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 Construye en pareja tu felicidad
10 de abril de 2007 18:00

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Es común que las parejas de jóvenes que desean contraer matrimonio, vayan como flotando entre nubes y viendo todo color de rosa. Algunos piensan que como en los cuentos, el final de la historia es el día de la boda y que vivirán felices el resto de sus vidas.

En realidad, la boda es el principio de la aventura que como pareja van a vivir, en la cual el "final feliz" se construye todos los días. Para ser felices dentro del matrimonio, hay que trabajar muy duro y sobre todo, amarse no sólo con el corazón, sino con la voluntad y el compromiso de querer seguir construyendo una vida juntos.

Las diferencias y semejanzas

Cuando una pareja se conoce y comienza a surgir en ellos el amor, a menudo se enfatizan las semejanzas. Al ver que tienen el mismo gusto por determinado deporte, comida o afición, la emoción y la novedad dejan pasar por alto las diferencias que existen entre ambos, por lo que muchas parejas al casarse pueden experimentar cierta desilusión.

La pregunta que surge es: ¿Por qué el príncipe azul no resultó tan galante como ella se imaginaba y la princesa no resultó tan trabajadora como él suponía? Hay que poner los pies en la tierra y comenzar por descubrirse. Estar conscientes de que cada uno viene de hogares distintos, formas de vida independiente que ahora van a compartir, por lo que es imprescindible el diálogo. Sólo así se podrán limar las diferencias y lograr acuerdos.

Que nunca falte la comunicación

Muchos de los problemas que se tienen en el matrimonio pueden evitarse si durante el noviazgo la pareja se conoce tal cual son. A menudo se tiende a idealizar a la persona amada, y se pasa por alto que es un ser humano como cualquier otro, con cualidades, pero que también tiene defectos, que tiene ideas propias y que puede tener puntos de vista distintos.

En fin, es necesario conocer a la pareja y aceptarla como es. Pero, ¿cómo va a saber uno lo que le disgusta del otro si no se lo dice? El amor es conocimiento, y es a través del diálogo que se conoce la pareja. No olvidemos que el hombre y la mujer somos muy distintos y que pensamos y reaccionamos ante la vida de manera diferente.

Estar conscientes de las diferencias ayudará a un mejor entendimiento, de esa forma la pareja se fortalece en el respeto y la aceptación mutua. Tener desacuerdos es parte de toda relación. Lo importante es la actitud con la que se manejan, de ello depende el crecimiento como pareja o el distanciamiento entre ambos. Si se convierte el "yo" en un "nosotros", es más fácil encontrar la solución.

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Contra el paso del tiempo

Al inicio del matrimonio, los conflictos de pareja se dan porque se están ajustando el uno con el otro. Pero con el tiempo, la rutina y la vida cotidiana pueden hacer que la relación de pareja se vuelva indiferente y aburrida.

Las parejas que han dejado que la falta de comunicación y las diferencias enfríen su relación, a menudo construyen su vida cada uno por su lado. De tal manera que aquello que los une es la obligación o el compromiso social. Se interesan por los hijos, pero cuando éstos se van, se ven frente a frente como unos perfectos desconocidos.

Cuando los niños son pequeños, muchas madres construyen su vida alrededor de ellos. Se enfocan en las vueltas a la escuela, las actividades deportivas, y se sienten orgullosamente buenas madres, pero se olvidan de fortalecer su relación de pareja. Por otro lado, su cónyuge está tan ocupado en su trabajo que no le queda tiempo para pensar en otra cosa más que en formar un patrimonio.

Pero las personas necesitamos del cariño, de la ternura y todo aquello que nos hace sentir amados y aceptados. Y sin estos detalles, el amor se puede ir apagando poco a poco. La felicidad en el matrimonio es todo un reto que se construye todos los días, superando los pequeños problemas cotidianos, perdonando los errores, compartiendo los sueños, las penas y las alegrías. Y sobre todo ser fiel, y no sólo me refiero en el aspecto sexual, sino en creer en el cónyuge, en sus capacidades y aceptarlo incondicionalmente.

Es necesario darse cuenta que no es lo mismo "los tres mosqueteros, que 20 años después". El paso del tiempo va dejando huellas. La mujer deja de ser curvilínea y el hombre atlético, y nadie se libra de vivir la menopausia o la andropausia y los achaques propios de la tercera edad. El amor mutuo habrá de compensar las deficiencias físicas.

Juntos en la recta final

La felicidad en el matrimonio se consigue a pulso, y no sólo con el amor, sino con la voluntad y la inteligencia. "Envejecer juntos en el amor, sabiendo que el haberse amado hasta la muerte no es un privilegio, sino una victoria", con esta frase se concluye que el amor no es como lo pintan, todo color de rosa, tiene también sus coloradas y sus descoloridas, por eso todo el tiempo que dediquen los esposos a construir su relación de pareja y todo el esfuerzo que se haga en crecer en el amor mutuo, decidirá el éxito o fracaso de la historia que decidieron empezar a escribir juntos el día de su boda.

Con información del Tecnológico de Monterrey