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 ¿Cuándo es hora de dejar los pañales?
10 de abril de 2007 17:32

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Niña

El periodo en que los niños dejan de necesitar panales, denominado "etapa de control de esfinteres", es critico en su desarrollo, por lo cual es importante que los padres estén enterados de cómo se da este proceso para ayudarlos a lograr sus metas de la mejor manera.

En este articulo contestamos algunas de las preguntas más frecuentes de los padres cuando sus hijos alcanzan dicha edad.

1.- ¿Qué es el proceso de control de esfínteres?

Para que un niño esté en posibilidad de dejar los pañales es necesario que controle la salida de orina y heces fecales, lo cual logra cuando es capaz de abrir y cerrar dos músculos localizados en el ano y en la parte inferior de la vejiga, conocidos como esfínteres.

Este control se logra paulatinamente, y está relacionado con la adquisición de habilidades motoras y cerebrales como caminar, agacharse, brincar; hacer señas y; sobre todo, con la obtención de un lenguaje sencillo, con palabras relacionadas con el acto de orinar o defecar.

Es importante saber que el control de esfínteres inicia cuando el niño logra tener conciencia de que se ha mojado o manchado su pañal y lo comunica a sus padres, y termina hasta que es capaz de acudir solo al baño, desvestirse, sentarse en el retrete, orinar y/o defecar; limpiarse, jalar el agua del excusado, vestirse y lavarse las manos; alcanzar este proceso a la perfección puede tardar dos o tres años.

2.- ¿A qué edad debe iniciarse?

No existe una edad ideal para iniciar el control de esfínteres; el momento adecuado depende de la madurez de cada niño, sin embargo, es importante que los padres estén alertas a las señales de madurez e interés que el niño les envía, las cuales pueden aparecer desde los 18 meses de vida, pero es más común encontrarlas a partir de los dos años de edad.

A continuación, se detallan las señales o habilidades con que el niño debe contar para iniciar el entrenamiento del control de esfínteres:

  • Ser capaz de diferenciar entre seco y mojado, limpio y manchado, además de sentir la incomodidad de estar mojado y/o manchado.
  • Poder pronunciar palabras relativas a la necesidad de ir al baño, tales como "pipi", "popo", etcétera.
  • Facilidad de subirse y bajarse un calzón o trusa.
  • Mostrar interés en el retrete o excusado.
  • Poder brincar con los pies juntos, lo que implica tener control sobre los músculos de la parte inferior del abdomen.

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  • Estas señales no se presentan todas a la vez, pero mostrar más de dos simultáneamente es un buen indicio de que el niño esta preparado para el entrenamiento de esfínteres.

    Es importante resaltar que existen niños que, aún contando con un lenguaje completo, buena coordinación muscular que les permite brincar, caminar y vestirse, y conociendo incluso las indicaciones para ir al baño, se resisten a controlar sus esfínteres. Es posible que estos menores padezcan un síndrome conocido como 'rechazo al baño' del que hablaremos más adelante. No obstante, se recomienda que aún teniendo ya edad para que los chicos no usen pañales, es mejor tenerles paciencia y reintentar mas tarde. Este problema suele aparecer en niños mayores de 2 años y medio, con quienes el entrenamiento no haya iniciado antes por circunstancias asociadas con el ambiente familiar.

    3.-¿Cómo se lleva a cabo este proceso?

    El control de esfínteres se obtiene mediante el desarrollo de habilidades especiales para ir al baño, adquiridas sucesivamente y variables dentro de ciertos intervalos de tiempo. Para algunos niños, logros como el decir 'pipi' son más tempranos que el aprender a bajarse el calzón, pero en otros infantes sucede lo contrario.

    En la gráfica se ilustran las probables etapas de aparición de las distintas habilidades; debe recordarse que no es obligatorio que surjan en una edad exacta, y que sólo señalamos un periodo probable de ocurrencia, sin que deba preocupamos la mayor lentitud de nuestro hijo. Si esta dentro de las barras de tiempo en que el desarrollo es esperable, las cosas van bien; si no ha alcanzado más de tres habilidades ubicables dentro de su edad, le recomendamos que consulte a su médico.

    4.- ¿Es igual en niños y niñas?

    El desarrollo psicomotor es muy semejante en niños y niñas; sin embargo, para el control de los esfínteres existen diferencias. Como todos sabemos, es más fácil para un varoncito encontrar lugares donde orinar, y pese a que una niña de dos o tres años aún no conoce el pudor, parte de la educación social es irle inculcando éste, por lo que a las niñas se les enseña a contener más su orina, o bien se les deja más tiempo el pañal; ambas condiciones retrasan algunas de sus habilidades por unos dos o tres meses. Por otro lado, las niñas suelen contar con más vocabulario que los niños alrededor de los dos años, lo cual les aventaja en la obtención de habilidades para el control de evacuaciones. Sin embargo, pese a estas diferencias, el periodo de control de esfínteres es básicamente igual en ambos sexos. Como se muestra en la grafica.

    Otra diferencia importante es el control de las micciones nocturnas; hasta los cinco años de edad, es más común que los niños mojen la cama a que lo hagan las niñas.

    5.-¿Cómo puedo ayudar a mi hijo(a) a controlar esfínteres y dejar el pañal?

    Como todo aprendizaje infantil, la obtención de logros en la materia debe ser motivo de alegría por parte del niño y de los padres. Para ello es necesario tanto que el niño muestre interés como que los padres o cuidadores dediquen el tiempo necesario para la enseñanza.

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    Debe considerarse que todo entrenamiento tiene momentos de respuesta rápida, o logros, y de respuestas lentas, o equivocadas. No se desespere: tanto la alegría frente a los avances como la preocupación que experimente serán percibidas por su hijo. Para iniciar el entrenamiento tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:

    a) El ambiente

  • Cuando inicie el entrenamiento, y durante este, procure mantener al menor en un mismo lugar. Los cambios de domicilio y los viajes generan angustia en las niñas y les impiden conocer sus territorios. El niña debe saber exactamente dónde está(n) el o los sitios donde desahogar sus necesidades.
  • Acondicione para sus hijas el excusado o 'water', o mejor aún, procúrele su propia bacinica. Recuerde que muchas niñas tienen miedo de caer dentro del excusado.
  • Algunos psicólogos recomiendan colocar en los baños letreros a figuras agradables al niño para disminuir el temor a acudir a cuartos pequeños y cerrados. Al principio es recomendable acompañar al menor al baño y no dejarlo solo, pero recuerde no convertir el baño en un cuarto de juego con muchos juguetes; es importante enseñar al niño que al baño se va a orinar y evacuar, no a jugar.

    b) Condiciones del niño(a)

  • Durante el entrenamiento, quítele los pañales al niño(a). Mientras cuente con panal no advertirá la necesidad de controlar sus esfínteres, pues no se manchará ni mojará. Es importante que advierta las consecuencias de no avisar a tiempo.
  • Cuando se trate de un niño, puede dejarlo solo con su trusa o ponerle un pantalón de resortes, fácil de bajar; si se trata de una niña, póngale su vestido y su calzón.
  • Cálcelo con chanclas o huaraches; esto evitara que se moje zapatos y calcetines y que camine descalzo.

    c) Capacitación (éxitos y fracasos)

  • Cuando inicie el control, considere que los niños a esta edad orinan cada 2 o 3 horas y evacuan una o dos veces al día. Observe por tres días consecutivos la(s) hora(s) en
    que su hijo evacua, pues la orina es más variable; generalmente, las evacuaciones se asocian a la ingesta de alimentos, y las micciones a la toma de leche. Por ello, se recomienda llevar al niño(a) al baño a los 30 o 45 minutos de haber comido.
  • Siéntelo en la bacinica y dígale la palabra 'pipi. o .popo' (o el nombre que usted quiera que el o el1a aprenda), No dé muchas explicaciones, es mejor que el menor asocie una sola palabra con el acto.
  • Déjelo sentado entre cinco y siete minutos; los niños toleran poco tiempo esta acción. Si ve que no hay respuesta, deje que se levante, pero procure sentarlo de nuevo dentro de las siguientes dos horas.
  • Si mientras esta sentado en la bacinica orina o defeca, festéjelo sin mucha efusividad: es preferible un gesto de afecto a los gritos de júbilo.
  • A1gunos niños orinarán o defecarán justo cuando usted les pone el calzón; no por ello los reprenda o les grite, sólo póngase serio y hágale notar que estar mojado o manchado no es agradable. No lo cambie inmediatamente, procure que él mismo se quite su ropa sucia y se vista nuevamente; este lapso, de 2 o 3 minutos, permite que el niño asocie el no avisar con la incomodidad que experimente.
  • Enséñele a depositar sus excretas en el excusado y muéstrele cómo accionar el desagüe.
  • Esta acción suele ser una recompensa para muchos niños.
  • Láveles las manos siempre que orinen o evacuen; esta enseñanza comienza a fijarse desde esta edad.

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  • d) Condiciones especiales

  • Durante el entrenamiento procure no salir de casa, si debe hacerlo, es mejor que lleve pañales. A veces podrá llevar al niño al baño, otras no, y puede generar angustia tanto a usted coma al menor.
  • Observe cómo son los baños en otros lugares, pues muchas veces las condiciones físicas hacen que el niño rechace entrar en ellos. Si son adecuadas, continúe con el entrenamiento.
  • Si va a viajar por más de 5 horas, póngale pañal.

    6.- ¿Qué debo evitar para retrasar este proceso?

    Normalmente, si hay buena comunicación entre padres y menor, el aprendizaje del control de esfínteres ocurre en forma continua y sin problema. Sin embargo, deben considerar las siguientes recomendaciones para evitar conflictos.

  • Evite iniciar el control a edades muy pequeñas, cuando el niño aún no es capaz de entender qué espera de él o ella.
  • En familias donde ambos padres trabajan, es común que el niño pase el día en diferentes lugares; esto complica el entrenamiento, por lo que si va a iniciar el proceso de control de esfínteres, dedique un tiempo a ello (al menos 15 días)
  • El control de esfínteres se asocia a una etapa del desarrollo psicológico del menor; en el cual descubre que puede controlar la expulsión de sus excretas. Ello le causa placer; al percibir como un poder que posee sobre su entorno el decidir en que momento hace pipi o popo, pues al notar que los padres se ponen contentos cuando controla esfínteres y enojados cuando no lo hace, él puede de alguna forma manipularlos. Si el control de esfínteres es conducido por los padres de forma tranquila y paulatina, el niño percibe que su comportamiento agrada a sus papás y los mantiene contentos, además de que él se siente mejor seco y limpio. Este es un logro para toda la familia.

    Si por el contrario, los padres manifiestan gran preocupación porque controle sus esfínteres y ponen excesiva atención en dicha actividad, este ve la oportunidad para manipularlos; esto es, para demandar atención, se mojará o ensuciará; si quiere que la madre este junto a él permanecerá jugando en el retrete sin evacuar: Si el niño ve en este proceso el cumplimiento de sus deseos, es posible que ello frene su desarrollo emocional.
  • Por otro lado, evite ser demasiado demandante en cuanto a logros rápidos. Si los padres presionan mucho al niño y lo castigan frecuentemente, él entenderá que no lo quieren porque no puede hacer cosas buenas. Esta sensación puede causar estreñimiento y/o el desarrollo de una personalidad en la que predominen actitudes de control y agresión.

    7.- ¿Cuándo me debo preocupar porque mi niño no controla sus esfínteres?

    Si el proceso de control de esfínteres no se está llevando a cabo en los periodos señalados en la gráfica, es necesario que lleve a su hijo a consulta pediátrica. La ausencia de control de esfínteres puede deberse a problemas médicos como infecciones, alteraciones en vías urinarias o en el aparato digestivo. Algunas de estas enfermedades se caracterizan por la presencia de excretas anormales, como orina de color oscuro, olor desagradable o con presencia de sangre. Las excretas duras, muy gruesas o de color blanco o negro no son normales. En ocasiones hay niños con manchado y dolor de vientre continuos, así como con moco en sus evacuaciones; ello puede significar un problema de estrenimiento que requiera evaluación médica.

    Por último, si el niño muestra claro rechazo a evacuar u orinar sin ninguna sintomatología como las comentadas, es posible que experimente un clima emocional que favorezca tal situación. En estas condiciones es importante la valoración psicológica del ambiente familiar, y en su caso, un tratamiento psicoterapéutico.

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