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 Cuidado con lo que le untas al pan
10 de abril de 2007 17:14

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Pan

La verdad que ya no sabe una qué hacer en cuestión de alimentación. La publicidad es engañosa; y unas veces habla de los beneficios de determinada dieta, para apenas meses después anotar que recientes investigaciones han probado que eso que antes se aseguró, es malísimo, produce cáncer, enferma del corazón o engorda como loco.

Desde hace relativamente poco tiempo las mamás, aún aquellas que no tienen muchos recursos para destinarlos a buenas comidas, han empezado a preocuparse por la calidad de lo que sus hijos comen.

Y últimamente, es cada día mayor el número de familias que creyendo mejorar su salud, están cambiando la mantequilla por la margarina. Si usted forma parte de una de ellas, ponga por favor atención a este artículo que hice en base a un texto enviado por Alberto García Rodríguez, Subjefe de Recursos Humanos del ISSSTE en Baja California.

Entre los datos que yo no sabía y que García Rodríguez da, están aquellos que indican que la margarina fue producida originalmente en Estados Unidos para engordar pavos a bajo costo; pero lo que en realidad hizo, fue matarlos.

Situación llevó a quiénes en eso habían invertido, a romperse la cabeza pensando en el camino a tomar para recuperar su inversión. Lo primero se les ocurrió, fue venderla tal cual para que se usara en cualquier otra cosa; pero al ver que lo que tenían era una sustancia blanca; y sin cualidades aparentes, que la hicieran apetecible a los consumidores; decidieron añadirle un color amarillo y comercializarla como substituto de la mantequilla; y dedicaron amplios recursos a promocionarla.

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Pero, ¿cuáles son las verdaderas diferencias entre margarina y mantequilla?. La mantequilla ha existido durante siglos, y la margarina tiene menos de uno en el mercado. La mantequilla sabe mucho mejor que la margarina; mejora el sabor de otros alimentos, y tiene beneficios nutricionales propios; mientras la margarina tiene sólo los que le añadieron al fabricarla.

Lo malo es que aunque las dos, tienen la misma cantidad de calorías, la mantequilla es ligeramente más alta en grasas saturadas, tiene ocho gramos, comparados con los cinco de la margarina.

Pese a eso y de acuerdo con un reciente estudio de la Universidad de Harvard, comer margarina en vez de mantequilla puede aumentar en 53 por ciento el riesgo de enfermedades coronarias en las mujeres, porque sube el colesterol total y el LDL que es el llamado colesterol malo; y en contraparte, disminuye el HDL o colesterol bueno.

Además, comer margarina incrementa en cinco veces el riesgo de cáncer; disminuye la calidad de la leche materna; y también, la reacción inmunológica del organismo y la reacción a la insulina.

Y lo peor, es que le falta sólo una molécula para ser plástico; lo que sería suficiente para evitar su uso en la alimentación de seres humanos. Si usted lo duda y quiere comprobarlo, el investigador sugiere una forma muy fácil de hacerlo. Simplemente deje un poco de margarina en su patio o en cualquier lugar sombreado; y a los pocos días podrá advertir que a su alrededor no se paran ni las moscas; vaya ni siquiera esos molestos y diminutos mosquitos, que vuelan alrededor de frutas y verduras cuando empiezan a descomponerse.

Tampoco se pudre; ni se pone verde; ni huele mal; eso es, porque como no tiene valor nutritivo nada crece en ella; absolutamente nada; ni los más pequeños y simples microorganismos.

A la margarina le pasa lo mismo, que a cualquier plato de plástico que usted haya dejado junto a ella; nada. De modo que si después de todo, sigue usted decidido a seguir consumiéndola; lo único que queda es pedirle que piense que untar margarina en su pan tostado o en su tortilla, equivale a untarles un plato o vaso de plástico derretido.


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