividad masculina en exclusiva.
Algo que nuestra cultura tiene muy asimilado es que toda relación sexual debe terminar en coito.
En tales circunstancias, obviamente, la erección es necesaria y su ausencia una preocupación. Pero conviene saber que no es tan obligada para la obtención orgásmica (se puede masturbar a un hombre aunque su pene esté flaccido y hacerle llegar al orgasmo; hay que saber hacerlo) y, también, que existen otras formas de relacionarse sexualmente un hombre y una mujer (sexo oral, masturbación recíproca, la propia en presencia del otro...) donde la erección sólo es la consecuencia lógica de la excitación, y no resulta tan necesaria como para la penetración vaginal.
Una forma de conseguir que disminuyan las disfunciones eréctiles de origen psicológico es cambiar esa mentalidad y aceptar socialmente que los hombres no tienen que estar siempre “dispuestos” y que pueden decir “no” si realmente no les apetece tener relaciones sexuales..., sin que nadie se considere personalmente rechazada por eso.
La disfunción eréctil puede ser
Por la forma de inicio:
Por las causas:
